La producción textil volvió a caer y ya se ubica más de 30% por debajo de los niveles de 2023

El sector atraviesa una fuerte retracción del mercado interno, aumento de importaciones y pérdida de empleo. Empresarios y trabajadores advierten sobre una crisis que golpea especialmente a las pymes textiles.

La industria textil argentina volvió a registrar una fuerte caída en su nivel de actividad y profundiza una crisis que ya ubica la producción más de 30% por debajo de los niveles registrados en 2023. El dato surge de relevamientos sectoriales difundidos por la Fundación Pro Tejer y cámaras empresariales vinculadas al rubro.

Según el informe, la producción textil acumuló una nueva baja durante los primeros meses de 2026, en un contexto marcado por la caída del consumo, el incremento de costos y la apertura importadora impulsada por el gobierno nacional. El retroceso afecta especialmente a pequeñas y medianas empresas, que enfrentan dificultades crecientes para sostener la actividad y el empleo.

Desde el sector advierten que la combinación entre pérdida del poder adquisitivo y aumento de productos importados provocó una fuerte retracción del mercado interno, históricamente uno de los principales motores de la industria textil argentina.

El informe señala además que muchas empresas trabajan con niveles de capacidad instalada muy bajos y registran problemas para sostener turnos de producción, mientras continúan las suspensiones y recortes de personal en distintas fábricas del país.

La caída impacta en toda la cadena productiva: hilanderías, tejedurías, confección y comercios vinculados al rubro textil e indumentaria. En algunas regiones industriales, cámaras empresariales advierten incluso sobre cierres de talleres y pérdida de empleo registrado.

Desde el sector también cuestionan las políticas económicas del gobierno de Javier Milei y sostienen que la reducción de aranceles y flexibilización de importaciones genera una competencia desigual frente a productos extranjeros elaborados con costos laborales y fiscales considerablemente menores.

A eso se suma el incremento de tarifas, alquileres y costos financieros, que profundiza el deterioro de la rentabilidad de las empresas locales.

“La industria textil está atravesando una situación crítica”, señalaron desde las entidades empresariales, que reclaman medidas de protección para el mercado interno y políticas orientadas a sostener la producción nacional y el empleo.

Mientras tanto, trabajadores y sindicatos del sector advierten que el escenario actual pone en riesgo miles de puestos laborales en una de las industrias con mayor capacidad de generación de empleo del país.

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