Un informe de la Fundación Encuentro reveló que un trabajador de cualquiera de las apps de delivery necesita realizar 147 pedidos mensuales para superar la línea de pobreza individual y 453 para cubrir la Canasta Básica Total de una familia tipo.
El crecimiento del trabajo en aplicaciones de reparto continúa consolidándose como una de las principales salidas laborales frente a la falta de empleo registrado. Sin embargo, un nuevo informe advierte que los ingresos generados por esta actividad apenas alcanzan para cubrir las necesidades básicas de cada repartidor y obligan a realizar cientos de entregas mensuales para sostener un nivel mínimo de ingresos.
Según el Coeficiente de Alcance de Pedido Promedio (APP) elaborado por la Fundación Encuentro, durante marzo de 2026 un repartidor necesitó completar 147 entregas para superar la Canasta Básica Total individual, mientras que una familia de cuatro integrantes requirió el equivalente a 453 pedidos para no caer por debajo de la línea de pobreza. El cálculo se realizó sobre una remuneración promedio de $3.165,20 por entrega, sin incluir propinas ni descontar los gastos que deben afrontar los propios trabajadores.
Es decir: tiene que trabajar de lunes a lunes, metiendo más de 15 pedidos por jornada para mantener a una familia por encima de la línea de la pobreza.
La aparente estabilidad esconde una pérdida de ingresos
Aunque el informe muestra que el número de entregas necesarias para sostener un hogar prácticamente no varió respecto de la medición anterior (pasó de 454 a 453 pedidos), los especialistas advierten que esa estabilidad es engañosa.
En el mismo período aumentó la cantidad de viajes necesarios para cubrir distintos gastos esenciales. La Canasta Básica Total individual pasó de requerir 140 entregas a 147; la Canasta Básica Alimentaria subió de 63 a 67 pedidos; el costo de crianza de un niño demandó 175 entregas y el alquiler promedio de una vivienda ascendió al equivalente de 250 viajes.
El estudio señala que esta situación responde, en gran parte, a la política de las plataformas. Mientras PedidosYa actualizó el valor promedio abonado por entrega durante marzo, Rappi mantuvo congelada esa remuneración desde octubre de 2025, provocando una pérdida constante del poder adquisitivo de quienes trabajan mediante esa aplicación.
Costos que salen del bolsillo del repartidor
El ingreso calculado por el informe representa únicamente el monto bruto percibido por cada pedido. De esa cifra deben descontarse gastos como combustible, mantenimiento de la motocicleta o bicicleta, reparaciones, telefonía celular, seguros y elementos de seguridad, costos indispensables para desarrollar la actividad y que corren exclusivamente por cuenta de los repartidores.
A este escenario se suma la falta de derechos laborales. Las principales plataformas consideran a los repartidores trabajadores independientes, por lo que no acceden a vacaciones pagas, aguinaldo, aportes jubilatorios, indemnizaciones ni cobertura frente a accidentes laborales. Esa modalidad continúa siendo objeto de debate en la Justicia, donde distintas resoluciones volvieron a poner en discusión el vínculo laboral entre las empresas y quienes realizan las entregas.
De este modo, el informe vuelve a reflejar las condiciones de una actividad que se expandió como alternativa frente a la crisis del empleo formal, pero que exige jornadas cada vez más extensas para alcanzar ingresos que apenas permiten cubrir el costo de vida.










