El próximo jueves 11 de junio, la Sala Foyer del Centro Cultural Provincial será un refugio de calma Zensorial. A través de un entramado único de sonoterapia, yoga y aromas, el grupo SOMA III propone pausar el ritmo. Ángel Giolitti, encargado de pulsar el místico handpan, charló con Pausa sobre la obsesión por este "plato volador" musical y la necesidad urgente de habitar el cuerpo.
Hay instrumentos que parecen bajados de otra galaxia, no solo por su fisonomía de plato volador espejado, sino por la densidad del aire que generan a su alrededor. El handpan es uno de esos. En un mundo rendido a la inmediatez digital y al ruido ambiente como banda sonora casi inevitable, bajar dos cambios y sentarse a escuchar la vibración pura del metal golpeado con las manos es un acto de resistencia. De esa urgencia por el silencio y la reconexión nace Zensorial, una experiencia íntima que copará la Sala Foyer del Centro Cultural Provincial el próximo jueves 11 de junio a las 20 hs.
La propuesta, diseñada como un espacio para soltar lo que pesa a través de cuencos de cristal, handpan, respiración consciente y meditación, es impulsada por el grupo SOMA III. Charlamos con Ángel Giolitti, uno de los tripulantes de este viaje sonoro, sobre su obsesión con este instrumento tan joven como hipnótico y la artesanía detrás de cada encuentro.
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La obsesión por el "sartén" suizo y el acero argentino
El encuentro de Ángel con el instrumento no se dio en un conservatorio tradicional, sino bajo la mística de la ruta y los oficios terrestres. "Si bien ya lo conocía por las redes de ese momento, la primera vez que vi uno y pude tocarlo fue en la plaza de El Bolsón, allá por 2013", recuerda Ángel. El viaje no era musical: estaba haciendo un curso intensivo de construcción con tierra con el maestro Jorge Belanco. "De ahí en más, se me volvió una obsesión conseguir uno. Lo que pasaba en esa época era que lo único que se conseguía venía de Europa, de Suiza o Alemania, con un costo privativo de unos 3500 euros y una lista de espera de dos años", grafica sobre la inaccesibilidad de los primeros prototipos nacidos recién en 1999.
La búsqueda lo llevó a hurgar en el ingenio local. "En ese afán di con constructores y escultores locales que, al utilizar acero argentino, suelen ser mucho más económicos", relata el músico, que compró su primer handpan usado en 2016 y desde entonces no paró de evolucionar junto al instrumento, sumando modelos en 2018, 2019 y un último ejemplar a principios de este 2026, cada vez con más notas.
Aunque el handpan es sumamente intuitivo y no requiere de una destreza psicomotriz específica para empezar a explorarlo, Ángel decidió profundizar la técnica: "Me inscribí en la Escuela Internacional de Handpan de Vittorio Zulianni, con sede en Tenerife, que dicta cursos online de los que fui la primera cohorte. Después fue investigar, buscar data en redes, charlar con los chicos de Hang Massive en el Vorterix de Rosario y dialogar con los constructores. Lo otro es práctica, dedicación y amor por los sonidos".
La tecnología de la vibración
El handpan guarda un secreto en su manufactura que condiciona su ejecución: se afina, literalmente, a martillazos. "Es un tambor de metal que se percute exclusivamente con las manos. No se pueden usar baquetas o palillos porque podés desafinarlo", advierte Ángel. Pero más allá de su veta estrictamente melódica, el instrumento posee cualidades físicas que lo vuelven ideal para la propuesta de Zensorial: "Por los armónicos que se producen dentro de su caja de resonancia, es muy utilizado para terapias de sonido o sonoarmonizaciones".
El ensamble de las partes que hoy le dan vida a SOMA III se dio de manera orgánica, bajo la dirección de Cecilia Cangenova, terapeuta ocupacional dedicada a las vibraciones y los cuencos de cristal. "Cecilia quería sumar el handpan a sus sesiones grupales de sonoarmonización y me convocó para hacer un encuentro en la terraza del C.O.D.E.", cuenta Ángel. En esa misma sintonía se acopló Julie Durban, profesora de yoga, terminando de armar el trípode de una experiencia que ya lleva más de 15 ediciones rodadas por espacios tan diversos como la playa, el parador Costa Este, el auditorio del Hospital de Niños y ferias holísticas.
Zensorial: un entramado único para cada estación
A diferencia de una banda de rock tradicional, en Zensorial la lógica del ensayo funciona bajo otros parámetros. No se busca la repetición milimétrica de una lista de temas, sino la sensibilidad para leer el entorno.
—¿Cómo se preparan internamente para una propuesta donde el imprevisto y el ambiente juegan tanto?
—Los "ensayos" los realizamos previos a cada encuentro, porque ninguno es igual a otro. Cada reunión requiere del armado de un entramado único y específico, teniendo en cuenta los detalles del lugar, los participantes y el entorno, como así también la estación o la época del año en la que estamos.
El próximo 11 de junio en el Foyer, la invitación de Cecilia, Julie y Ángel se traducirá en un despliegue de texturas que van desde el armonio y el gong hasta el double bass, los aromas y la poesía. En tiempos donde detenerse parece un lujo o una desobediencia, regalarse una hora para respirar profundo y habitar el propio cuerpo puede ser, precisamente, el viaje más revolucionario de todos.
Zensorial se presentará el jueves 11 de junio a las 20:00 hs en la Sala Foyer del Centro Cultural Provincial (Junín 2457, Santa Fe). Las entradas tienen un valor de $7.000 y se pueden adquirir con cupo limitado en la boletería del teatro o de manera digital a través de eTickets.










