La malaria no se detiene. En agosto las ventas minoristas cayeron un 0,2% en comparación con agosto de 2025. La cifra cobra significación al observar que la caída del año pasado fue de 2,6% y que la merma de 2024 respecto de 2023 fue de 10,5%. Todos los años para atrás.
En agosto, las ventas en los comercios minoristas tuvieron una caída interanual real del 0,2%, según informa la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came). La medición frente al mes anterior reflejó una baja del 2,7%. La actividad acumula un descenso del 2,4% en lo que va del año.
La baja se debe a la retracción de tres de los siete rubros que mide Came: Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-4,8%), seguida por Alimentos y bebidas (-2,5%) y Farmacia (-0,5%). Las subas en Perfumería, Textil e indumentaria, Calzado y marroquinería y Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción no alcanzaron a compensar.
El 47,4% de los dueños consultados indicó que su nivel de actividad quedó estancando en relación con el mismo período del año previo. La proporción de respuestas que reportó un empeoramiento en las condiciones de su negocio ascendió al 46,5%, reflejando un incremento de dos puntos porcentuales frente al 44,5% constatado en julio.
Como siempre, una buena porción de los comerciantes tienen la ilusión de que el escenario va a mejorar: el 42,8% creen que estarán mejor dentro de un año. Pero a la hora de los bifes, nadie apuesta dinero: sobre las decisiones de financiamiento y destino de fondos, el 57,9% consideró que no es momento para concretar inversiones en su firma, en tanto que un 28,6% no fijó postura al respecto y apenas un 13,5% respondió afirmativamente.
"El desempeño minorista de agosto reflejó la persistencia de una demanda condicionada por el peso de las tarifas y el endeudamiento familiar acumulado. Si bien los comerciantes reportaron compras puntuales en panificados, indumentaria infantil y regalería a raíz del calendario escolar y festivo por el Día del Niño, estas operaciones no alcanzaron el volumen necesario para compensar la caída general del consumo en los rubros masivos. De este modo, las transacciones continuaron acotadas a reposiciones impostergables y tratamientos esenciales, mientras que los bienes durables, el calzado formal y los artículos de mayor valor permanecieron postergados bajo un esquema de compra cauteloso y fragmentado", reportan desde Came.
"Ante este escenario de costos operativos crecientes y límites de financiamiento en los hogares, las empresas mantuvieron una gestión prudente del capital, restringiendo la reposición preventiva y evitando nuevas decisiones de inversión", agregaron.








