Por el resultado de los deportistas argentinos, por la masividad en la concurrencia, por la infraestructura que queda en la provincia, por la continuidad de las políticas públicas, los Juegos Suramericanos fueron un éxito popular.
Los que estamos en el mundo del deporte intuíamos que los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 podían ser un acontecimiento importante para la historia del deporte provincial. ¿Por qué rondaba esa intuición? Primero por política de Estado, un proyecto que empezó con el logro de Omar Perotti para conseguir la sede los Juegos y la continuidad de Maximiliano Pullaro para ejecutarlos; por la magnitud de los estadios que se iban construyendo; por la cantidad de personas que estaban trabajando seriamente en el evento; por la calidad de atletas que empezaban a asegurar su presencia; por el alcance popular de los músicos que empezaban a estar en las grillas de los Fans Fest; por la enorme difusión del aparato de comunicación provincial y por el gran impulso que genera la televisación de TyC Sports y el acompañamiento publicitario del Grupo Clarín. Y por haber nacido acá, uno sabe que en esta provincia se respira fútbol y se transpiran decenas de deportes.
Ahora bien, todo lo que se podía intuir quedó corto, fue muy poco. Con el diario del lunes, los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 se definen con dos palabras: éxito popular. Combinar estas dos palabras para catalogar un evento es llegar a la medalla de oro. Con el correr de los días, mientras las competencias se multiplicaban y los estadios se llenaban para ver cualquier deporte con atletas prácticamente desconocidos para la gran mayoría, todos sabíamos que los Suramericanos iban a camino al podio, pero en la segunda semana del evento no había dudas que Santa Fe 2026 era el mejor de la historia.
Coherencia estatal y estructura a explotar
Para hacer historia tuvo que darse un hecho poco habitual en nuestro país, continuar un plan de política de Estado. En Santa Fe hubo una gestión que proyectó ser el organizador de los Suramericanos 2026 y lo logró. Bajo la gobernación de Omar Perotti Santa Fe se adjudicó en marzo de 2023 la realización de los Juegos, y más allá del cambio de gestión política, Maximiliano Pullaro ejecutó los pasos que había dado el rafaelino. Esa continuidad fue esencial para el primer paso hacia el éxito.
En esa ejecución de la actual gestión gubernamental aparece la estructura deportiva que se construyó en las tres ciudades donde se desarrolló la competencia. Los estadios “Invencibles” de Rosario, Santa Fe y Rafaela se convirtieron en grandes escenarios internacionales para que se luzcan los atletas de diferentes deportes. Pero esos hermosos “cuadrados de hierro” que encerraron tantas emociones no estuvieron solos, en Rosario también quedará el espectacular “Estadio Multipropósito Parque Independencia” y el moderno “Centro Acuático Provincial”, donde la pequeña Cecilia Dieleke (16) se colgó siete medallas para nuestra querida natación argentina.
La ciudad de Santa Fe, además de su “Invencible” –vibró y se llenó de oro con el handball de “La Garra” y “Los Gladiadores”–, ahora puede decir que es una de las grandes capitales del atletismo del mundo. Alison dos Santos, el atleta brasileño que llegaba con el récord del mundo en los 400 metros con vallas –45.80 segundos en Zúrich–, no dudo en elogiar la pista santafesina y compararla con las mejores del mundo.
Y en Rafaela, junto al “Invencible” que vibró con el boxeo y el pádel, también quedará una herramienta impresionante para el ciclismo nacional. En el oeste de nuestra provincia se levantó un velódromo modelo y el mejor escenario para el BMX argentino. “Voy a venir a practicar a Rafaela”, dijo José “Maligno” Torres, el medallista de oro en París 2024.
Crece desde el pie
Estos Juegos Suramericanos son semillas que caen en tierra fértil, porque Santa Fe es profundamente deportiva. Cada mirada de asombro de nenas y nenes ante deportes que jamás habían visto se transformó en la posibilidad de multiplicar deportistas, eso también es éxito.
Aquí hubo un logro deportivo en la actuación de una delegación argentina que consiguió el objetivo del segundo puesto, pero además quedó el éxito de abrir las puertas de muchos deportes que no tienen la masividad de otros. ¿Cuándo te imaginaste que una pibita de 10 años iba a gritar un gol de La Garra ante Paraguay como si estuviese festejando uno de Colón o Unión?
Ese éxito lo tienen que capitalizar muchas disciplinas deportivas, pero siempre con el respaldo del Estado. El deporte es una de las principales herramientas sociales que tiene un gobierno para transformar sociedades, solo es cuestión de tener proyectos, paciencia más allá de las crisis y acompañar los procesos.
Y en esto de transformar, también hay que destacar que las escuelas de diferentes puntos de Santa Fe llevaron a sus alumnos a vivir la experiencia y más de 163 mil estudiantes fueron incluidos en el programa para ir a las competencias. Para la gran mayoría de los alumnos fue la primera vez que vieron a atletas de alto nivel a escasos metros de sus ojos.
Masivos
Estadios llenos para ver judo, pádel, handball, hockey, natación o gimnasia deportiva no es una foto “común” en todos los Suramericanos, cada uno de los atletas, entrenadores y periodistas especializados que cubrieron Juegos Olímpicos destacaron que el nivel de estos Juegos, por estructura, organización y popularidad, no tienen nada que envidiarle a un Panamericano. Vale destacar que en la escalera de importancia están los Juegos Olímpicos, luego los Panamericanos y después los Suramericanos.
Éxito popular: en la palabra “popular” está el gran diferencial de Santa Fe 2026. Escena normal de los Juegos que ya extrañamos: estadios repletos. Escena jamás imaginada: gente haciendo cola para tener la chance de ver un tipo escalando una pared. Escena para la imagen más bella de los Juegos: triatlón, natación en la Setúbal, ciclismo en la costanera Este y Oeste, y a correr por el mismo lugar, con el Colgante en la suela de los atletas.
La convocatoria, según la organización, posiciona a Santa Fe 2026 como la edición más convocante de la historia de los Odesur: 2,5 millones de asistentes entre competencias y Fan Fest.
Todas las disciplinas fueron populares, muchos descubrieron que la pasión no es sólo futbolera, que el deporte está en el ADN santafesino, había que ponerlo en la vidriera para que todos vayan compren.
Y si al deporte se le pone fiesta, la música no puede fallar. La ceremonia de apertura en el Monumento de la Bandera en Rosario fue una película para verla cien veces; juegan Las Leonas campeonas del mundo y a siete cuadras toca Q'Lokura (¡90 mil personas metieron!); la grosa de Virginia Tola hace lo quiere con su voz, canta el himno, tira pasos cumbiambas y te canta La Suavecita con el gran Cacho de la gente.
Y en el medio de todo esto apareció un tal “Capi” (merece una nota aparte), la mascota que se acaparó los aplausos, fotos y videos de chicos y grandes.
El éxito deportivo en los Juegos Suramericanos
A medida que pasaban los días y las medallas se iban sumando, el furor crecía y el exitismo argento le daba rango de “éxito popular” a los Juegos; pero ese logro, ese contagio es todo de los atletas. Y en los deportistas aparecen las historias de sacrificios emocionantes, el amateurismo al palo con conquistas profesionales. Esta es la parte donde se manifiesta el “Estado topo”, el que quiere comerse las raíces del deporte pero se le quiebran los dientes en el intento, porque nuestros atletas y entrenadores son de clubes sociales, ahí sacaron músculos, ahí mamaron pertenencia, no nacieron de empresas que sobrevuelan el deporte como aves carroñeras.
Nuestros deportistas dan pelea afuera y adentro, y en este Santa Fe 2026 dieron todo, llegaron al objetivo general, que era quedarse con el segundo puesto, atrás del poderoso Brasil, un país que tiene política de Estado en el deporte, con una inversión que llega a los 600 millones de dólares al año, mientras que la gestión Milei apenas pone 14 palos verdes.
Más allá del desfinanciamiento, los atletas argentinos lograron 81 medallas de oro, 87 de plata y 125 de bronce. El deporte nacional se alejó de Colombia por 12 medallas, ya que la delegación cafetera juntó 69 de oro. En Asunción 2022 la delegación argentina quedó en el tercer lugar con 58 de oro, mientras que los colombianos sumaron 79 y alcanzaron el segundo puesto.
El gran dato que confirma el enorme éxito deportivo es concreto: Argentina logró la máxima cosecha de medallas a lo largo de toda la historia de los Suramericanos: 293. El mejor resultado previo había sido en Medellín 2010, en esa oportunidad nuestros atletas se habían colgado 237 medallas.
Y si ponemos en el podio argentino a los deportes que más le aportaron medallas, en primer lugar aparece el canotaje con 10 de oro, segundo la natación con 7 y tercero compartido la gimnasia artística, esgrima y tiro, los tres con 5.
A la hora de ponerle localidad a los logros de los atletas, Rosario fue la ciudad de Argentina que más medallas aportó: 49 rosarinos integraron la delegación y 34 (69%) subieron al podio. En total los rosarinos consiguieron 46 medallas: 5 oro, 24 plata, 17 bronce. Hicieron podio en 16 disciplinas distintas.
El legado ya es un hecho, ahora viene la enorme tarea de todos, entre el Estado y los ciudadanos, comprometernos a engrandecer nuestros deportes, a exigir por el cuidado de nuestras maravillosas estructuras y valorar nuestra capacidad social para armar una fiesta popular en el momento menos pensado.











