No es un amarre: científicos enterraron dos mil calzoncillos en Suiza

calzoncillos
Foto: Nicolas Zonvi/Agroscope

El enfoque puede ser extraño, pero el objetivo es verdaderamente asombroso: el deterioro de los calzoncillos enterrados puede indicar la calidad de los suelos.

En Suiza, más de 2.000 calzoncillos nuevos fueron enterrados y no como parte de alguna magia negra: es un experimento científico. Después de meses enterrados, los investigadores retiraron los restos de estas prendas de algodón para indicar la calidad de los suelos y la actividad de los organismos que habitan bajo tierra.

El principio es simple: cuanto más degradado está un calzoncillo, mayor suele ser la fertilidad del suelo y la disponibilidad de nutrientes en él. Los investigadores adoptaron este enfoque para llamar la atención sobre un asunto ambiental de fondo, y bautizaron el proyecto como "Beweisstück Unterhose", que en español significa "La prueba, el calzoncillo".

Más de mil voluntarios se sumaron a la iniciativa, impulsada por la Universidad de Zúrich y el instituto estatal Agroscope, enterrando calzoncillos de un blanco impecable en jardines, céspedes y campos de cultivo. Bajo tierra, bacterias y hongos se pusieron manos a la obra. Al cabo de unos dos meses, cuando las prendas fueron desenterradas, muchas estaban perforadas por decenas de agujeros, y algunas apenas conservaban unos cuantos jirones de tela.

El análisis mostró que los calzoncillos se descompusieron en distinta medida dependiendo del lugar en el que habían sido enterrados. Según el equipo de investigación, en los jardines privados fue donde quedó menos tejido. Allí se registraron las mayores proporciones de materia orgánica en el suelo. Los céspedes fueron las superficies con menor actividad biológica.

Sin embargo, los calzoncillos agujereados no siempre son señal de un suelo sano. En los jardines, una fuerte degradación del algodón puede indicar un exceso de fertilización, mientras que en los bosques puede deberse a una alteración del equilibrio de nutrientes, explicó Franz Bender, de Agroscope.

Aunque con los calzoncillos no es posible realizar mediciones exactas, los agujeros permiten sacar conclusiones sobre propiedades del suelo que, de otro modo, tendrían que analizarse mediante procedimientos complejos, según detalló Marcel van der Heijden, codirector del estudio y científico de la Universidad de Zúrich.

La importancia de proteger los suelos

El proyecto también pretende concienciar sobre la importancia de los suelos. El "estudio de los calzoncillos" subraya hasta qué punto la tierra es indispensable: para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono, la degradación de contaminantes y los ciclos del agua y de los nutrientes.

En todo el mundo se pierden cada año por erosión hasta 50 gigatoneladas de suelo, y hasta 300 kilómetros cuadrados diarios quedan sellados bajo hormigón o asfalto, según escriben los investigadores.

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Con información de DW

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