¿Y si las redes sociales tuvieran advertencias como los cigarrillos?

Redes sociales

Un estudio realizado con más de 1.000 adolescentes y jóvenes adultos encontró que los mensajes que alertan sobre los efectos de las redes sociales en la salud mental podrían desalentar su uso. Las advertencias sobre depresión y ansiedad fueron las que tuvieron mayor impacto.

¿Y si cada vez que abrimos Instagram, TikTok o cualquier otra red apareciera una advertencia sobre sus posibles efectos en nuestra salud? La idea puede parecer exagerada, pero ya está siendo estudiada. Una investigación publicada en JAMA Health Forum encontró que los mensajes emergentes que advierten sobre los riesgos de las redes sociales pueden aumentar la percepción de esos daños y hacer que adolescentes y jóvenes adultos manifiesten una menor intención de utilizarlas.

El experimento involucró a 1.012 personas de entre 13 y 29 años en Estados Unidos. Los participantes observaron, en una plataforma simulada con apariencia de Instagram, distintos mensajes de advertencia y luego evaluaron cuánto esos avisos los desalentaban de utilizar redes sociales y cuánto aumentaban su conocimiento sobre los posibles riesgos.

Depresión y ansiedad, las advertencias que más impactaron

Los investigadores probaron 15 mensajes diferentes: 13 advertencias sobre distintos riesgos para la salud, un mensaje que recomendaba hacer una pausa del tiempo de pantalla y otro mensaje de control que hablaba sobre la importancia de usar cinturón de seguridad.

Las advertencias abordaban cuestiones como adicción, imagen corporal negativa, alteraciones del sueño, depresión, ansiedad y daños generales sobre la salud mental.

Y hubo un resultado bastante claro: las advertencias relacionadas con la salud mental, especialmente las que mencionaban depresión y ansiedad, fueron las que más desalentaron a los participantes a utilizar las redes. La única excepción fue la advertencia específicamente vinculada con la adicción, que no superó de manera significativa al mensaje que simplemente recomendaba hacer una pausa.

Los resultados fueron similares entre adolescentes y jóvenes adultos. Es decir: la diferencia de edad no modificó sustancialmente la manera en que los participantes percibieron los mensajes.

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Una idea que viene de las cajitas de cigarrillos

La propuesta de colocar advertencias sanitarias en las redes sociales no surgió con este estudio.

En 2024, el entonces cirujano general de Estados Unidos, Vivek Murthy, pidió que las plataformas incorporaran una advertencia similar a las que existen en productos como el tabaco, señalando que las redes sociales están asociadas con importantes daños para la salud mental de adolescentes.

Desde entonces, varios estados norteamericanos avanzaron con iniciativas legislativas. California, Colorado, Minnesota y Nueva York ya aprobaron leyes que contemplan advertencias para usuarios de redes sociales, mientras que California tiene previsto comenzar a aplicar su normativa en enero de 2027.

La comparación con el tabaco no es casual. La lógica es que, así como una persona recibe información sobre los riesgos antes de consumir determinados productos, las plataformas deberían informar sobre los posibles efectos negativos de aquello que ofrecen.

Pero hay una diferencia fundamental: una red social no es un paquete que podemos dejar en un cajón. Por eso, los investigadores plantean que las advertencias deberían aparecer como ventanas emergentes mientras las personas navegan.

El estudio no demuestra que las advertencias reduzcan efectivamente el tiempo de pantalla

Los participantes dijeron que las advertencias podrían hacer que utilizaran menos las redes, pero el experimento no comprobó que efectivamente redujeran su tiempo de uso en la vida cotidiana.

Los propios investigadores señalan que el próximo paso será realizar estudios más extensos para determinar si estas advertencias consiguen modificar realmente el comportamiento y reducir el uso de las plataformas.

Por ahora, lo que sí parece claro es que el modo en que hablamos de las redes sociales importa.

Un simple mensaje de “hacé una pausa” resultó menos efectivo que una advertencia que explicaba directamente los posibles efectos sobre la salud. Y cuando el mensaje hablaba de depresión, ansiedad o daños generales sobre la salud mental, el impacto era todavía mayor.

La discusión, entonces, ya no pasa solamente por cuánto tiempo pasan los jóvenes frente a una pantalla. También empieza a preguntarse qué responsabilidad tienen las plataformas en informar sobre los riesgos de aquello que ofrecen y qué herramientas pueden utilizarse para que las personas tengan una relación más consciente con las redes.

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