Pasó un año desde la ratificación en el Congreso de la Ley de Financiamiento Universitario, que el gobierno nacional incumple. En ese lapso, la pérdida de poder adquisitivo de los universitarios equivale a cuatro sueldos.
El 2 de octubre de 2025 el Congreso ratificó la Ley de Financiamiento Universitario, tras el veto que había impuesto el gobierno de Javier Milei al texto aprobado el 21 de agosto. A lo largo de todo este año, los libertarios utilizaron todos los recursos judiciales posibles para no ejecutar el mandato. En el camino, los docentes universitarios perdieron el equivalente a cuatro sueldos, aun habiendo pegado una fuerte recuperación por paritarias en julio de 2026.
El modelo libertario apunta al vaciamiento de las universidades y a un país sin producción propia de conocimiento. Son oscurantistas como sus jefes teocráticos estadounidenses. El vicepresidente de Estados Unidos y colonias afines, J.D. Vance, lo dijo con todas las letras: "Los profesores son el enemigo". Antes había dicho, también, que las universidades eran el enemigo. Las llama "instituciones hostiles". Cultural e ideológicamente, Vance es la representación viva del votante de ultraderecha occidental.
El método es sencillo: ajuste de presupuesto. El salario de los docentes universitarios corre muy atrás de la inflación. Así, en 33 meses, es como si los docentes hubieran dejado de cobrar 10,3 salarios, de tanto atraso frente a la inflación.
Jamás se pudo recuperar el salario tras lo perdido por el mazazo de la devaluación de Luis Caputo, en el verano de 2024, donde la diferencia entre la inflación y los aumentos salariales fue obscena. De punta a punta, a agosto de 2026 el salario de los universitarios durante el gobierno de Milei aumentó un 256% contra el 335% de la inflación. Así luce la pérdida de poder adquisitivo mes tras mes.
En la universidad pública, casi todos los cargos universitarios son dedicaciones simples, de 10 horas semanales, y la enormísima mayoría son Auxiliares o Jefes de Trabajos Prácticos, las categorías más bajas, más allá de las tareas reales que cubren, con mínima antigüedad.
En dinero, para un JTP con una dedicación semiexclusiva (20 horas) y sin antigüedad, la pérdida salarial desde que llegó Milei representa $6.739.161, tomando el sueldo cobrado en agosto, de magros $652.726. Sólo en ese mes, agosto, dejó de cobrar $145.981 más. Esa cifra es el 22% de su ingreso.
Las mayores diferencias fueron en febrero de 2024 y junio de 2026: los docentes tendrían que haber cobrado un casi un 49% y un 43% más para empatar la inflación. Medio salario en un mes se comió el gobierno libertario.
Así se ve la evolución de los salarios reales de un JTP con semiexclusiva y cómo debería haber sido de acompañar la inflación.
Los salarios universitarios no alcanzan para vivir
Desde que llegó Javier Milei al gobierno, el peso de los costos fijos se multiplicó. Según el Indec, a agosto de 2026, la inflación general acumulada fue del 335%, pero el costo de “Electricidad, gas y otros combustibles” se incrementó 863%, el del transporte público un 710%, el alquiler saltó un 832% y los “Servicios de telefonía e internet” se incrementaron 480%. Son todos valores que volaron muy por encima del aumento acumulado del sueldo docente universitario, de 256%.
Cabe recordar que el sueldo universitario es fijado por el gobierno nacional y que es el gobierno nacional el que recortó los subsidios a la luz y el gas, provocando tarifazos, el que derogó la Ley de Alquileres, disparando incrementos, y el que desreguló los servicios de telefonía e internet. Puntualmente, serruchó a cero los subsidios del transporte público en el interior, generando un alza en ese costo que no se refleja del todo en estas cifras, que corresponden al Gran Buenos Aires.
Independientemente de lo que haya gastado y de la proporción salarial utilizada antes de de Milei, el peso de los costos fijos para los docentes universitarios –y para todos en general– se ha vuelto imposible. Para hacerlo más gráfico: si el docente cobraba 100 y el alquiler valía 30, hoy cobra 100 y el alquiler vale 75. Eso quiere decir que le cuesta dos veces y media más, más allá de valor que tuviera antes de Milei.










