Qué sería de nosotros sin nuestras privadas epifanías. Esos momentos en los que sentimos que realmente estamos en el mundo; unos segundos, un minuto...
—“Trabajaba como trapito”. Eso no es un trabajo, era un extorsionador profesional, llamemos las cosas por su nombre.
Trapito era un muñeco triste, un dibujo...