Amenaza de bomba

Luces azules policiales iluminan las puertas del hotel Río Grande. En la entrada principal, sobre calle San Jerónimo, un operativo es el centro de atención en el búnker de Cambiemos.

Las cámaras de los medios buscan, más que una cara de candidato conocida, saber el porqué de tanta presencia policial. “Hay una amenaza de bomba al hotel”, dicen desde el frente que responde a Mauricio Macri. “En una boleta que estaba dentro de una urna en la escuela Macagno de la ciudad, estaba la amenaza”, confirmaría luego un oficial.

La noticia corrió rápido. Los tweets, la tele, replican la noticia. La imagen que aparecía en las pantallas es la evacuación de las personas que estaban dentro del búnker. Luego, la de los policías de la brigada antibomba ingresando con el equipamiento. Una periodista le comenta a su compañera lo extraña de la situación y se pregunta si la demora extenderá mucho su jornada de trabajo. Más tarde, a pesar de la tardanza por la falsa alerta, la palabra de Corral, Martínez y Cantard no se demoraría tanto. “El desafío es convencer a los que no nos votaron”, diría el candidato a gobernador por Cambiemos, augurando su cómodo tercer puesto.

La incertidumbre, quizás el susto, no se estiraría tanto. Antes de las 21, la hora en que los candidatos hablaron para el público -que era la prevista-, el operativo había terminado sin registrar ningún explosivo en el local de Cambiemos. A las 22:30 el búnker ya estaba casi vacío. Los candidatos habían hablado, el mensaje que dieron fue claro, y no había ninguna bomba.

 

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