La CTA Santa Fe manifiesta su repudio por la decisión del gobierno nacional de no prorrogar la jubilación para amas de casa.

El gobierno nacional decidió no prorrogar la moratoria previsional destinada a quienes no tienen aportes jubilatorios, o no llegan a cubrir los treinta años de servicio. Si bien alcanza a ambos sexos, se la conoce como «jubilación de amas de casa» ya que fueron las mujeres las más beneficiadas. La moratoria vigente vence el próximo 23 de julio, y no se extenderán los plazos. Desde la CTA de los Trabajadores expresaron su repudio ante la medida, que perjudica a quienes se desempeñan en trabajos informales o precarizados, o que realizan tareas domésticas en sus propios hogares.

“Al negarles la jubilación a las amas de casa están condenando a las más vulnerables: nuestras madres y abuelas”, expresó María José Marano, Secretaria de Género de la CTA Regional La Capital. “Denunciamos esta política patriarcal y machista que lleva la pobreza a millones de personas, en una edad en la que no existen otras posibilidades de sobrevivencia digna. El derecho a la seguridad social debe ser garantizado por un Estado responsable que cuide la tercera edad” manifestó. La dirigente gremial criticó además la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), implementada por la gestión de Cambiemos, ya que reduce lo percibido en un 20%, además de poner como requisito no percibir ningún otro beneficio previsional.

«Para la CTA las compañeras ‘amas de casa’ son trabajadoras, la mayoría de las veces invisibilizadas debido a que culturalmente se atribuye a las mujeres el rol de cuidado como carga extra del género» explicó Marano. «La mayoría de nuestras madres y abuelas así lo han vivido desde muy temprana edad, y eso ha sido incluso trabajo infantil» agregó. «El salario del ‘ama de casa’ ha venido a revertir los roles de poder, principalmente el económico, dando autonomía a mujeres que, como dice Sandra Russo, ‘miraban las vidrieras con ojos de niñe’, pidiendo muchas veces autorización para un gasto personal, relegando el propio deseo», analizó.

«Las mujeres somos las más flexibilizadas laboralmente, porque existe un techo de cristal en el salario, con una brecha salarial de casi el 30%. Y porque además hay gran cantidad de madres sostenes de hogar con niñes a cargo a quienes el Estado tampoco les está garantizando (como en el caso de les niñes con discapacidades o con alguna enfermedad) sus derechos mínimos» argumentó.

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