Histórico: en Argentina el aborto es ley

Foto: Priscila Pereyra

El Senado sancionó el proyecto con 38 votos a favor y 29 en contra. El bloque oficialista del Frente de Todos aportó la mayoría de los votos y Cambiemos lideró el rechazo. Punto por punto, qué dice la ley.

En una sesión histórica, el Senado Nacional aprobó en forma definitiva el aborto legal, seguro y gratuito y de esa manera el país amanece con un nuevo derecho consagrado.

La sanción de la ley corona el largo trabajo que llevaron adelante las militantes de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, quienes primero instalaron el tema en la agenda pública y ahora consiguieron reunir las voluntades necesarias para que el proyecto presentado por el Poder Ejecutivo sea ley.

A diferencia del anterior debate por el aborto legal, propiciado y boicoteado por el macrismo en 2018, esta vez resultó determinante la decisión del presidente Alberto Fernández de impulsar la ley dentro de su primer año de gestión. Fue una promesa de campaña que empezó a tomar forma con el envío del proyecto, el 17 de noviembre, y que cobró fuerza a partir del trabajo de los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner, quienes ordenaron los tiempos del debate en comisiones y fueron garantes de la sanción definitiva de la ley.

Como ocurrió tres semanas atrás en la Cámara de Diputados, la mayor cantidad de votos a favor del proyecto fue del bloque oficialista del Frente de Todos (FDT), presidido por el “celeste” José Mayans. En contraste, la mayor cantidad de votos en contra de la ley provinieron del interbloque de Cambiemos, aunque también hubo integrantes de ese espacio que se despegaron de sus colegas y acompañaron la ley.

No hizo falta que Cristina desempate porque el resultado fue más holgado de lo que se esperaba antes de la sesión: 38 senadores y senadoras votaron a favor del proyecto, 29 en contra y hubo una abstención (Guillermo Snopek). Cuatro de los 72 integrantes de la Cámara estuvieron ausentes: José Alperovich por licencia –acusado por abuso sexual–, Carlos Menem por enfermedad y también los senadores Adolfo Rodríguez Saá y María Clara del Valle Vega.

De esta manera, el Senado convirtió en ley el proyecto que había sido aprobado el 11 de diciembre en la Cámara de Diputados de la Nación con 131 votos a favor, 117 en contra y seis abstenciones.

Los cuatro senadores que no habían adelantado sus posiciones terminaron votando a favor de la ley: Stella Maris Olalla (UCR-Entre Ríos), Silvina García Larraburu (FDT-Río Negro), Lucila Crexell (Interbloque Federal-Neuquén) y Sergio Leavy (FDT-Salta).

La votación fue poco después de las 4 de la mañana, luego de 12 horas de sesión durante la cual hablaron 57 senadores y senadoras.

Poco después de la aprobación del aborto, también se sancionó en forma definitiva la ley de los 1000 días que establece una protección integral del Estado a la mujer embarazada y a su hije hasta sus primeros tres años de vida.

Los senadores por Santa Fe

Los peronistas Roberto Mirabella y María de los Ángeles Sacnun votaron a favor de la ley y argumentaron sus posturas durante el debate. Sacnun aludió al caso de Ana María Acevedo, muerta en 2007 luego de que se le negara un aborto terapéutico. Mirabella mencionó estadística del servicio de salud pública de Rosario según la cual, desde la aplicación del protocolo de interrupción legal del embarazo, no hubo más mujeres muertas por abortos clandestinos.

El senador Carlos Reutemann (Cambiemos) votó en contra, como en 2018, pero no hizo discursos.

Los argumentos

El debate comenzó con el discurso de la presidenta de la Comisión de Banca de la Mujer, Norma Durango (FDT-La Pampa), quien anunció que se había logrado un acuerdo con el Poder Ejecutivo para introducir una corrección en el proyecto original durante el proceso de reglamentación. Esa movida fue definitiva y terminó por encaminar la aprobación de la normativa (ver aparte).

La dinámica fue similar al debate en la Cámara de Diputados. Se intercalaron discursos de senadores y senadoras a favor y en contra del proyecto, algunos presentes en el recinto y otros en forma remota desde sus hogares o desde sus oficinas en el Congreso, debido a las medidas preventivas por la pandemia del coronavirus.

En mayor medida, los expositores a favor del proyecto remarcaron el derecho de las mujeres sobre su propio cuerpo y cuestionaron la clandestinidad del aborto como un problema severo de salud pública. Del otro lado, los “celestes” reiteraron sus argumentos sobre la vida a partir de la concepción y trataron –sin éxito– de confundir la idea de aborto voluntario con la de aborto obligatorio. No fue suficiente para convencer a los indecisos, que se inclinaron a favor de la ley.

Igual que en el debate 2018, hubo momentos bizarros en algunos tramos de la oratoria “celeste”. El más memorable lo tuvo como protagonista al senador Dalmacio Mera (FDT-Catamarca), quien linkeó el aborto voluntario con la hambruna del siglo XIV en Inglaterra y refirió leyendas improbables sobre matanzas humanas y matanzas de cerdos. Un enorme y redondo qué-tendrá-que-ver.

Sobre el final del debate, el senador Luis Naidenoff (UCR-Formosa) resumió con claridad meridiana la cuestión: “Ante la realidad, el Estado tiene que plantarse desde otra perspectiva. El problema está en que nos cuesta asumir que las mujeres ya tomaron una decisión sobre sus propios cuerpos. Las mujeres ya decidieron”.

Un discurso memorable

Promediando la jornada, la senadora María Inés Pilatti Vergara (FDT-Chaco) pronunció un potente discurso del que rescatamos el siguiente tramo porque da cuenta del nudo central del debate: “De los 117 votos negativos que hubo en Diputados, 72 fueron de hombres. Hombres, varones, que en este tema son convidados de piedra. Yo no quiero vedarle la palabra a nadie ni faltarle el respeto al que piensa distinto. Pero este es un tema donde somos las mujeres las que ponemos el cuerpo y la responsabilidad, cuando la naturaleza o la ciencia pueda hacer parir a los varones, cuando los varones me demuestren que cuidan, forman a sus hijos en la misma proporción que lo hacemos las mujeres, cuando los varones me demuestren que bajan escandalosamente los miles de expedientes por demandas de alimentos en los juzgado de familia, cuando baje la cantidad de demandas por reconocimiento de paternidad, cuando estadísticamente me demuestren que hay más vasectomías que ligaduras de trompa, tal vez pueda reconocerles un mínimo de autoridad moral como para opinar sobre el tema, pero mientras tanto les pido a aquellos que no tuvieron, no tienen la capacidad y la sinceridad intelectual como para entender de qué estamos hablando, si no están decididos a votar a favor, que por lo menos se abstengan de hacerlo”.

El único cambio

Ante las dudas que hubo en la previa, en el inicio del debate la senadora Norma Durango explicó que se había acordado con el gobierno nacional el veto parcial a dos incisos (en los artículos 4 y 16) para eliminar la palabra “integral”.

El artículo 4 establece que “las mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar tienen derecho a decidir y acceder a la interrupción de su embarazo hasta la semana catorce (14), inclusive, del proceso gestacional” y que “fuera del plazo dispuesto en el párrafo anterior, la persona gestante tiene derecho a decidir y acceder a la interrupción de su embarazo solo en las siguientes situaciones: si el embarazo fuera resultado de una violación” o si “estuviera en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante”.

El artículo 16, en tanto, modifica el artículo 86 del Código Penal que dice que “no es delito el aborto realizado con consentimiento de la persona gestante hasta la semana catorce (14) inclusive del proceso gestacional”. Fuera del plazo establecido, no será punible el aborto si el embarazo fuera producto de una violación o si “estuviera en riesgo la vida o la salud integral de la persona gestante”.

Qué dice la ley

La Interrupción Legal del embarazo despenaliza y legaliza el aborto en las primeras 14 semanas de gestación y habilita la objeción de conciencia de los profesionales médicos que no estén de acuerdo con la práctica.

Los principales puntos de la ley:

  • Se consagra el derecho de mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar a decidir la interrupción del embarazo, requerir y acceder a la atención del aborto y recibir atención postaborto en los servicios del sistema de salud.
  • La iniciativa cumple los compromisos asumidos por el Estado argentino en materia de salud pública y derechos humanos
  • El aborto se permitirá hasta la semana catorce, inclusive, del proceso gestacional.
  • Fuera de ese plazo solo se podrá acceder en caso de violación, o si estuviere en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante.
  • En el caso de menores de 13 años se requiere un consentimiento informado y la asistencia de, al menos, uno de sus progenitores o representante legal.
  • Para adolescentes de entre 13 y 16 años, deberá tener un acompañante o «referente afectivo».
  • Las personas mayores de 16 años tienen plena capacidad por sí para prestar su consentimiento.
  • Previo a la realización del aborto se requiere el consentimiento informado de la persona gestante expresado por escrito.

La objeción de conciencia

La ley incluye un capítulo específico que regula la objeción de conciencia para el personal de los sistemas de salud de todo el país.

Estas son las características del instrumento:

  • El profesional de salud que deba intervenir de manera directa en la interrupción del embarazo tiene derecho a ejercer la objeción de conciencia.
  • En el caso de que una institución privada no cuente con profesionales para realizar la interrupción del embarazo deberá disponer la derivación a otra institución.
  • El personal de salud debe observar un trato digno, respetando las convicciones personales y morales de la paciente.
  • Se deberá mantener la privacidad y el derecho a la intimidad de las personas que recurran a las instituciones para pedir un aborto.
  • En los casos de violación cuyas víctimas fueran niñas o adolescente, se deberá denunciar este delito.

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