En la localidad costera, una nueva y joven Comisión Directiva le cambió la cara a una institución que quiere proyectarse con una idea colectiva.

Dicen que la sangre joven y la experiencia de la vida pueden ser una gran conjunción para que un proyecto cumpla con sus objetivos.

El Club Atlético Arroyo Leyes mantuvo al mismo presidente durante 20 años. Sergio Pereyra ocupó el cargo desde la creación de la entidad (1998) hasta 2018. En 2016 llegó una nueva Comisión Directiva: desembarcó una vicepresidenta que luego ocupó el cargo mayor y a partir de ese año el club cambió, definitivamente, su rumbo.

Foto: Milagros Dall’ Agnola

La dirigencia del C.A.A.L. tiene un promedio de 40 años de edad, su presidenta, Kumei Fernández, apenas llega a los 32. “Una vez, en una entrega de subsidios, una trabajadora de la secretaría de Deportes de la Provincia me dijo que me pare y mire a todos los que estaban sentados. Me dijo: ‘ves que todas esas cabezas son blancas y de hombres, vos acá te tenés que quedar a luchar para que entren más mujeres y jóvenes’”.

Esas palabras todavía le suenan, esas palabras también forman parte de una guía indispensable para moldear un club con mucha energía, donde nadie quede afuera.

“La premisa con la que nosotros entramos a la Comisión Directiva fue impulsada por una peña, que es la Peña de las 11 curvas. La Peña venía trabajando desde afuera para visibilizar la institución y en su momento se pudo mostrar el trabajo en una colonia de vacaciones. Una vez que hubo un llamado para conformar una CD nos presentamos y fuimos parte de este proyecto”, mencionó la presidenta en una breve recorrida por la historia del club.

Lo colectivo y la paridad

“La visión que tenemos como club es de trabajar lo asociativo, que el club es de todos, que tiene que ser un reflejo de la comunidad, una construcción colectiva”, destacó Kumei Fernández en diálogo con Pausa. “En la zona todavía cuesta incorporar todo lo que sea cooperativo y que se sostenga desde la autogestión, es difícil para muchos vecinos históricos de Arroyo Leyes la incorporación a la vida y a la dinámica natural de un club. En el club hay actividades, hay que abonar una cuota y entre todas ellas, por igual, tienen que convivir en un mismo espacio”.

La idea de presente y futuro la tienen clara: “queremos dejar una base institucional que permita una continuidad sin la perpetuidad de una Comisión Directiva. Desde que estamos pasamos de una CD de 14 integrantes a 20, buscando la representatividad de todos los deportes y la paridad (reformamos el estatuto y actualmente somos 11 hombres y 9 mujeres). Queríamos que esas mujeres, que desde afuera traccionaban para beneficio del club, estén adentro. Ese lugar que de manera implícita era de los hombres hoy está ocupado por mujeres”. La presidenta del club destacó que “siempre trabajamos la perspectiva de género”.

Para afianzar el proyecto diario “la idea es poder acercar al socio para que participe de la vida del club y de las asambleas para tomar decisiones conjuntas. Queremos que el vecino de Arroyo Leyes se apropie del club, tienen que sentir y entender que todos somos parte de un mismo objetivo”, señaló Fernández.

Comunicar para crecer

El club no se quedó estancado en el 2020. Más allá de la pandemia siguió trabajando. Su presidenta le contó a este medio que “hubo una apuesta a lo comunicacional”. “Trajimos a una comunicadora social para visibilizar mejor al club, empezamos a trabajar en las redes sociales y a tener una mejor comunicación interna. También llamamos a un psicólogo social para que nos ayude a pensar, a no dejarnos caer en nuestras actividades, porque nosotros también estamos aprendiendo a ser dirigentes”, relató Fernández.

Foto: Milagros Dall’ Agnola

El psicólogo social dejó en claro que “en la zona de la costa no hay una cultura de club, el más viejo es Central (Rincón) y también está El Cadi, pero es solo de fútbol. Nosotros vinimos a romper con los estereotipos, ya que tenemos más de diez actividades. Todavía al vecino le cuesta que al club puede venir la mamá, el hermano o cualquier otro miembro de la familia. Mientras que el que viene de Santa Fe lo tiene incorporado”.

Lo más llamativo que tiene el club es la cantidad de actividades, por más que la mayoría sean recreativas. “De a poco vamos creando talleres para los más pequeños, para que salgan de ‘practicar fútbol y nada más’. Metimos el básquet y se acercó mucha gente, pero también nos dimos cuenta que había un nicho para crear otras actividades. Hicimos una especie de censo entre los socios para ver qué otras cosas podíamos incorporar, y ahí incorporamos fútbol femenino para las madres que venían con sus hijos, como así también creamos los talleres para los más chiquitos”.

Actividades

A la hora de repasar las actividades que despliega el C.A.A.L., la entidad costera tiene dos deportes en competición: fútbol y básquet. Pero además cuenta con vóley, hóckey, kick boxing, boxeo, recreo, karate, gimnasia funcional, zumba y los talleres de expresión corporal y arte. En verano también funciona la escuelita de natación, la colonia de vacaciones y natación libre. La pileta de 25 metros de largo es la única en la zona y, dicen en el club, “su principal objetivo es el enseñar a nadar”. En la reseña histórica la presidenta destaca el aporte de la provincia durante la segunda gobernación de Jorge Obeid, otra clase de aportes con la administración del FPCyS y la gran colaboración de la Peña de las 11 curvas.

A la Santafesina

El ingreso del fútbol masculino a la Liga Santafesina es una de las grandes novedades de la institución para el 2021. “Veníamos de la Liga Paivense (desde 2017) y ahora, por iniciativa de algunos jugadores que componen la Comisión, creyeron conveniente dar el salto a la Santafesina. En un mes y medio, con mucha voluntad la sub Comisión de Fútbol conformaron la mayoría de las categorías para poder jugar los torneos”, aseguró Fernández.

Foto: Milagros Dall’ Agnola

“Entramos porque nos entusiasmó como CD que en la nueva sub Comisión de Fútbol haya jugadores de Primera que vienen con una formación del propio club. Queríamos darle la oportunidad para que lleven adelante un proyecto que ellos mismos plantearon. De esta manera se comprometen con lo que significa el término club y con lo asociativo”.

Con respecto a la visibilidad, la presidenta dijo que los representantes de fútbol le habían subrayado ese aspecto cuando ingresaran a la Liga Santafesina, “pero jamás creí que iba a ser así, ahora casi todos los días me llaman de algún medio para dar a conocer el club”.

El sueño

La tarea de sostener un club es inmensa, se da con el enorme esfuerzo de la dirigencia, el aporte de los socios (el valor de la cuota mensual es muy baja), de algunos subsidios y programas esporádicos del Estado provincial y de la colaboración de la Comuna de Arroyo Leyes en el pago de la luz.

“Aspiramos a tener un playón techado para no se suspendan por lluvias y poder seguir con un funcionamiento normal en invierno y que los chicos tengan los vestuarios y baños en condiciones”, dice Fernández.

“Soñamos con que el club sea parte de la comunidad, que el socio se lo apropie, que el club represente a Arroyo Leyes en cualquier competición, que sea un espacio de encuentro”.

En 2016 eran 7 socios, hoy son 600. Parece que se empiezan a encontrar.

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