El año pasado, el nadador Martín Carrizo acudió al conocido abogado local Néstor Oroño para enfrentar su doping con Eritropoyetina.

El nadador santafesino Martín Carrizo quedó fuera de Río 2016 por doping: consumió un medicamento contra la anemia de venta libre. Un año después, reconocen su descargo.

Cuando se requiere información de Martín Carrizo en Google el primero que aparece es el baterista y productor argentino, también conocido por ser el hermano de Caramelito. Ahí hay que especificar la búsqueda con un dato más, por ejemplo la actividad que realiza: Martín Carrizo + natación. Los primeros tres resultados informan de una buena noticia y dos malas. TyC Sports tituló: “Martín Carrizo se clasificó a Río 2016”, Clarín puso: “El nadador Martín Carrizo, tras el doping: No soy un delincuente”. Y La Nación encabezó: Carrizo, un doping que enciende la alarma antes de Río 2016.

El último recuerdo mediático del nadador santafesino es triste y está relacionado a la peor noticia que puede recibir un deportista amateur que se prepara para los Juegos Olímpicos: doping positivo. Martín Carrizo había logrado la marca A para Río 2016 con la prueba de los 1500 metros libres, pero fue excluido por parte del Comité Olímpico Argentino y sancionado provisoriamente por la Organización Nacional Antidopaje (ONA) luego de que se le detectara EPO (Eritropoyetina) en un torneo en San Pablo, Brasil. Así de rápido quedó afuera de la selección luego de que se conociera el “resultado adverso” que se le realizó en el test event de Río de Janeiro, en abril de 2016. Inmediatamente, la Confederación Argentina de Deportes Acuáticos (Cadda) le informó a Carrizo que no sería parte de la delegación.  Aquel pasaporte olímpico que lograra con la marca mínima de los 1.500 metros libre en piscina, con un tiempo de 15 minutos 14 segundos 77 centésimas, quedaba sepultada en los pocos segundos que duró la lectura de la notificación.

El santafesino admitió que tomó un suplemento, pero sin conocer la composición química. En una conferencia de prensa en junio de 2016 manifestaba que “el manejo imprudente fue por mi parte” y también decía “estar solo” y dejaba en claro que “no era un delincuente”. Por su parte, el abogador defensor, Néstor Oroño, precisaba en aquel contacto con los periodistas: “Martín fue notificado sobre el resultado positivo de la muestra, que se le tomó en Brasil, el 20 de abril de este año. Requerimos los antecedentes de la toma de la muestra, el procesamiento o cadena de custodia y el detalle analítico del análisis que se le hizo”. Y además acentuó: “No hay chances de revertir en lo inmediato esta sanción. Él reconoce que estuvo consumiendo sustancias, entre ellas un medicamento para la anemia, que quizás puedan haber tenido esta hormona, pero de ninguna manera intencionalmente o de ex profeso la consumió”.

El nadador especificó que el suplemento que había tomado se llama “Anemibox, es un precursor que eleva los glóbulos rojos”. Y agregó: “Nunca estuve avalado por un médico, eran de venta libre”.

La noticia esperada

Hace muy pocos días –el 6 de julio–, a través del programa ATP (Radio EME), el abogado Oroño brindó una gratificante primicia para Carrizo. Confirmó que luego de realizar el descargo correspondiente, en el cual se planteaban las condiciones en donde se desarrolla el deportista y la imposibilidad de cumplir con todos los estándares de la Ley Antidopaje, el tribunal de la Organización Nacional Antidopaje (ONA) dio lugar al descargo presentado por el letrado y de esta manera emitió la resolución de la pena mínima de 2 años y 2 meses.

Vale destacar que la sanción preventiva de 2 años y 2 meses comenzó a regir en junio de 2016 y que Carrizo podría volver a competir en un año, aunque Oroño adelantó que “van a intentar que el regreso de Carrizo se dé antes, debido a la predisposición de Martín para cumplir en todo tipo de control”.

En el diálogo con Radio EME, el abogado profundizó sobre el plan que ejecutó para bajar la sanción: “Le planteamos las condiciones en el que el deportista amateur realiza su actividad y la imposibilidad de cumplir con todos los requisitos que la Ley Antidopaje solicita, teniendo en cuenta que la Ley es del primer mundo y está transpolada a nuestra realidad, que es totalmente incompatible con la del primer mundo. El deportista en Europa –donde fue gestada la legislación– tiene toda la cobertura del Estado y de los patrocinantes privados”. Y agregó que “el deportista no está capacitado para ingerir el suplemento alimentario que pueda ingerir”.

Entre las dificultades para llevar adelante los trabajos de la defensa legal, Oroño contó: “No pudimos realizarle la contraprueba por los altos costos de los estudios, que son muy específicos y que además  se hacen en el exterior”.

Pocos minutos después de anoticiarlo al nadador del Club Regatas, el abogado dijo que “Martín se mostró muy satisfecho al recibir la novedad”. Además aseguró que “pese al golpe duro que recibió, siguió preparándose bajo una disciplina muy estricta, entrenando diariamente”.

Contra la corriente

Durante aquella conferencia de prensa en los primeros días de junio de 2016, el rostro de Martín Carrizo hablaba de su angustia. Y cuando tuvo que expresar su sentimiento primario, el nadador lanzó: “Me sentí solo. En Argentina no sos nadie, morís solo. Deberíamos tener un apoyo los deportistas. Nadie me lo dio. Pero tengo que salir adelante y no voy a quedarme a mitad de camino”.

Como muchos de los deportistas amateurs que consolidan su carrera a base de sacrificio y voluntad de acero, en lo más profundo de su ser el nadador sabía que podía vencer lo peor. “Me siento un poco caído porque no es fácil recibir la noticia. Fue mucho el sacrificio, pero esto no me va a tirar abajo. Esto me sirve para levantar los brazos y demostrarle lo contrario a todos los hipócritas, que son los primeros en juzgar”.

Carrizo continúa con sus entrenamientos, nadando en las aguas del club lagunero.

 

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