Twittazo por la Apostasía Colectiva

Durante gran parte del «Viernes Santo», el hashtag #ApostasíaColectiva se mantuvo entre las primeras tendencias en Twitter.  

A través de un twittazo, usuarios de la red iniciaron una campaña masiva para darse de baja la Iglesia Católica. Buscan que el próximo 6 de abril quienes ya no quieren pertenecer a las filas católicas envíen masivamente sus cartas de apostasía.

La iniciativa, que también incluyo la etiqueta #SeparaciónIglesiayEstado se da en un escenario particular: la publicación de los sueldos que el Estado paga a los obispos y el debate por la legalización del aborto que está comenzando en el Congreso.

 

Las apostasías colectivas son un fenómeno reciente que consiste en la renuncia grupal a la pertenencia oficial a la Iglesia Católica. El objetivo es quitarle peso institucional y político a la Iglesia y a su injerencia en el Estado y las políticas públicas, ya que la Iglesia utiliza la cantidad de bautizados como cantidad real de feligreses.

Para dejar de pertenecer oficialmente a la Iglesia Católica Apostólica Romana sólo hace falta una copia del DNI, saber cuándo y dónde se realizó el bautismo, y enviar una carta -que se puede bajar del sitio http://apostasiacolectiva.org/– al Obispado al cual pertenece la parroquia donde la persona fue bautizada. Luego habrá que esperar la respuesta de la Iglesia, que no puede negarse a realizar la desafiliación.

La apostasía se ampara en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que garantizan la libertad de conciencia y de religión. Y se funda en la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales. En su artículo 16, la normativa establece que “toda persona tiene derecho a que sean rectificados, actualizados y, cuando corresponda, suprimidos o sometidos a confidencialidad los datos personales de los que sea titular, que estén incluidos en un banco de datos”.

Católicos y ateos en Argentina

Según el resultado de una encuesta realizada en 2008 -la última disponible sobre el tema- por investigadores del Conicet, en Argentina el 76,5% de la población se declara católica, mientras que los “indiferentes” (ateos, agnósticos y otros) representan el 11,3%, los evangélicos el 9% y los testigos de jehová un 1,2 por ciento. La categoría “Otros”, que representa el 1,2%, incluye a otras religiones, como el judaísmo y el islam.

Pero aunque hay un 76,5% que se declaró católico, un 90% de las y los argentinos fue bautizado. Es decir, muchas personas fueron bautizadas -la mayoría siendo bebés- pero no se sienten parte de la Iglesia.

Entre los resultados también se encuentran grandes diferencias de creencias según las regiones del país: en el Noroeste argentino (NOA) el 91,7% de la población dijo ser católico. La proporción de evangélicos es mayor en el sur del país (ascienden a más de un quinto de la población, 21%) y la región metropolitana es la que tiene mayor porcentaje de “indiferentes”: 18%.

El 76% de los argentinos afirmó concurrir poco o nunca a los lugares de culto.

Uruguay y los ateos del mundo

Uruguay -además de tener despenalizada la marihuana, legalizado el aborto y unas playas hermosas- es el país menos religioso de América, y se ubica entre las primeras veinte naciones menos religiosas del mundo.

Según los últimos datos disponibles, provenientes de una encuesta realizada en 2014 por Pew Research Center, el 42% de los uruguayos consultados se identificaron como católicos, 15% como evangélicos y menos del 6% de otras religiones. En tanto, 24% se definió como creyente pero no afiliado, 10 % como ateo y 3% como agnóstico. «Uruguay es un caso por lejos atípico, siendo el país más secular de América Latina», señala el informe.

El estudio recuerda que en 1861 el gobierno de la época nacionalizó los cementerios en todo el país, rompiendo así sus afiliaciones a las iglesias. Poco después también prohibió a las iglesias tener un papel en la educación pública o la emisión de certificados de matrimonio. Durante el siglo XX la Constitución uruguaya terminó por consagrar la separación de la Iglesia del Estado, las referencias a Dios fueron retiradas del juramento parlamentario y se eliminaron referencias religiosas en varios nombres de ciudades y pueblos del país. A partir de la década de 1920, los uruguayos se refieren Semana Santa como Semana de Turismo.

A nivel mundial, según una encuesta desarrollada por la firma WIN/Gallup International a unas 64.000 personas en 65 países, en China entre un 40 y 49,9% de sus habitantes no se definen ni siquiera como agnósticos, siendo el país menos religioso del mundo.

En Islandia entre el 10 y el 19% son ateos convencidos, pero el dato más curioso en esta nación es que ningún islandés menor de 25 años cree que Dios creó el universo. Más del 90% de los encuestados cree en la teoría del Big Bang.

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