“A mí papá lo encontraron en posición como para nadar”

Ricardo Puchol relató cómo fue la muerte de su padre (llamado igual que su único hijo) en la inundación de 2003. El día que el agua inundó la ciudad, Puchol (de 67 años) murió en su casa de barrio San Lorenzo, ubicada en la calle Entre Ríos 3836.

Cuando pasó lo que pasó yo estaba hablando con él por teléfono. El intendente Álvarez decía que el agua no pasaba para acá, para Santa Rosa y San Lorenzo. Pero yo le dije a mi viejo “Papi, venite que me llaman de barrio Roma, está entrando el agua podrida por el Hipódromo, no vaya ser que pase para San Lorenzo”. El me cuenteaba, me decía que ya se iba, pero no quería irse de su casa. Él tenía la cajita del teléfono a esta altura —señala su cintura—, me di cuenta que el agua había entrado porque la comunicación se cortó y había roto los cables. Ahí quise salir para allá, pero explotó todo.

Era más mezquino con sus cosas, se hubiera muerto de la tristeza si sobrevivía, porque el agua no nos dejó nada.

Pasaron tres días. Cuando bajó un poco el agua yo fui con una masa y un corta fierros porque papi tenía un candado muy grande, en la reja del tapial. Yo venía desde Santo Tomé. Por la cancha de Colón, andaba un hombre en una canoa, que es de acá. De corazón lo hacía, le ayudaba a la gente. «Vamos, te llevo», me dijo. Fuimos a buscar a un pibe por la casa y no estaba, por barrio Chalet. Cuando pasamos por calle San José veo a un señor que conozco. Le dije: «Cabezón ayudame. Mi viejo seguro que se quedó». «Pero no», me respondió. «Ya averigüé, te digo que se quedó encerrado. Ayudame». Entonces vino a darnos una mano. Yo tenía problemas de presión en esa época y viste que hacía frío ese abril. Cuando me estaba sacando la campera para meterme al agua, el cabezón me dice: «Para, qué hacés». «Me voy a meter», le respondo. «No, sos loco vos, te va a subir la presión. ¿Por dónde me meto?», me preguntó. Le indique que entrara por la ventana de la cochera. Adentro de la casa, vio que estaba todo roto, todo tumbado por el agua. Cuando dobla entre el antebaño y el garage, estaba mi papá.

Estaba en una posición como para nadar, viste… La causa figura como muerte por inmersión.

Me contaron que la gente que pasaba le decía “Vamos Ricardo”. Él metía algunas cosas adentro del auto y respondía que ya iba. Pero mentía. No se quería ir.

Los vecinos de al lado, Pedro Sieliwonczyk y su familia , que vendían periódico en Tribunales, lo quisieron ayudar. Pero mi viejo no quiso. Pedro después de la inundación quedó mal. Tenía presión alta. Cuando salía de trabajar, a veces venía para mi casa. Y tanto pensar en la inundación y en mi viejo, le reventó la cabeza. Le dio un ACV.

 

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15 años | 15 historias

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