Sin hacer grandes anuncios, los principales precandidatos ya recorren la provincia. Las listas locales cierran en febrero y en junio de 2019 ya habrá nuevo gobernador electo.

Santa Fe es una de las 17 provincias que el año próximo realizará sus elecciones locales en forma anticipada respecto de las presidenciales. Como en 2015, las primarias serán en abril y las generales en junio. Así, la provincia ya tendrá sus nuevas autoridades electas antes de que cierren las listas nacionales.

Las fechas las confirmará el gobernador Miguel Lifschitz cuando estampe el decreto de convocatoria a elecciones. Según el borrador que manejan en la Casa Gris, las primarias serán el 28 de abril y las generales el 16 de junio, con cierre de listas en febrero. Una semana más tarde, el sábado 22 de junio, vencerá el plazo para la inscripción de precandidatos para las primarias nacionales del 11 de agosto, donde se elegirán a los postulantes que competirán en las generales del 27 de octubre.

De esta manera –y tal como ocurre en otras provincias centrales como Córdoba, Mendoza y Entre Ríos–, Santa Fe despega su proceso electoral del nacional, aunque es un hecho, por el peso específico de la provincia, que las principales fuerzas políticas jugarán fuerte con sus candidatos locales en busca de resultados de medio término que apuntalen sus propias campañas.

En ese terreno, la provincia presenta una particularidad que la distingue de otros distritos donde se replicará la polarización que ya se advierte en el plano nacional: aquí hay tres fuerzas potentes y un antecedente concreto (2015) que permite vaticinar un escenario de tres tercios. Quien logre desnivelar al menos un mínimo a su favor, controlará la provincia hasta 2023.

Por ahora, en la carrera por la Casa Gris, hay tres nombres puestos (el socialista Antonio Bonfatti, el peronista Omar Perotti y el radical de Cambiemos José Corral) y una gran incógnita: María Eugenia Bielsa. Los tres primeros son los favoritos para ganar la interna en sus respectivos espacios; sólo la reaparición de Bielsa (no confirmada) podría modificar ese escenario.

Frente Progresista

Sin una reforma constitucional que habilite a Lifschitz a competir por un segundo mandato, en el socialismo está todo listo para nominar al ex gobernador Antonio Bonfatti como precandidato a la Casa Gris. Por ahora el actual titular de la Cámara de Diputados de la provincia recorre el territorio con perfil bajo, a la espera de que su partido formalice su postulación.

En el oficialismo provincial entienden que el desplome de la economía nacional modificó el humor social en contra del gobierno de Cambiemos. El punto de partida ya no es el mismo de 2017, cuando el candidato de la Casa Rosada (Albor Cantard) se impuso con comodidad en la elección de diputados nacionales. Con una provincia que exhibe indicadores sociales y económicos muy por encima del promedio, el Frente Progresista se entusiasma con retener el poder en la provincia y, a la vez, busca instalar el “modelo Santa Fe” como alternativa nacional.

Para lograr el segundo objetivo, es necesario empezar por el primero. La suerte electoral del socialismo y sus aliados depende tanto de la gestión de Lifschitz como de la potencialidad de Bonfatti como candidato. En 2015, fue el más votado en toda la provincia, pero cuatro años son una eternidad y los rivales también juegan.

El Frente Progresista ya tuvo dos experiencias similares (2011 y 2015) en las que debió remontar una campaña adversa después de malos resultados en las primarias. Para evitar un tercer tropezón, el laboratorio político del oficialismo trabaja para ofrecer una disputa interna competitiva que movilice a la militancia desde las primarias pero que no resulte destructiva para la coalición que gobierna la provincia desde 2007.

Allí la incógnita: ¿quién enfrentará a Bonfatti en abril? A menos de tres meses del cierre de listas, ese nombre permanece bajo llave.

Frente Justicialista

El senador nacional Omar Perotti recorre la provincia y teje acuerdos con distintos sectores políticos y sociales casi desde principios de año; es el único precandidato que se ha lanzado al ruedo oficialmente. El rafaelino, que en 2015 quedó muy cerca de Lifschitz y Del Sel, repite ante propios y extraños que el peronismo está en condiciones de recuperar la provincia.

En su partido hay una constelación de nombres propios que pujan por el mismo laurel: los kirchneristas María de los Ángeles Sacnun, Marcos Cleri y Leandro Busatto, la ex jueza y actual diputada nacional Alejandra Rodenas y la legisladora provincial Claudia Giaccone. No todos terminarán inscribiendo una precandidatura en la categoría de gobernador; la mayoría accederá a ocupar otros espacios en el marco de trabajosos acuerdos para contener a todas las expresiones internas bajo el paraguas partidario.

En su Congreso Provincial, realizado el sábado 1º de diciembre, el peronismo dio un mensaje de unidad y apertura. Los casi 400 congresales le encomendaron al Consejo Ejecutivo “una política de alianzas amplia”, según definió Eduardo Toniolli, secretario general del PJ seccional Rosario.

Días antes, Perotti y Rodenas se habían mostrado juntos en Rosario y Santa Fe, algo que alentó todo tipo de especulaciones sobre una fórmula compartida. Ninguno de los dos arriesga a hablar de nombres propios: como indica el manual, repiten que para eso “todavía falta mucho”.

En una reunión realizada el martes 27 en la capital provincial, organizada por Proyecto Santa Fe –el espacio que orienta Perotti– y Nuevo Espacio Santafesino –el grupo de senadores, intendentes y presidentes comunales que el año pasado promovieron la candidatura de Rodenas como diputada nacional– el rafaelino sintetizó: “Se trata de trabajar juntos”. Y la ex jueza federal acotó: “Vinimos a escuchar a los compañeros”.

Un solo hecho puede torcer lo que, hasta el momento, es un armado ordenado en el PJ: la postulación de la ex vicegobernadora María Eugenia Bielsa. Si se anota a la carrera, a Perotti se le presentará una competidora que puede frustrar sus planes.

Casi sin mostrarse en público, Bielsa mide alto en todas las encuestas, sobre todo en Rosario, donde se concentra la mayor porción del electorado. Por ahora, la ex diputada mantiene reuniones periódicas con dirigentes y gremialistas en las que analizan de modo crítico las gestiones del socialismo en la provincia (por la seguridad) y del macrismo en la Nación (por la economía). Igual que Perotti, Bielsa pretende convertirse es una opción superadora de ambos oficialismos, pero a diferencia del rafaelino aún no anunció formalmente si participará de la próxima contienda electoral.

Antes del Congreso del PJ, Bielsa dio señales de que pretende un armado pluripartidario: compartió actividades con Ciudad Futura en Rosario y reunió en Santa Fe a los popes del partido –incluidos algunos senadores que se mueven junto a Perotti– con los referentes de las fuerzas de centroizquierda: Carlos Del Frade (Frente Social y Popular), Rubén Giustiniani (socialista disidente, hoy en el espacio Igualdad) y Juan Monteverde (Ciudad Futura). Todos ellos dejaron en claro que no participarán de ningún armado por dentro del PJ. ¿Intentará Bielsa conformar un cuarto frente político o terminará jugando dentro de la interna peronista? Es uno de los dilemas que se resolverá de aquí a febrero.

Por lo demás, el desdoblamiento electoral favorecerá la “unidad” que promueve el presidente del PJ provincial Ricardo Olivera. No tallarán aquí –al menos no tanto– ni la posible candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, ni la decisión que vaya a tomar Sergio Massa, ni el posicionamiento del arco peronista no K. Los peronistas santafesinos deberán tomar sus decisiones mucho antes, esta vez sin la injerencia de Buenos Aires.

Cambiemos

La última vez que pisó la provincia, el presidente Mauricio Macri dio una señal sobre las elecciones 2019: ubicó a su derecha, durante un breve acto público realizado en Rosario, al intendente santafesino José Corral, al diputado y titular del PRO provincial Federico Angelini y al legislador nacional Lucas Incicco, también del PRO.

De esos nombres surgirán los postulantes de Cambiemos para las primarias de abril. Elisa Carrió tiene su propio candidato: el actual embajador Mario Barletta, quien hasta el momento no dice ni sí ni no. Para “ensanchar” la primaria, desde el PRO imaginaban, antes del desbande de la economía, la posibilidad de introducir una figura extra partidaria surgida del mundo empresarial. Hoy esa posibilidad parece lejana.

Incicco o Angelini le harán la interna a Corral, pero será una interna simulada. El intendente de Santa Fe es la principal referencia del macrismo en la provincia (el propio Macri lo invitó a la gala del G-20) y eso no lo niegan ni siquiera desde el PRO. Corral y el precandidato a intendente de Rosario, Roy López Molina, ya tocan la misma sinfonía electoral, con fuertes mandobles sobre la inseguridad y casi ninguna estrofa sobre la marcha de la economía.

¿Cómo afectará la situación nacional, tan diferente a la de 2017, en el humor del votante santafesino? ¿Cómo impactarán el deterioro de las condiciones de vida, los despidos, la caída del salario y los cierres de empresas? Por ahí pasa el desafío de los candidatos de Macri.

Todo lo que se elige antes de octubre

Algunos gobernadores –como el pampeano Carlos Verna y el sanjuanino Sergio Uñac– ya firmaron el decreto de convocatoria a elecciones provinciales desdobladas. Otros, como el santafesino Miguel Lifschitz, lo harán antes de las fiestas de fin de año. Para entonces se habrá confirmado un dato que ya manejan en el Ministerio del Interior de la Nación: 17 de las 24 provincias adelantarán sus comicios locales respecto de la elección presidencial.

No habrá efecto arrastre directo del gobierno nacional en esos 17 territorios, pero tampoco habrá transferencia directa desde las fuerzas provinciales hacia los candidatos nacionales. Cada cual correrá por su cuenta y en soledad.

El cronograma electoral 2019 empieza con la elección de Catamarca, en marzo, sigue en abril en otras dos provincias (Entre Ríos y Neuquén); en mayo habrá cinco elecciones de gobernador (Córdoba, Misiones, La Rioja, Chubut y Tierra del Fuego) y otras nueve en junio (Mendoza, Chaco, San Juan, Santa Fe, San Luis, Tucumán, La Pampa, Río Negro y Santa Cruz).

Cambiemos afronta un primer semestre en el que no podrá festejar casi nada. Hasta el momento, la gran duda de 2019 es la fecha de los comicios en la estratégica provincia de Buenos Aires. Allí todavía se vota con boleta sábana: lo que defina María Eugenia Vidal impactará de un modo u otro en los resultados de octubre.

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