En una extensa entrevista con Pausa, la diputada nacional del PJ, integrante de la mesa de transición, celebró la reunificación del peronismo: “Para plantear un nuevo esquema de poder, hay que tener una mirada amplia”. Y opinó que apenas asuma Omar Perotti “va a tener que haber un reordenamiento de las cuentas públicas”. El pacto de gobernabilidad, la reactivación del consumo y el plan de seguridad pública, entre los principales objetivos de la próxima gestión.

Silvina Frana es una de las principales figuras políticas santafesinas desde hace ya varios años, en un medio y un partido que acarrea la fortísima impronta de Evita pero donde las mujeres siempre –como en casi todo ámbito– han tenido que luchar el doble que los hombres para ocupar lugares de preminencia y sostenerlos además. En octubre de 2018, cuando circulaba su nombre como potencial candidata a intendenta, la actual diputada nacional anticipaba: “Al peronismo no le sobra nadie, al contrario. Si logramos sumar a todos, creo que podemos volver a la Casa Gris y al gobierno de la ciudad”. Lo primero se produjo, lo segundo quedó lejos tras el fenómeno Jatón.

En esta nota, como parte de la mesa de transición que audita la gestión socialista y transmite las ideas y pedidos de Omar Perotti, la diputada provincial electa habla de lo que vendrá, de lo que fue y de su futuro político.

—Durante la gira de Alberto Fernández por Santa Fe, la que fue en dos etapas arrancando en Reconquista y terminando en Rosario, hubo una conferencia de prensa en donde pudimos obtener por parte de Omar Perotti una noción del enorme déficit operativo que el socialismo estaría dejando. Lifschitz no se cansa de repetir que dejan una provincia ordenada y en pleno funcionamiento. ¿Qué dice usted al respecto?

—En primer lugar el déficit está reconocido por el propio socialismo. Después podemos discutir algunos atenuantes, como los incumplimientos de la Nación con lo acordado en el Pacto Fiscal que el gobernador acompañó –solventar el déficit de la Caja de Jubilaciones año a año–, pero de ninguna manera eso resuelve la cuestión de fondo. La provincia va a cerrar su ejercicio económico 2019 con un déficit de más de 20 mil millones de pesos, esto no es sencillo de remontar pues el Estado tiene gastos estructurales que no son flexibles y deben cumplirse, así que esto hace pensar en la necesidad de buscar financiamiento para afrontar el arranque de la nueva gestión, que no es el financiamiento que a uno le gusta porque eso debería ser para cambiar estructuralmente la provincia, para hacer obras de envergadura. Realmente me preocupa el estado en que vamos a recibir la provincia, hay muchísimas demandas además de sectores del trabajo y productivos que son demandas al Estado y que no las puede cubrir el sector privado.

—Entonces, de acuerdo a los números que están viendo ahora, ¿están previendo que la provincia va a tener que salir a buscar financiamiento para gastos corrientes?

—Por lo que tenemos hasta el día de hoy, sí.

—¿Y qué características tendría ese financiamiento?

—Hay muchas formas de financiar este déficit, pero endeudarse y para qué, va a requerir del acuerdo de todas las fuerzas políticas. Por otro lado habrá que refinanciar las deudas existentes que deja el socialismo.

—Da la sensación, en función de la situación macro, que este no sería el mejor momento para tomar deuda.

—No lo puede hacer el sector privado; hoy tomar un crédito en el sector privado tiene un costo imposible de absorber por una gestión normal, imaginate en el caso del Estado. El mundo financiero conoce esta situación y saben que las provincias tienen urgencias que van a requerir asistencia seguramente y tendremos que lidiar con eso. Por eso los Estados deben tener orden en sus cuentas, que no es una cuestión de derechas o izquierdas sino de responsabilidad frente a los contribuyentes.

—Repasando algunos números, 12 provincias endeudadas en casi 13 mil millones de dólares tomados en estos cuatro años y después del arreglo con los buitres y Santa Fe es, junto a Córdoba y Buenos Aires, una de las tres que más se endeudó en dólares. Santa Fe tiene un 99% de su deuda en moneda dura y hablando de gastos corrientes paga la mitad de la nómina salarial con anticipos financieros del Banco de Santa Fe. ¿Usted piensa que tal como propone Alberto para la Nación se va a requerir un pacto de gobernabilidad entre sectores productivos, gremiales, las otras fuerzas políticas y la gente que tiene expectativas en una rápida recuperación en términos económicos?

—En la mesa de transición represento al sector de María Eugenia Bielsa, con lo cual lo que hago es expresar la realidad y presentar nuestras ideas y números a quien acompañamos, que es Omar Perotti. Y esa decisión va a ser absolutamente de Omar, no sé exactamente cómo va a diagramar el arranque del nuevo gobierno. Lo que en líneas generales el país va a requerir es que esa mesa deberá replicarse en las provincias, porque lo que viene indicaría que es inevitable, gane quien gane aunque por cierto estamos confiados en el triunfo del Frente de Todos. Inevitable por la situación económica en general. Un indicador es que en el Parlamento, donde debatimos y votamos la emergencia alimentaria, pese a algunas declaraciones previas de funcionarios del gobierno nacional, también tuvieron que acompañar los legisladores del oficialismo, no hay margen para no darle respuestas a la gente. En la provincia, si yo tuviera la capacidad de decidir y fijar un cronograma de acción, creo que lo primero es sentar a todas las fuerzas, donde tendrán un lugar central los gremios por supuesto.

—Alberto Fernández sostiene que la economía debe crecer para afrontar todos los compromisos que se asuman, incluso el acuerdo con el FMI. ¿Por dónde pasan los resortes para que el país pueda crecer en el corto o el mediano plazo?

—Hay una necesidad inmediata de generar una inyección en la economía que favorezca al consumo, que traccione la demanda y con ello la capacidad de producción. Hoy tenemos una capacidad instalada ociosa muy alta. A partir de esa inyección en el mercado para que aumente la demanda va a haber crecimiento. Acuerdo con lo que dice Alberto Fernández y lo decía también Néstor Kirchner ya en el 2003: vamos a honrar nuestras deudas pero no a costa del hambre de la gente y eso va a requerir un refinanciamento de todo y barajar y dar de nuevo en un país que por supuesto que ya no es el del 2015 pero tampoco el de 2003, inserto en un mundo muy complejo y diferente a los de esos años. Yo creo que uno de los mayores errores de este gobierno, independientemente de que estoy en la vereda de enfrente de lo que piensa Macri y la ideología de quienes nos gobiernan, fue pretender reinsertarse en un mundo sin saber en qué mundo estaban. Desfavorecieron a la industria en vez de protegerla entre otros errores fundamentales. Yo pienso en una mesa de concertación con un primer compromiso muy serio de parte del Estado, no como el que asumió el presidente después de las primarias, donde se comprometió a fijar un precio de combustibles inamovibles y al mes y medio lo tuvo que retocar; un Estado así no favorece a generar confianza en la economía y el resto de los sectores.

—Hablando de confianza, ¿cómo puede trabajar Alberto Fernández con los sectores productivos teniendo en cuenta que en la primera etapa de Macri el gobierno vetó muchas leyes, entre ella la que suspendía los despidos, con la excusa de que había hecho un pacto con los empresarios? Un “pacto de caballeros” que los empresarios nunca cumplieron. ¿Qué puede lograr la gestión de Fernández en ese sentido?

—En primer lugar, algunas aclaraciones. El pacto de no despedir a nadie estaba firmado en un papel borrador, lo que configura una falta de respeto a las instituciones que ellos dicen representar. Y proponían un pacto mientras planeaban un tarifazo que no eximió al sector industrial, planteaban una apertura de importaciones y planeaban una tasa de interés alta para sostener el valor del dólar. Me parece entonces que el que favoreció a que ese pacto no se cumpla fue el propio gobierno; todas las medidas económicas que tomaron favorecieron a sectores muy cercanos al propio presidente. Ninguna de esas actitudes genera confianza y creo que esa es una fortaleza de Alberto Fernández y su equipo económico, los que acompañamos somos gente seria y cumplimos con los acuerdos que celebramos.

—En la última cena anual de Fisfe hubo una coincidencia pública de que la plata hay que ponerla por abajo y no por arriba para reactivar el circuito económico. Y por primera vez nadie o casi nadie habló del salario como un costo al que hay imperiosamente que bajar, ni Miguel Acevedo ni la gente de Fisfe que tiene una posición  más claramente pro PyMe. Dijeron algo así como que “no necesitamos una mano, necesitamos que nos saquen la que nos pusieron encima”, ¿cómo observa la situación del sector?

—Lo de la pata que nos pusieron encima lo venimos diciendo nosotros desde hace mucho tiempo, si revisás declaraciones mías vas a ver que ya en el 2016 hablaba de una suerte de trampa mortal para el sector industrial con estos tres elementos: tarifazo, apertura de importaciones indiscriminada y tasas de interés exorbitantes. La pequeña y mediana empresa se mueve con un crédito de corto plazo para el capital de trabajo que, a una tasa de interés del 70 o el 80%, es inviable. Y después obviamente que si restrigís la demanda no hay un factor movilizador de las ventas en un mundo donde hay sobreoferta de bienes. Por eso hay que pensar en medidas proteccionistas para cuidar la producción, que las tomó (Donald) Trump en el país más liberal del mundo, porque es imposible competir con manufacturas de otros países con costos ínfimos, donde la inflación es de un 2% anual y las tasas de interés son muy bajas. Porque parece que por lo único que competimos es por salario, pero competimos en toda la línea. Repasando algunas cosas que aumentaron, veía que lo que más aumentó en este tiempo son los alimentos: la leche de mayo de 2018 a mayo de 2019 aumentó un 99%, es decir que el salario se achicó en las cosas más urgentes, por eso hoy te encontrás que en los centros de salud se detectan enfermedades que hace un tiempo no habían dejado de existir. No hay dudas de que lo primero que hay que recuperar el poder adquisitivo del salario, recuperar el consumo.

—¿A nivel macro vamos a observar después de diciembre una economía más cerrada?

—No podría confirmar eso, pero si vas a promover inversiones, que sean para desarrollar tecnología que te posibiliten desarrollarte mejor. No tiene sentido abrirse al mundo para importar cerdos o alimentos que producimos en el país. No necesitás ser un prestigioso economista para saber esto.

La reunificación del PJ

—Pocos meses antes de las elecciones provinciales, cómo se iba a reunificar el PJ bajo el liderazgo de Omar Perotti era inimaginable. No cabe duda de que Perotti se venía preparando desde hace muchos años para esto, compitió en internas y, más allá del rol de Ricardo Olivera como presidente del PJ, esa fidelidad de todos los sectores que nunca se habían sumado después de las Paso era un rompecabezas de difícil solución. ¿Cómo lo vio usted desde adentro?

—Yo creo que hubo vocación de ganar por parte de muchos sectores y eso hizo que se produjeran acuerdos que antes eran impensados. Hubo una suerte de amnistía para las idas y vueltas de los últimos años, porque hubo gente que jugó por fuera y por dentro con los resultados conocidos. Me parece que todos entendieron que sólo en un gran frente íbamos a poder volver a gobernar. Ya desde 2017 venimos gestando esto, porque a Ricardo (Olivera) muchos lo acompañamos desde distintos lugares, yo también formo parte de la mesa chica del PJ provincial y formé parte de la Mesa de Acción Política del PJ nacional. Siempre entendí que era como decía Pepe Mujica hablando del Frente Amplio de Uruguay: él decía que cada uno de los partidos en forma aislada éramos una anécdota, pero cuando nos juntamos fuimos un desafío. Nos pusimos tres o cuatro objetivos y sobre eso trabajamos. Y lo asimilo a lo que pasó aquí en Santa Fe, trabajamos mucho para que las dos listas de diputados nacionales de 2017 (Agustín Rossi y Alejandra Rodenas) tuvieran su propia lógica, pero dentro del partido. Fue una buena experiencia porque la lista que llevaba el Nuevo Espacio Santafesino (Rodenas) y la que llevaba el Frente para la Victoria (Rossi) pudieron confluir en una sola y en el Congreso Nacional empezamos a votar todos juntos. Ese fue el año del retoque al índice de las jubilaciones (reforma previsional), lo que generó un profundo replanteo de muchos sectores. El PJ recuperó una banca y fue una experiencia positiva para lo que vino después en el armado de este frente. Creo que Omar (Perotti) corría con la ventaja de haber transitado con muchos sectores distintos esquemas de diálogo y nosotros ya teníamos una decisión tomada de acompañar a María Eugenia (Bielsa), muchos dudaban porque la presentación de esa candidatura demoró más de lo esperado, pero todos estábamos decididos a cumplir con la palabra de que el que pierde acompaña. Esto era seguramente lo que no esperaba el socialismo, porque antes no todos ni todas acompañaron como lo hizo María Eugenia Bielsa en esta ocasión.

—¿Y cómo se va a expresar esa unidad en la gestión de gobierno?

—Por lo pronto, yo represento al espacio de Bielsa en la mesa de transición y las conversaciones entre Omar y María Eugenia son permanentes delineando el próximo gobierno; qué personas pueden integrarlo de todos los espacios que acompañaron a Omar, es él quien administra esto.

—Independientemente de los nombres propios, ¿cuáles serían las características principales del gobierno que viene, según lo que conversan con todos los actores que lo componen?

—Hoy estamos hablando mucho del tema de la exclusión de los sectores más vulnerables, en tener un panorama claro de su situación y cómo incluirlos. Todos tenemos claro que la situación que se está viviendo no amerita abrir más grietas y en eso destaco la actitud de todas las fuerzas políticas tratando de no abrir más grietas y de morigerar todo lo que pueda crispar más a la sociedad.

—¿Dónde observan la mayor vulnerabilidad?

—En la ciudad de Santa Fe, en el cordón noroeste que cada vez se agranda más. Y en Rosario también están sus particularidades, de donde surgen los mayores conflictos. Lamentablemente estas cosas se repiten a lo largo y a lo ancho de toda la provincia y en ese sentido debería haber una convocatoria a los intendentes y presidentes comunales para pensar respuestas en el corto y mediano plazo. Urge que haya un alivio en recursos para municipios y comunas. El gobierno provincial está en falta, hay muchos municipios y comunas que tienen acreencias. Y en esto hay una suerte de injusticia, porque hay municipios como Rosario a los que se ha asistido permanentemente. No digo que esté bien ni que esté mal; hablo solamente de la discriminación frente al resto. En el presupuesto provincial (2019) había una definición de asistir financieramente a los hospitales de Rosario y ese monto fue ejecutado íntegramente al mes de junio. A lo mejor hacía falta, pero a los otros municipios también les hacen falta recursos. De los anticipos de coparticipación otorgados en la primera mitad del año, más del 80% los recibió Rosario cuando hay otras localidades que los están esperando hace meses, entonces permítanme hablar de discriminación, creo que si saldría la ley del Fondo de Obras Menores con posibilidades de pagar gastos corrientes sería al menos un hecho de justicia para todos.

El fracaso de Pullaro

—La Policía y sus cúpulas siempre fueron un dolor de cabeza para el actual gobierno, incluso durante la gestión de Maximiliano Pullaro, publicitada como exitosa en la lucha en contra de las mafias. ¿Cómo piensan manejar semejante problema?

—Creo que es el tema más difícil, yo por lo pronto le pediría a Pullaro que dé un paso al costado. El gobernador Lifschitz lo es hasta el 10 de diciembre y estamos en una situación de gravedad que ameritaría tomar decisiones de fondo. Yo no juzgo personalmente a Pullaro, pero su gestión fracasó y el nivel de violencia y muerte que hay en la provincia y en la ciudad de Santa Fe amerita un cambio de fondo. Sé que probablemente esto no suceda, pero ese fracaso debería activar una decisión de estas características e inminente. Yo camino mucho la ciudad, no ando con custodia ni nada de eso y veo un despliegue policial producto de los últimos asesinatos, tan notorios además… Ahora ya es tarde, no hagamos gestos infantiles como por ejemplo rodear de móviles policiales una marcha que dentro de 15 días se van a ir a no sé dónde, esto no corre más.

—Hay algunos que cuestionan a Pullaro porque no conduce a la Policía, otros que dicen que no tiene un plan de seguridad para la provincia, otros dicen que sí hay un plan pero que no se aplica como corresponde, ¿cuál es su mirada al respecto?

—A lo mejor es una sumatoria de todo eso, hay que ser honestos y decir que al otro día de nuestra asunción el problema no va a estar mágicamente solucionado. Por lo mismo que vos decías, por esos tres factores y muchos otros que configuran un asunto complejo. Yo digo que hay que pedirle a Pullaro, que va a ser diputado después del 10 de diciembre, que dé un paso al costado, que tenga un gesto que está esperando la población santafesina. Estamos hablando de muertes, de cosas desgraciadas y sólo por eso no salgo a hablar por todos los medios con este reclamo. Aprovechar políticamente esto sería una bajeza, pero espero que el socialismo se ponga a la altura de las circunstancias. Como ciudadana exijo al que sigue siendo hoy gobierno que tenga un gesto que descomprima la situación.

—¿Eso oxigenaría la situación?

—Por lo menos se ganaría el respeto del ciudadano común, que se dé cuenta de que no es todo lo mismo.

El país y la provincia de 2020

—¿Qué economía se puede esperar del 10 de diciembre en adelante en la provincia? Durante los 12 años del Frente Progresista el PJ fue muy crítico respecto de las políticas de gasto público.

—Hoy nadie puede desconocer el escenario nacional de crisis económica y, particularmente en la provincia, me parece que en un primer momento va a tener que haber un reordenamiento de las cuentas públicas y trabar un vínculo muy fuerte con la Nación por los aportes que no se puedan buscar en los mercados financieros. Estamos haciendo futurología sin datos concretos. Seguramente vamos a tener que endeudarnos pero para las cosas de fondo que son necesarias en la provincia.

—¿El objetivo va a ser el equilibrio fiscal? El actual gobierno reconoce el déficit, pero lo minimiza porque dice que muchas demandas sociales que atender.

—El déficit no es un objetivo en sí mismo a cumplir y ya el ordenamiento de las cuentas públicas te permite dar respuestas en temas sociales, inclusive en situaciones de crisis económica como ésta. Cuando tenés una población con muchas demandas, no se puede pensar en déficit cero, hay que ordenar las prioridades que tenés enfrente. Pero eso se puede diagramar con información precisa, que es lo que le criticamos hoy al gobierno provincial: la falta de información. Sería útil tener, por ejemplo, un listado concreto de cuánto se les debe a los municipios y comunas, para poder decir miren, no quieren que salga la ley de Obras Menores para gastos corrientes porque no la pueden pagar, veamos entonces el orden de urgencias de estas localidades, por lo menos eso. Pero no tenemos esos datos al día de hoy, y es sólo uno de tantos ejemplos.

—¿Cuáles cree que deberían ser las características de los presupuestos nacional y provincial de 2020?

—Estuvimos evaluando el proyecto que se presentó en el Congreso de la Nación, que a mi modo de ver fue sólo a los efectos de cumplir con el requisito de presentarlo antes del 15 de septiembre, y de ese presupuesto algunas cosas me llaman la atención. En primer lugar, los parámetros con los cuales elaboraron el presupuesto, que no tienen que ver con la realidad económica que cualquier consultor puede prever para el año que viene. Con los dos anteriores pasó exactamente lo mismo, pero aquí lo más llamativo es que el 20% del presupuesto 2020 está destinado a cumplir con los servicios de la deuda pública, eso sí hay que revisarlo después del 27 de octubre porque según las declaraciones de Alberto Fernández, que comparto, vamos a pagar deudas pero no sobre el sacrificio de nuestra gente, entonces a eso hay que replantearlo.

—El triunfo de Perotti y las primarias nacionales quedaron tan lejos de los relevos de diciembre que ahora hay dos gobiernos debilitados y otros dos que aún no pueden tomar cartas en el asunto. La gente votó lo que quiere y no tiene y tiene lo que ya no quiere. En Santa Fe se le pidió al socialismo abstenerse de seguir gastando y reasignando recursos para no empeorar la situación vigente hasta diciembre. Esto abre enormes complicaciones en la gestión, ¿cómo se van a manejar para monitorear no sólo las cuentas sino también la gestión?

—Cuando se conformó la mesa de transición y se le plantearon algunas cosas por nota al gobernador, se le recordó que la propia provincia adhirió a la ley de responsabilidad fiscal que ya te indica qué podes hacer y qué no podés. Allí se dice que no podés nombrar gente, salvo renuncias o jubilaciones, no podés incorporar gente a planta, no podés tomar nuevas licitaciones. Esa ley ya marca los límites y no los están cumpliendo.

—Volviendo a la campaña, ¿qué visión tiene sobre cómo se planteó y, particularmente, sobre el rol de Cristina, siendo que Santa Fe fue siempre un territorio difícil para ella y el kirchnerismo?

—A la luz de los resultados de las primarias, está claro que los éxitos no se discuten, creo que la logística fue brillante. Vamos a ver qué pasa en la general, creo que la clave fue que cada uno se relacionara con sus votantes, con su núcleo y luego supieron sumarlos. Sergio Massa dijo que Alberto era “el Mascherano” de la política argentina, el que da la unidad, el armador, el capitán. Es como fue como jefe de Gabinete de Néstor (Kirchner), habla con todos los sectores, es convocante.

—Los macristas dicen que Alberto Fernández no van a poder manejar las cosas después de diciembre, que va a ser el chirolita de Cristina, ¿es fundado ese temor?

—Yo creo que no, Alberto Fernández tuvo el carácter suficiente como para pegar un portazo cuando tuvo que pegarlo, en un momento donde hacerlo no estaba de moda y te dejaba muy solo. Me parece que tiene claro lo que significa el cargo que va a asumir. Acompañó a un presidente en uno de los peores momentos de la historia argentina. Obviamente que Cristina y el sector que representa van a influir en la gestión de gobierno, pero no veo a Alberto como un chirolita de nadie. Incluso declara cosas que seguramente no son simpáticas para el kirchinerismo más duro, pero son aceptadas; el día que se votó la emergencia alimentaria, él pidió que la gente se fuera de la calle y muchos se enojaron, pero se impuso un criterio de no generar más conflicto del que ya había.

—Hubo un gesto anterior de Cristina en el cierre del Foro Mundial de CLACSO, cuando le dijo a su propia tropa que había que armar un frente uniendo la izquierda y la derecha, con pañuelos celestes y verdes, poniendo al peronismo por encima de semejantes polos de acumulación e identificación política. Son dualidades fundamentales para los progresistas. Y lo dijo antes de que Alberto sea candidato.

—Yo creo que los líderes interpretan los signos de los tiempos y me parece que este es un tiempo para incluir a todos los que tenemos miradas parecidas y hacer lo realidad lo que dijo Pepe Mujica hablando del Frente Amplio: desunidos éramos débiles y cuando nos juntamos fuimos un desafío. Y ahí están la Democracia Cristiana y el Partido Comunista, por hablar de dos extremos. Para plantear un nuevo esquema de poder, hay que tener una mirada amplia. Hay espacios que no se organizan como partidos pero representan colectivos con temáticas fuertes: feministas, ecologistas y otras que exceden a los partidos y hay que interpretarlos en sus propias realidades, no marcándolos desde tus propias convicciones.

Entrevista: Javier Gatti y Ezequiel Nieva

Fotos: Alejandro Carreras

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