El Estado querella a Mauricio Macri por la deuda con el FMI

El organismo internacional entregó el préstamo más grande de su historia a Argentina, durante el gobierno de Cambiemos. Todos los dólares se fueron por la canaleta de la fuga de capitales. Carlos Zanini, el Procurador General del Tesoro, llevará adelante la querella.

El 1º de marzo el presidente lo había anunciado en su discurso de apertura de las sesiones legislativas. “He instruido a las autoridades pertinentes para que formalmente inicien querella criminal tendiente a determinar quiénes han sido los autores y partícipes de la mayor administración fraudulenta y de la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra”, lanzó Alberto Fernández en el momento más álgido, en referencia a los 44 mil millones que el FMI le regaló a Mauricio Macri cuando los prestamistas internacionales le habían cerrado el grifo a su política de endeudamiento continuo. Al poco tiempo, la Oficina Anticorrupción inicio una demanda que le puso nombre y apellido a los responsables: Mauricio Macri en su carácter de presidente de la Nación; Nicolás Dujovne, en su rol de ministro de Hacienda; Luis Andrés Caputo en su doble carácter de ministro de Finanzas y presidente del Banco Central; y Federico Sturzenegger y Guido Sandleris como presidentes del Banco Central. Hoy, por decreto, el gobierno instruyó al Procurador General del Tesoro, Carlos Zanini, para que se constituya como querellante en representación del Estado.

La decisión fue tomada a través del decreto 239/2021. La causa investiga si existió «administración fraudulenta y defraudación contra la administración pública» de parte del expresidente y los otros funcionarios en el endeudamiento del país con el FMI. Se tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 5 de la Capital Federal. En el artículo 2° del decreto publicado hoy también se instruye al Procurador «a iniciar las acciones conducentes al recupero de los eventuales daños y perjuicios emergentes de los hechos denunciados, facultándola a tal efecto a promover, en su caso, la respectiva acción civil en el proceso penal». Es decir: a que arme causa para que Macri y los otros funcionarios respondan con sus patrimonios.

Del mismo modo, se instruye a la Sindicatura General de la Nación (Sigen) «para que determine la existencia y, en su caso, la cuantía del perjuicio económico que pudo haber generado el uso de los fondos obtenidos y los plazos comprometidos para el reembolso de la asistencia prestada, en el marco del Acuerdo Stand-By iniciado a través de la Carta de Intención del 12 de junio de 2018 y sus documentos modificatorios, ampliatorios y complementarios». Las autoridades también solicitan la «colaboración» del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en sus materias de competencia.

Cabe destacar que en los acuerdos del FMI con sus naciones parte se prohíbe expresamente el uso de los préstamos para financiar la salida de capitales de los países. El préstamo tomado por Argentina tuvo lugar en el marco de esos compromisos.

La Oficina Anticorrupción denunció a Mauricio Macri por el préstamo del FMI

Fernández en su discurso de apertura de las 132ª sesiones legislativas en el Congreso, hizo un cambio de posición significativo en uno de los terrenos que, hasta hoy, parecían ser una propiedad exclusiva de los autodenominados republicanos. Sobre las ruinas del viejo e imposible slogan macrista de “se robaron dos PBI”, el presidente devolvió algo mucho más evidente, probado y ruinoso: la inocultable y sistémica política de endeudamiento y fuga de capitales debe ser considerada un crimen.

La empresa trae a la memoria la figura de Alejandro Olmos Gaona, la de su hijo y la de la querella iniciada por el endeudamiento generado durante la dictadura. El resultado judicial fue de nulo efecto, sería más que deseable que no sucediera lo mismo en el futuro

El préstamo tomado por el FMI fue de 57 mil millones de dólares, Macri alcanzó a recibir casi 45 mil millones. Es el préstamo más grande del organismo en su historia. En toda la pandemia, el FMI prestó 105 mil millones a más de 80 países. Esa es la dimensión del desaguisado. La querella por venir tiene un significado político mayor, de prosperar: aclara que no se puede tomar más a la timba financiera como una simple variante de política económica o de lineamiento ideológico neoliberal. Es un crimen, perpetrado por criminales, que debe ser analizado y ponderado como delito.

El mecanismo fue descripto miles de veces. Primero se liberó el mercado de cambios y los controles para la entrada y salida de capitales. Luego se generaron instrumentos financieros en pesos con tasas desorbitantes. Así, con pesos se generaban ganancias imposibles, que luego se pasaban a dólares y se ponían a resguardo en el exterior. La única manera de que las arcas nacionales no explotaran (cosa que finalmente pasó y, por eso, volvió el control de cambios) consistió en la entrada continua de dólares. Primero llegaron préstamos privados y, cuando finalmente la burbuja se volvió inocultable, bancos, fondos de inversión y prestamistas cortaron el flujo de verdes. Sin pasar por el Congreso y de golpe, Mauricio Macri comunicó por cadena nacional el retorno de Argentina al FMI, después de un excepcional período de independencia económica que había logrado Néstor Kirchner. El ingreso periódico de los dineros del FMI engrosaba las reservas del Banco Central, pero apenas entrados fondos eran fumados en semanas vía fuga de capitales.

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