Ex presidentes (Macri incluido) y premios Nobel le piden a Biden liberar la patente de las vacunas

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, recibe el pinchazo.

74 ex presidentes y 100 premios Nobel demandan que se liberen las patentes de las vacunas contra el Covid 19. El documento pide «poner el derecho colectivo de la seguridad para todos delante de los monopolios comerciales de unos pocos» y considera que «el mercado no puede enfrentar adecuadamente estos desafíos».

El inglés Gordon Brown, el brasileño Fernando Henrique Cardoso, el chileno Ricardo Lagos, el francés François Hollande, el español José Luis Rodríguez Zapatero, los italianos Mario Monti y Romano Prodi firman como ex presidentes. El ruso Mijail Gorbachov y el colombiano Juan Manuel Santos también fueron cabeza de ejecutivos y firman en doble condición, ya que tienen el lauro del Nobel, como Lech Walesa, Rigoberta Menchú,  Muhammad Yunus, Desmond Tutú y nuestro Adolfo Pérez Esquivel, que también firman. Mauricio Macri apoya también un texto de claro y directo corte intervencionista sobre el mercado y la propiedad privada. Son 74 ex presidentes y 100 premios Nobel los que le piden al presidente Joe Biden que apoye en la Organización Mundial de Comercio (OMC) una exención relativa a las patentes de las vacunas contra el Covid 19.

“Necesitamos una vacuna del pueblo”, dice el documento de la alianza mundial llamada La vacuna del pueblo. El objetivo: que Joe Biden apoye la solicitud encabezada por Sudáfrica e India, a la que adhiere el gobierno nacional y otros 100 países, para que la OMC haga una exención en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS por sus siglas en inglés) en lo específicamente referido a las vacunas contra el Covid 19, que hoy producen un puñadito de países en el mundo. Estados Unidos tiene tres laboratorios productores, con patente propia: Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson.

La movida es internacional. La ONU y la Organización Mundial de Salud hace rato se pronunciaron a favor, también lo hizo Médicos Sin Fronteras. Pero este espaldarazo mundial a la movida de Sudáfrica e India, de la que Argentina forma parte, pone el reclamo en otro nivel.

“Nuestra economía global no se puede reconstruir si permanece vulnerable al virus”, se señala en el documento, que apela al costado pragmático de la liberación de las patentes al indicar cómo la continuidad de la pandemia en los países sin vacunas produce pérdidas en la economía para Estados Unidos, que estiman en 1,3 billones de dólares, y aumenta el riesgo de exposición a nuevas variantes que provengan de países sin protección frente al virus.

Tras pedir «acción urgente» a Biden, el documento le pone épica: “Es una oportunidad sin paralelo para Estados Unidos para ejercitar la solidaridad, la cooperación y un liderazgo renovado, uno que esperamos que inspire a muchos más a hacer lo mismo”. Es un tramo muy sugerente si se recuerda cómo el año pasado Donald Trump llegó al extremo de retirar a Estados Unidos de la OMS, tras cortarle el financiamiento.

Seguidamente, dirigen a Biden una línea que parece extraída de un manifiesto de intervencionismo estatal: “haga que este momento sea recordado en la historia como el tiempo en que elegimos poner el derecho colectivo de la seguridad para todos delante de los monopolios comerciales de unos pocos”.

Coronavirus: un fracaso general

En concreto, lo que se pide es la exención al TRIP, “paso vital y necesario para darle fin a esta pandemia”, que “debe estar combinada con la transferencia abierta de tecnología y know-how sobre las vacunas”, con el objetivo de ampliar la capacidad producción mundial, “sin las trabas de los monopolios industriales”, a los que encuentran responsables de “terribles bloqueos en el suministro”. El diagnóstico es oscuro: si todo sigue como viene, «9 de cada 10 personas en los países pobres no van a ser vacunadas este año. Se prevé que recién 2024 se llegue a una inmunización masiva».

“Si el último año nos enseñó algo, es que las amenazas a la salud públicas son globales y que son vitales la inversión, acción, la cooperación global y la solidaridad de los gobiernos. El mercado no puede enfrentar adecuadamente estos desafíos, tampoco un nacionalismo estrecho”, dice el texto.

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