Sobre la tierra, las huellas del terrorismo de Estado

    Entrada al Campo San Pedro, en jurisdicción de Campo Andino. Foto: Gabriela Carvalho.

    Comenzó una nueva búsqueda de fosas de inhumación clandestina en el predio militar Campo San Pedro. Se utilizará la misma tecnología implementada para buscar a los estudiantes de Ayotzinapa en México.

    La foto, en blanco y negro, es de 2010. Dos líneas dibujan la escena: al fondo, el horizonte, la planicie sin fin; más cerca de la cámara, una tranquera, un límite, una fila de mujeres con pañuelos blancos en sus cabezas. Han llegado a la entrada de la estancia con flores en sus manos, con una multitud detrás. La imagen tiene sonido: se puede adivinar el golpeteo de las palmas, los cantos que componen la escenografía sonora de cada 24 de marzo, en toda plaza del país. Las mujeres miran, seguramente también cantan, pero sobre todo miran: un espacio abierto que la foto no muestra. Los ojos se les llenan de urgencia, del peso de los años de búsqueda de sus hijas e hijos desaparecidos en la dictadura. Del Campo San Pedro la instantánea apenas ofrece un pedacito de tierra seca, pero algunas flores se han posado allí como una promesa: seguiremos marchando hasta que el último de los 30 mil aparezca.

    El Campo San Pedro se ubica a 12 kilómetros de Laguna Paiva, en jurisdicción de Campo Andino. Son 2200 hectáreas que pertenecieron al Ejército Argentino, aunque hoy están bajo la órbita del Ministerio de Defensa de la Nación. En la última dictadura fue un espacio utilizado por el Comando de Artillería 121 del Segundo Cuerpo del Ejército para realizar entrenamientos. Años después, se arrendó para actividades agrarias. Según un informe del Foro Contra la Impunidad y por la Justicia de Santa Fe, “varios cazadores y pescadores de la zona ingresaban al campo y así comenzaron a circular versiones sobre asesinatos y enterramientos clandestinos en el lugar”.

    Esas versiones llevaron a los organismos de derechos humanos a señalar el sitio como de interés en la búsqueda de memoria, verdad y justicia. Las historias que contaban los lugareños sobre el campo y el testimonio de su encargado civil, Carlos Castellano, devinieron en 2007 en una presentación de la Casa de Derechos Humanos de Santa Fe para que se investigara la hipótesis de las inhumaciones clandestinas.

    Tres años después, la búsqueda dio su primer resultado. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) descubrió una fosa con ocho cuerpos de militantes desaparecidos entre 1976 y 1977 en Rosario: María Esther Ravelo, María Isabel Salinas, Carlos Alberto Bosso, Gustavo Adolfo Pon, Federico Winkelmann, Miguel Ángel D’Andrea y otros dos cuerpos aún sin identificar. Todos habían sido vistos en el centro clandestino de detención conocido como La Calamita, que funcionaba en Granadero Baigorria. María Esther era hija de Alejandra Ravelo, la Negrita, Madre de Plaza de Mayo de nuestra ciudad que falleció este año. Una de las Madres que dejó su flor junto a la tranquera, en el campo que, cuarenta años después, aún encierra misterios y un reclamo de justicia.

    Julio de 2010: Madres de Plaza de Mayo en Campo San Pedro. Entre ellas, Queca Kofman y Alejandra Ravelo, fallecidas en 2020 y 2021. Foto: Marcelo Villar.

    En 2012 el lugar fue declarado Sitio de Memoria por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Ese mismo año se discontinuaron las tareas de búsqueda, que se retomaron en 2017 con una inspección ocular para avanzar en la investigación del predio. En 2018 se llevó a cabo una nueva campaña por parte del EAAF, con centenares de perforaciones puntuales realizadas manualmente. Durante todos estos años, los organismos continuaron trabajando para conseguir testimonios de baqueanos que pudieran ayudar a localizar nuevas fosas.

    En el mismo camino de lucha por preservar ese emblemático lugar para la memoria colectiva, los organismos de derechos humanos de Santa Fe impulsaron una presentación para que Campo San Pedro se convierta en un Espacio de Memoria. Se trata de un proyecto que incluye ámbitos de formación para estudiantes de antropología. La presentación fue acompañada por la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia y varios sectores del arco político. El pasado 24 de marzo el proyecto para que Campo San Pedro sea Espacio de Memoria fue presentado por segunda vez en la Cámara de Diputados de la Nación. Mientras, pesa sobre esos terrenos una orden judicial de no innovar que impide que el Ejército pueda utilizarlo.

    A fines de 2019 y principios de 2020, la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe realizó las gestiones pertinentes ante la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para proseguir el sondeo de las tierras del campo militar. “Nos reunimos con el secretario Horacio Pietragalla y los antropólogos. También estuvimos con Marcelo Castillo, director del Archivo Nacional de Memoria y miembro del EAAF. Le planteamos que era un reclamo de los organismos de derechos humanos de Santa Fe la continuidad de la investigación en el Campo San Pedro”, contó a Pausa la secretaria provincial de Derechos Humanos, Lucila Puyol. “Volvimos a Santa Fe con un sí”, relató. De las reuniones también participaron la directora provincial de Memoria, Verdad y Justicia, Valeria Silva, y la Subsecretaria de Derechos Humanos, Anatilde Bugna.

    Nuevo capítulo

    Este año, el Equipo Argentino de Antropología Forense se comunicó con la Secretaría santafesina para informarle sobre una nueva tecnología, llamada LiDAR, y la intención de implementarla en esta provincia, en el Campo San Pedro. “Fue al mismo tiempo que apareció el testimonio de una mujer, en un juicio de lesa humanidad, sobre la Quinta de los Comandantes, predio ubicado en Villa Gobernador Gálvez”, comenta Puyol. Eso determinó la incorporación de ese espacio al estudio. Esta semana, el EAAF inició la nueva etapa de los trabajos.

    En diálogo con este medio, el antropólogo Juan Nóbile del EAAF, explicó: “LiDAR trabaja por distintos tipos de capas con una tecnología de puntos láser adosada a un drone o avión. Genera una lectura de toda la superficie del terreno que nos permite identificar zonas alteradas, compatibles con actividades antrópicas”. “Esta tecnología nos va a dar los lugares donde después se van a hacer excavaciones. El vuelo con el LiDAR dura unas cuatro o cinco horas, pero todo el procesamiento de los datos obtenidos demora entre cuatro y seis meses”, completó. Esos datos luego se cruzarán con los trabajos previos de investigación del terreno para poder establecer puntos de interés para futuras excavaciones.

    La tecnología LiDAR ya fue implementada para la búsqueda de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en México en 2014. Este año, comenzó a ocuparse para investigar el centro de exterminio de la dictadura chilena, Colonia Dignidad. En nuestro país, ya realizó un escaneo en el predio de Campo de Mayo.

    Foto Google Earth con indicaciones de lugares (2010). Fuente: campomilitarsanpedro.blogspot.com

    El Equipo adquirió la tecnología y trabaja en forma conjunta con investigadores del Conicet y de la Universidad Nacional de La Plata. “Siempre son bienvenidas estas tecnologías porque nos permiten visualizar desde otras perspectivas, nuevas y muy buenas. Poder desarrollarlas acá nos permite innovar las formas de búsqueda, siempre con la esperanza de tener resultados positivos”, valoró Nóbile.

    Puyol también utiliza la palabra esperanza: “Estamos esperanzadas en que esto pueda cerrar el trabajo del Campo San Pedro, en el sentido de que si existen otras fosas se puedan encontrar”. “Si en 2010 se encontró una fosa que tenía cuerpos de ocho desaparecidos, que fueron secuestrados y trasladados desde Rosario, que fueron asesinados, que cavaron una fosa y cubrieron sus cuerpos de cal, no hay razón para pensar que no hay más casos”, considera la titular de Derechos Humanos de la provincia.

    Continuar el camino

    Para Nóbile, “es fundamental seguir sosteniendo todo lo que tiene que ver con las causas y la búsqueda de personas desaparecidas, víctimas de terrorismo de Estado. Es una política de Estado que obviamente desde el Equipo Argentino de Antropología Forense apoyamos y que consideramos fundamental en términos de que continúe con el marco que se le da, con las investigaciones judiciales de delitos de lesa humanidad”. “Vamos a continuar trabajando con todo lo que podamos, con el objetivo de seguir encontrando compañeras y compañeros desaparecidos”, manifestó el antropólogo.

    Puyol vuelve a la foto de aquellas Madres sobre la tranquera del Campo San Pedro y recuerda: “La Negrita Ravelo estaba en ese acto pidiendo justicia y a ella la Justicia le restituyó los restos de su hija”. “Hay tantas Madres que hoy siguen reclamando y por ellas tenemos que seguir. Por ellas, por nosotros y por nuestra sociedad”, finalizó.

    Un solo comentario

    1. GRACIASSSS!!!

      No hay que parar!!! Gracias a todes los que siguen manteniendo viva la llama del terrible genocidio en nuestro país....

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