El comedor solidario de Costa Azul necesita urgente ayuda y más y mejores alimentos

El comedor de La Poderosa en Costa Azul.

Con la organización de La Poderosa, el Comedor Solidario de Costa Azul sirve 400 raciones para uno de los barrios más necesitados de Santo Tomé. Reciben pocos alimentos, de muy poca variedad. Reclaman atención urgente.

La Poderosa emitió un comunicado relatando la situación del Comedor Solidario de Costa Azul, donde todos los martes y jueves por la noche se entregan raciones de comida caliente a 92 familias, unas 400 personas de un barrio donde no viven más de 500 santotomesinos a la vera del Salado. Reciben desde el Estado pocos alimentos, de poca variedad, y eso afecta la continuidad de la olla popular, que se sostiene a fuerza de venta de pre pizzas, donaciones de particulares y otras estrategias de emergencia.

«En plena pandemia acompañamos a vecinos y vecinos y comenzó a sostenerse la olla para el barrio. No da abasto, porque siempre hay familias que se suman en los días de entrega, martes y jueves», cuenta Cintia, una educadora popular de la organización que trabaja en el comedor.

«En julio entregábamos 304 raciones, en sólo tres meses, más del 30% de aumento. Sin embargo, la mercadería del gobierno nacional no llegó en septiembre», dicen desde el comunicado. «En el mes de octubre, finalmente llegaron alimentos; pero la calidad y la cantidad son muy pobres. Harina, polenta, lentejas, yerba, leche, membrillo y cacao: ¿cómo combinar tan poquitas y disímiles cosas en una olla que alimente a 400 personas? ¿De qué manera cree el Estado que nos alimentamos en los barrios populares?», se preguntan.

«Entonces tenemos que volver a la venta de pizzas, a buscar donaciones y a pedir ayuda a amigos y conocidos para mantener la olla en pie, en un contexto delicadísimo, con comedores escolares cerrados», dice el comunicado.

Trabajadores del comedor de La Poderosa en Costa Azul.

Poblado de eucaliptus gigantes y calles curvas, Costa Azul es un barrio popular que se encuentra entre el Acceso Norte a Santo Tomé y el Salado. Está rodeado de countries y, de hecho, en su origen el lugar tenía destino de barrio cerrado excluyente.

En el comedor trabajan 12 personas, organizadas en grupos de trabajo. Arrancan a cocinar a las cinco de la tarde y se entregan las raciones a las 8 de la noche. El primer envío de alimentos desde la Nación fue en agosto. También el comedor ingresó al Programa Social Nutricional, un sistema de envío de meriendas de la provincia, creado durante la pandemia.

«Después con varias reuniones con Acción Social de la Municipalidad de Santo Tomé, con su directora, Cintia Guiretti, obtuvimos 27 raciones diarias para adultes mayores. Lo que se hace es llevar la comida a lo de una de las trabajadoras esenciales de la organización y ella hace el reparto. Hace el trabajo que el Estado no está haciendo, porque depositan toda la responsabilidad en ella, incluso en el llenado de planillas», cuenta Cintia.

La relación con la Municipalidad de Santo Tomé parece ser conflictiva. «Con la intendenta, Daniel Qüesta, no nos hemos podido encontrar nunca, hemos solicitado tres veces audiencia. Varias publicaciones referidas al barrio hace, pero nunca nos recibió. Por eso hicimos una sentada fuera de la Municipalidad. Nunca en ningún momento se acercó al barrio para hablar con ninguno, ni se dio otra posibilidad de diálogo», narra Cintia, quien dejó su teléfono (342-6309125) disponible para quien quiera contactarla en función de aportar al comedor.

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