Empresarios advierten que la recesión, el deterioro de la cadena de pagos y la falta de liquidez ponen en riesgo el cumplimiento de obligaciones básicas. Muchas firmas recurren al endeudamiento para afrontar sueldos y el medio aguinaldo.
La crisis que atraviesan las pequeñas y medianas empresas volvió a encender las alarmas. La combinación entre la caída del consumo, el aumento de la morosidad y las dificultades para acceder a financiamiento en condiciones favorables está llevando a numerosas firmas a una situación límite, con crecientes problemas para afrontar el pago de salarios y del medio aguinaldo de junio.
La advertencia fue planteada por distintas entidades empresarias, que señalaron un deterioro sostenido en la cadena de pagos y una fuerte retracción de las ventas. Según datos relevados por la Unión Industrial Argentina (UIA), casi la mitad de las empresas tuvo dificultades para cumplir con pagos esenciales durante los últimos meses, mientras que una parte de ellas reconoció atrasos incluso en salarios e impuestos.
En este contexto, muchas pymes comenzaron a recurrir a créditos bancarios o a herramientas financieras de corto plazo para reunir los fondos necesarios y cumplir con el pago del aguinaldo. En algunos casos, las empresas evalúan refinanciar deudas o postergar otros compromisos para priorizar el pago de haberes.
Los problemas de financiamiento y la ruptura de la cadena de pagos aparecen como una de las principales preocupaciones del sector. Un relevamiento del Observatorio Pyme, impulsado por la UIA y el Grupo Techint, mostró que el 60% de las pequeñas y medianas empresas considera que los retrasos en los pagos de sus clientes son uno de los factores que más afectan su actividad, cuando un año atrás esa preocupación alcanzaba al 35%. En la misma línea, una encuesta de la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC) indicó que siete de cada diez firmas sufrieron extensiones unilaterales en los plazos de cobro, mientras que más de la mitad reportó mayores incumplimientos y cerca del 30% reconoció tener créditos prácticamente imposibles de recuperar.
El deterioro también se refleja en el sistema financiero. Según datos del Banco Central, la morosidad de los créditos empresariales trepó al 3,3% en abril, muy por encima del 0,9% registrado un año antes. Aunque todavía lejos de los niveles observados en otras crisis, el ritmo de crecimiento de los incumplimientos enciende señales de alarma. El escenario está estrechamente vinculado con la desaceleración de la actividad económica: la producción industrial acumula una tendencia descendente desde mediados de 2025 y el comercio también sufrió una fuerte pérdida de dinamismo, de acuerdo con estadísticas del Indec. En este contexto, la caída de las ventas volvió a ubicarse como la principal preocupación de las pymes, mencionada por el 83% de las empresas consultadas.
Fuente: Infogremiales / UIA










