El funeral del Indio Solari convocó a un millón de personas, que celebraron su vida a lo largo de los diez kilómetros de cola que partían desde el Polideportivo Gatica, en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Fue una despedida, también una fiesta, una descarga y, como todo en su paso por la Tierra, un pronunciamiento. El recorrido, en fotos de Martín Rata Vega.