El Gobierno estableció aumentos escalonados hasta abril de 2027, cuando el Salario Mínimo, Vital y Móvil llegará a $437.000. La cifra quedó incluso por debajo de la propuesta que habían presentado los empresarios en el Consejo del Salario y muy lejos del reclamo de las centrales sindicales.
El Gobierno de Javier Milei resolvió fijar por decreto el nuevo Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), luego del fracaso de las negociaciones en el Consejo del Salario. El esquema establece una serie de aumentos escalonados desde septiembre de este año hasta abril de 2027, pero el resultado final deja al piso salarial en $437.000, un monto que se mantiene por debajo de la línea de indigencia.
La decisión se conoció este miércoles y volvió a dejar en evidencia la distancia entre las demandas sindicales y el criterio adoptado por el Ejecutivo. El nuevo esquema contempla pequeñas subas mensuales y llevará el salario mínimo desde los actuales $376.600 hasta los $437.000 en abril del año próximo.
La particularidad de esta nueva decisión es que el Gobierno terminó estableciendo un incremento incluso inferior al que habían ofrecido las cámaras empresarias durante la fallida negociación. La propuesta patronal contemplaba un aumento inicial del 1,8% en septiembre y luego incrementos del 1,7% mensual hasta abril de 2027, con los que el SMVM hubiera alcanzado aproximadamente $430.700.
Un salario que no alcanza para salir de la indigencia
El monto definido por el Ejecutivo vuelve a dejar al salario mínimo por debajo del valor de la canasta básica alimentaria que determina la línea de indigencia. De acuerdo con los datos difundidos tras la oficialización, los $437.000 previstos para abril de 2027 equivalen a menos de una cuarta parte de una canasta básica alimentaria para una familia tipo.
La situación representa además una fuerte pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo durante los últimos años. Según los relevamientos citados en el marco de la discusión del Consejo del Salario, el SMVM perdió más del 40% de su poder de compra respecto de noviembre de 2023.
El salario mínimo no funciona únicamente como referencia para quienes efectivamente cobran ese monto. También tiene impacto sobre distintas prestaciones y beneficios vinculados al mundo laboral y social, por lo que su deterioro repercute más allá del universo de trabajadores alcanzados directamente por el SMVM.
El reclamo sindical quedó muy lejos
Durante las negociaciones, las centrales sindicales habían reclamado una recomposición mucho mayor. La CGT, la CTA y la CTA Autónoma plantearon llevar el salario mínimo a alrededor de $911.000 de manera inmediata y alcanzar los $993.000 en diciembre, con el objetivo de recuperar parte del poder adquisitivo perdido.
Las organizaciones sindicales denunciaron además que el Consejo del Salario se convirtió en una instancia sin capacidad real de negociación y cuestionaron que, ante la falta de acuerdo, el Ejecutivo termine definiendo unilateralmente el nuevo piso salarial.
El escenario se repite luego de que las centrales obreras abandonaran la reunión del Consejo del Salario de agosto en rechazo a la propuesta empresaria. En aquella instancia, los representantes sindicales reclamaron una recomposición sustancialmente mayor, mientras que las cámaras patronales plantearon aumentos que apenas permitían superar los $400.000 hacia 2027.
Con la decisión oficial, el Gobierno vuelve a establecer el salario mínimo sin consenso entre trabajadores y empleadores. Y lo hace con un piso salarial que, aun después de los aumentos previstos, no alcanzará para cubrir las necesidades alimentarias básicas de una familia.









