El karma de la FIFA: la final habla castellano

FIFA

Un mes después de que la máxima entidad del fútbol diera marcha atrás con la prohibición del idioma español en las conferencias de prensa, Argentina-España será la segunda final hispanohablante de la historia, luego de la de Uruguay 1930, el primer mundial.

El próximo domingo, Argentina y España disputarán la final de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA, el principal torneo internacional oficial de fútbol masculino del planeta. Ambas selecciones se enfrentaron una sola vez en la historia de los mundiales: fue en la fase de grupos de Inglaterra 1966, con victoria argentina por 2 a 1.

Además de ser la primera vez que se encuentran en una instancia eliminatoria, el duelo será también la segunda final hispanohablante de la historia; el único antecedente fue hace 96 años, en Uruguay 1930, el primer mundial de todos, cuando la selección local venció a Argentina por 4 a 2. Estas fueron, por otro lado, las únicas finales en las que ambos países compartieron idioma.

Esta curiosidad se da en un torneo particular: hace un mes, en los inicios del torneo, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) prohibía la utilización del español en las conferencias de prensa pre y post partido, medida que sería rectificada a los pocos días, luego de una oleada de críticas.

La polémica saltó a la luz en la rueda de prensa previa al partido entre Brasil y Marruecos, el 12 de junio, cuando el periodista mexicano Rodrigo Ornelas se dirigió en español al defensor marroquí Achraf Hakimi -nacido y criado en Madrid, y el moderador de la FIFA lo interrumpió para recordarle que no se podía hablar en dicho idioma, ya que el protocolo indicaba que las preguntas y respuestas debían formularse en inglés y en la lengua oficial de los dos equipos que protagonizaban el encuentro. Hakimi intentó explicar que no había problema, pero el organizador insistió, argumentando que no había un intérprete de castellano en la sala.

Algo similar sucedió luego con el delantero brasileño Vinícius Júnior, que, frente a una pregunta en inglés de un reportero español, le pidió que cambiara de idioma. “Creo que no puedo”, dijo Quirante, algo que el moderador ratificó. Al día siguiente, un periodista mexicano volvió a ser interrumpido cuando le hacía una pregunta en español al mediocampista neerlandés Frenkie De Jong, jugador del FC Barcelona. "No me molesta", señaló el futbolista, pero el agente de la FIFA se mantuvo firme.

Esa fue la gota que rebalsó el vaso; el día siguiente, frente a la catarata de críticas en medios y redes sociales, la FIFA dio marcha atrás con la prohibición: permitió preguntas y respuestas en castellano en las conferencias de prensa de todos los partidos, aunque no sean de selecciones hispanohablantes, e incorporó el idioma a los sistemas de traducción de manera permanente.

Un mes después, Argentina y España definirán el ganador del Mundial. El idioma que hablan 600 millones de personas -incluyendo a los mexicanos, una de las sedes del torneo-; el que más mundiales ostenta -7 entre las 3 de Argentina, las 2 de Uruguay, la de España y la de 2026-; el de Diego Armando Maradona y el de Lionel Andrés Messi; el castellano será, ahora sí, el idioma del fútbol.

Dejar respuesta

Por favor, ¡ingresa tu comentario!
Por favor, ingresa tu nombre aquí