Juguetes y ropita: los cinco sectores económicos que producen y venden los típicos regalos para el Día de las Infancias están en bancarrota. Es feroz el impacto puntual en los empresarios y trabajadores argentinos que fabrican juguetes y en los vendedores minoristas de indumentaria para bebés y niños.
La crisis para el sector privado producida por el ajuste del gobierno de Javier Milei se manifiesta en cualquier actividad. Ahora que pasó el Día de las Infancias vale la pena revisar el profundo daño que se revelan en los sectores más asociados a la regalería que se mueve para niños, niñas y niñes. Sea del lado del trabajo o los empleadores, las mermas son feroces.
Y no es que se trata de sectores que venían cayendo en picada, todo lo contrario. Algunos fueron fuertemente impactados por la pandemia, pero tuvieron una gran recuperación. Otros hoy ya están peor que durante el coronavirus.
A partir de los datos de la Secretaría de Riesgos de Trabajo, que es un registro, no una encuesta, de la cantidad de empresas y trabajadores que tienen ART, se puede observar la durísima evolución de cinco sectores claves vinculados a las infancias y a los regalos: Confección de prendas de vestir para bebés y niños; Fabricación de juegos y juguetes; Venta al por mayor de juguetes; Venta al por menor de juguetes, artículos de cotillón y juegos de mesa; Venta al por menor de indumentaria para bebés y niños. Ropita y juguetes.
Este son los comparativos en bruto entre el gobierno de Milei y el período anterior, de Alberto Fernández, tanto para empresas como trabajadores. En los detalles está la diferencia. Hay sectores que marcan caída en los dos períodos, pero uno tuvo el cimbronazo de la pandemia y después venía en recuperación. Y hay sectores que parecen muy complicados de larga data, como la juguetería.
Ropita
La confección y la venta de indumentaria infantil creció con Alberto Férnandez y se derrumbó con Javier Milei, en los tres rubros reseñados. Observar las diferencias en cada punto permite también intuir un cambio en el funcionamiento de toda la cadena.
Así, la cantidad de empresas en Confección de prendas de vestir para bebés y niños creció 40,6% y se achicó -2,3%. El movimiento en la cantidad de trabajadores registrados fue de 20,4% y -1,8% en cada período. Hay un impacto, no tan severo.
Donde sí hay problemas más gruesos –acaso por la venta online– es en la Venta al por menor de indumentaria para bebés y niños. La cantidad de empresas creció 10,9% con Fernández y cayó -19,6% con Milei; con los trabajadores la comparación en todavía peor: 11,4% y -20,1%. Dicho con todas las letras: en la ropita está por debajo de la pandemia la cantidad de empresas y trabajadores que venden al público. Uno de cada cinco negocios de venta de ropita cerró, uno de de cada cinco de los laburantes del sector quedó en la calle.
Juguetes
En cantidad de empresas, no así de trabajadores, la juguetería venía con una recuperación leve durante el gobierno de Alberto Fernández. Llegó Milei y los reventó. Las gráficas permiten observar las variaciones y ver cuál era la tendencia que quebró el gobierno libertario.
La Fabricación de juegos y juguetes tuvo una variación de -2,5% y -10,4% en cada gobierno, en lo que refiere a empresas, y 9,4% y -25,7% en lo que refiere a trabajadores. El mazazo es feroz. Con Milei uno de cada diez jugueteros cerró, mientras que uno de cada cuatro trabajadores perdió su laburo.
La venta por mayor y menor de juguetes mantuvo sus cifras durante el gobierno de Fernández. El peor dato es la pérdida de tres jugueterías en el lapso de cuatro años. Lo que se puede ver con las gráficas es la sostenida recuperación posterior a la pandemia, que el gobierno libertario truncó.
Con Milei, la Venta al por mayor de juguetes cayó un -14% en la cantidad de empresarios y un -9,7% en la cantidad de trabajadores. Venía de crecer 2,7% y 9,7% con Fernández.
La venta minorista marca una caída de -0,2% con Fernández en las empresas (en números absolutos, tres jugueterías) y un alza de 1,2% en la cantidad de trabajadores. Con Milei las caídas fueron de -7,5% y -6,4%, respectivamente. En este caso se ve claramente cómo se destruyó un proceso de recuperación.




















