Las empresas, sin crédito, revoleando cheques y mangando a los proveedores

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La morosidad de la cartera comercial ronda el 3,7%. El dato parece alentador, pero oculta que las empresas no llegan a pedir créditos al sistema financiero, que escalan los cheques sin fondos y la dilación en el pago a proveedores. Los datos, del Centro de Estudios DEMOS.

¿La buena? Las empresas no están mayoritariamente en mora. ¿La mala? Eso ocurre porque no tienen acceso al crédito. La morosidad de la cartera comercial ronda el 3,7%. En esa situación se encuentran el 4,4% de las pymes y el 0,9% de las grandes empresas. La cuestión es que el crédito que no existe no puede entrar en mora. En el primer semestre de 2026, apenas el 22% de las pymes industriales solicitaron algún crédito y solamente el 14% lo consiguió en las condiciones en que fue pedido.

Estos datos se desprenden del último informe de Ideas en la Mira, titulado “Endeudamiento productivo en Santa Fe: la crisis que los indicadores del BCRA no muestran”. El estudio fue elaborado por la economista Florencia Camusso, integrante del Centro de Estudios DEMOS. Como principal conclusión, hay que señalar que una parte importante de las empresas que necesitan financiamiento directamente quedan fuera del sistema bancario por las altas tasas de interés y las dificultades en los trámites para acceder a los préstamos.

Menos cheques, más rechazos

“Cuando el canal bancario es restrictivo, el endeudamiento no desaparece: se traslada a la economía real, donde los instrumentos son menos formales, los costos más altos y la información mucho más difusa”, señaló la economista del Centro de Estudios DEMOS. “Para las pymes santafesinas, la deuda invisible tiene tres rostros: los cheques sin fondos, las facturas impagas con proveedores y las deudas diferidas con el fisco”.

Los cheques que rebotan son un gran indicador de las dificultades de acceso al financiamiento. En diciembre de 2025 se rechazaron 119.285 cheques por falta de fondos, casi el triple que un año antes. Esta tendencia se profundizó en los primeros seis meses de 2026. Cada cheque rechazado es dinero que otra pyme deja de cobrar, un efecto dominó de una cadena que se va desarmando eslabón por eslabón.

La economista indicó que lo más peligroso de este fenómeno “no es sólo su magnitud sino su naturaleza contagiosa. El cheque rechazado de una empresa es el ingreso no percibido de otra. En cadenas productivas con múltiples eslabones, como las que caracterizan a la agroindustria y la metalmecánica santafesina, el fallo de un eslabón se traslada aguas arriba y aguas abajo simultáneamente”.

Cuando el proveedor se vuelve prestamista

Detrás de cada cheque rechazado hay casi siempre una negociación que no aparece en ninguna estadística: el plazo de pago extendido de manera unilateral. “Cuando una pyme no puede cumplir en 30 días, llama al proveedor y le pide 60 o 90 días. El proveedor acepta para no perder el cliente, y así asume un riesgo financiero para el que generalmente no está capitalizado”, sostiene el informe.

Así, el proveedor que acepta posponer su propio cobro se termina convirtiendo, de hecho, en un banco de última instancia. “Solo que sin sucursal, sin comité de crédito y, muchas veces, sin demasiado margen para financiar a otros”, añadió Camusso.

Concursos y quiebras: una gran red flag

La asociación Industriales Pymes Argentinos (IPA) relevó que entre noviembre de 2023 y los primeros meses de 2026 cerraron 24.437 pymes a nivel nacional, dejando a 327.813 trabajadores sin cobertura del sistema de riesgos del trabajo.

En Santa Fe, según un estudio de APYME elaborado a partir de datos del Poder Judicial provincial, la cantidad de causas por quiebra en la provincia creció un 173% en 2025 respecto a 2024, superando las 2000 causas anuales. Se trata de un valor que tocó su máximo histórico, incluso por encima del pico registrado durante la pandemia (en 2020 se registraron 1.090 causas).

“Los cheques rechazados, la mora pyme y las causas por quiebra vienen subiendo en simultáneo desde 2024 y ninguno de esos tres indicadores mostró, hasta ahora, una señal de mejora”, concluyó Camusso.

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