Los blancos, las masacres, las armas y el electorado de Trump

Con los ecos de la masacre de Las Vegas, revisamos estadísticas electorales de Estados Unidos para ratificar cómo los hombres blancos pobres sufren y se fagocitan a Estados Unidos. La posesión de armas en el hogar, clave en el voto de los que apoyan a Trump.

En el sitio análisis de datos Survey Monkey hay publicado un impresionante y muy accesible estudio sobre los votantes en la última elección estadounidense. El dato clave para caracterizar la diferencia entre quienes se volcaron por Hillary Clinton y quienes se volcaron por Donald Trump es la posesión de armas. Ningún otro rasgo –raza, nivel de educación, edad, sexo, estado civil, interés por algún tema, tipo de computadora utilizado o de celular– es más determinante, con la excepción de tener a las cuestiones medioambientales como tema principal de agenda (entre los ambientalistas, el 90% votó a Clinton y el 3% a Trump).

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Como se sabe, la posesión de armas es un derecho constitucional en Estados Unidos, amparo que se ha extendido a la posesión de explosivos, misiles, minas antipersonales y todo tipo de chucherías letales. La sucesión de masacres distingue a la sociedad norteamericana, que varias veces por año aterra al mundo con ordalías de muerte a fuego, que vienen seguidas por discursos centrados en la protección del derecho a tener armas de fuego, la necesidad de aumentar los controles sobre la población y la responsabilización absoluta sobre el delirante de ocasión. En este caso, el presidente caratuló al ejecutor de la masacre de Las Vegas como “evil man”, que es algo más que “hombre malo”: es “hombre del demonio”.

Yendo a los datos, las diferencias son más palpables. El 63% de los votantes que viven en hogares que poseen armas de fuego votaron por Trump. No parece mucho, pero leído de otro modo Trump hubiera obtenido 532 de los 540 representantes para el colegio electoral si sólo hubieran votado los propietarios de armas; hubiera ganado en todos los estados, excepto en el ínfimo Vermont, con apoyos que superan al 70%.

A la inversa, en los hogares que no poseen armas de fuego los votos se volcaron en un 65% por Hillary Clinton. Ella hubiera ganado todos los estados menos West Virginia, obteniendo 530 votos electorales.

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Según el New York Times, “No hay otra característica demográfica que genera una división geográfica tan consistente”. Agregan luego que Trump “ganó entre los votantes blancos sin título secundario que viven en hogares con armas por 74% contra 21%. Ganó entre los blancos universitarios con armas por 60% contra 34%, e incluso le fue bien entre los votantes que no son blancos y tienen armas, entre los que perdió 61% a 34%, ya que Clinton ganó en la totalidad de los votantes no blancos por 75% a 21%”.

 

 

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