Abren la primera cooperativa de personas trans en Santa Fe

Textiles La Coty, una experiencia pionera de lucha por el reconocimiento de los derechos de las personas trans desde la economía social. Es la primera cooperativa de La Poderosa conformada íntegramente por personas trans en nuestro país.

Textiles La Coty es la primera cooperativa de trabajo de la ciudad de Santa Fe gestionada por travestis y trans; también la primera de La Poderosa en estar íntegramente conformada por personas de ese colectivo. El espacio productivo surgió para abrirle puertas a quienes les es sistemáticamente negado el acceso al trabajo. Pausa dialogó con Victoria Stéfano, activista travesti y referente de Disidencias de La Poderosa, quien contextualizó la iniciativa como la respuesta organizada a la situación estructural de negación de derechos que viven las personas trans en nuestro país.

La cooperativa está conformada por María Muñoz, Morena Vallejos, Sol Narbonne, Victoria Stéfano, Verónica Velocci y Mateo Banegas, quienes actualmente se encuentran en una instancia de capacitación. Funciona en Santiago de Chile 1013, en barrio Chalet. El objetivo es dar los primeros pasos en serigrafía, para luego diversificar la producción y ampliar las posibilidades de alojar a otras compañeras y compañeros que quieran sumarse al proyecto. «Y eventualmente exigirle al Estado lo que nos es propio, que son los recursos para poder hacer crecer esas bases productivas y empezar a generar lo que necesitamos, que es trabajo», indica Victoria.

«Esta cooperativa es la primera en estar conformada desde sus comienzos por personas trans», explica la activista. Si bien han existido muchas otras vinculaciones entre la economía social y la lucha de las personas trans por el reconocimiento -por ejemplo aquellas cooperativas textiles creadas por Lohana Berkins o por Diana Sacayán-, desde Santa Fe señalan que Textiles La Coty es la primera del país íntegramente conformada por compañeres del colectivo.

Desde La Poderosa apuntan a generar instancias de trabajo desde la economía social en todo el país, con la incorporación de travestis y trans a cooperativas existentes o con la creación de nuevas empresas. «Es la respuesta a lo que el Estado se niega a darnos», define la activista.

La respuesta a la exclusión

“El 90% de las personas trans se encuentran en situación de prostitución, no han accedido al empleo formal”, indica Victoria Stéfano, y agrega que no hay cifras oficiales al respecto, sino que los números son obtenidos “a pulmón” por las organizaciones sociales. “Es muy reducido el número de personas que ha logrado insertarse laboralmente y aquellas que lo han logrado ha sido en el marco de normativas como el cupo laboral trans a niveles municipales y también los que han ido aprobando algunas universidades,, como la Universidad Nacional de Rosario”, señala la referenta.

“Estos datos ya son bastante viejos, el último relevamiento tiene por lo menos seis años y siguen sin modificarse esos números en profundidad porque los proyectos de ley que efectivamente se han convertido en ley en distintas provincias, e incluso en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, están carentes de reglamentación, como lo está hoy el cupo laboral trans provincial en Santa Fe”, explica.

En octubre del año pasado, tras años de lucha del movimiento LGBTIQ la Legislatura santafesina sancionó la ley del cupo laboral trans provincial. «Sobre la reglamentación no tenemos información. Hay un déficit muy claro en transparentar esos procesos», señala Victoria. «La ley tenía 90 días para ser reglamentada y hoy a punto de comenzar marzo todavía no tenemos noticias», agrega.

«Hay una situación de urgencia que no se está pudiendo reconocer, que es la que atraviesa la población trans estructuralmente», considera la activista. «Esto tiene implicancias en términos de expectativa de vida y del acceso a derechos básicos. El trabajo viene a solucionar mucho de esa problemática estructural, en cuanto a pensar en un piso mínimo de dignidad que nos permita acceder a cuestiones básicas como una obra social, cobertura en salud, poder planificar un proyecto de vida o acceder a niveles superiores en educación» describe. «También para nosotras implica ese reconocimiento tan ansiado y un poco también ganar la batalla cultural por cambiar esa perspectiva social que aún sigue imperando sobre el colectivo travesti y trans», analiza.

—¿Te referís al imaginario que hay sobre ese colectivo?

—Es muy difícil sin una decisión estatal, sin una decisión política, que nosotras empecemos reflejar la imagen de la trabajadora, de insertarnos como trabajadores y trabajadoras. En el imaginario social, y también en mucho de lo que han replicado los medios masivos, está la imagen de la travesti en situación de prostitución o las narcotravestis, que han sido una creación increíble de los medios de comunicación perpetuando a este colectivo a situaciones de extrema vulnerabilidad y a la criminalización. Lejos de lo que somos realmente. Somos esto: pibes y pibas que nos organizamos para crear cooperativas, para pelear un cupo laboral trans en los distintos estamentos del Estado. Dentro de ese imaginario es muy complejo pensar en la inserción laboral efectiva, pero entendemos que eso depende de una decisión política del Estado.

—¿Cuál fue el proceso de conformación de la cooperativa?
—Desde La Poderosa hace un tiempo venimos retomando la idea de cómo generar ese cupo que el Estado claramente reniega de otorgar. Para eso también pensamos este lineamiento, agregamos a nuestro reglamento interno de las cooperativas que las personas trans tengan acceso prioritario. En esa misma línea surge la posibilidad de pensar este proyecto cooperativo en la ciudad. También fue facilitado un poco por la militancia que ya viene bastante organizada en Santa Fe, particularmente detrás de proyectos como el cupo laboral trans. Eso nos sirvió para poder encontrarnos, para hacer la puesta en común y generar este proyecto que se fue materializando en la cooperativa. Es la respuesta a un Estado que reniega de reconocernos un derecho legítimo que es el acceso al trabajo.

El logo de la cooperativa, diseñado por Mateo Banegas.

La memoria como acto de resistencia

El nombre elegido por les trabajadores recupera la tradición de lucha que trazaron compañeras travas de todo el país. Nadia Echazú fue el nombre de una histórica luchadora por los derechos de las personas trans y también el de la cooperativa textil impulsada por Lohana Berkins.

Sylvia Rivera fue otro nombre recuperado para la memoria colectiva a través de un proyecto productivo, en la cooperativa que creó Diana Sacayán. Nadia, Lohana, Silvia, Diana. Los nombres de las compañeras entretejen la resistencia, repetirlos es afirmarse en la lucha por el reconocimiento. En el mismo sentido, Textiles La Coty nombra a Coty Olmos, activista travesti víctima de travesticidio en 2015 en nuestra ciudad.

Fernanda Coty Olmos fue una militante trava, vecina de barrio Alfonso, donde impulsó -cuentan sus compañeras- la organización comunitaria frente al crimen hídrico de 2003. El travesticidio de Coty aún sigue impune. Su nombre significa hoy un reclamo de justicia y la denuncia de que esa muerte no fue casual, sino el resultado de una serie de abandonos por parte del Estado.

“Tomar el nombre de esta compañera es al menos simbólico para entender que somos víctimas de un genocidio perpetrado por el Estado, a veces por acción directa, a veces por omisión. La Coty fue una de esas víctimas”, expresa Victoria. “Fue víctima de la desidia estatal, del patriarcado, de un sistema que nos excluye y que no reconoce nuestra ciudadanía plena”, asegura. “El nacimiento de esta cooperativa es reparador en términos históricos, porque busca garantizar ese piso de dignidad para desarrollarnos como ciudadanas plenas y de derecho”, señala.

«Hay una necesidad de ir construyendo esa memoria para nuestra población. Reconocer esos crímenes del Estado que sigue acabando sistemáticamente con nuestras vidas es tener en cuenta esos lugares oscuros de donde venimos, la situación en la que nos encontramos y hacia dónde estamos apuntando y por lo que militamos todos los días», manifiesta por último.

Un solo comentario

  1. En Rosario hay una cooperativa de trans y travestis no seria la primera ni la unica habría que informarse tambien igualmente es un logro que haya mas cooperativas… solo que hay que indagar en el terreno.

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