Décadas de militancia, millones de mujeres en las calles de todo el país y una estrategia política y parlamentaria sin precedentes, le dan a Argentina el aborto legal. Con esta ley, el país salda una deuda histórica con las personas gestantes y marca el paso en materia de derechos sexuales y reproductivos en América Latina.

Este es el verdadero «volvimos al mundo», compañeras. Así como en 2010 Argentina marcó un precedente importante al sancionar el matrimonio igualitario, una legislación que sólo tenían un par de países en el mundo, hoy volvemos a estar en el centro de la escena gracias a la conquista de derechos.

El mapa mundial con las diferentes legislaciones del aborto cambia hoy y lo hace con un avance. Argentina se convierte en el primer país grande de América Latina en legalizar el aborto, lo cual será -sin dudas- un envión a las luchas feministas a lo largo y ancho de toda la región. Esta conquista excede, por mucho, las fronteras de nuestro país.

Más de 120 vigilias en las plazas de todo el país y centenares de miles en la plaza del Congreso, mostraron la vitalidad y organización de un movimiento de mujeres que desde hace décadas viene levantando el reclamo del aborto legal.

Desde la recordada pancarta de María Elena Oddone que rezaba «No a la maternidad, si al placer» en 1984, pasando por los inicios de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito en 2005, y el manual pionero de la agrupación Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto («Todo lo que querés saber sobre cómo hacerse un aborto con pastillas») en 2010; los feminismos argentinos no pararon de crecer y de masificar sus mensajes. Aún con claras diferencias, todos esos sectores encontraban un punto común de lucha en el reclamo por la legalización y despenalización de aborto. Hoy ese reclamo, que se convirtió en estrategias políticas y parlamentarias, se alza con una victoria.

Dentro del Congreso la estrategia también fue impecable y posible gracias a las diputadas y senadoras que se pusieron el proyecto al hombro y militaron cada uno de los votos, tanto este año como en 2018. Una ley que también fue posible gracias al apoyo del presidente de la Nación; una ley que vuelve a dar cuenta de que las grandes ampliaciones de derechos en nuestro país se dan con el peronismo en el gobierno. Datos, no opinión.

La madrugada de este 30 de diciembre marcará para siempre a varias generaciones de mujeres y personas gestantes del país que confluyeron durante todo este tiempo en calles, plazas, encuentros y en el Congreso. Un hito más para este 2020 que ya es histórico aunque por razones muy dispares: con una pandemia asolando el sistema de salud mundial, en Argentina se consagran derechos que tienen que ver, justamente, con la salud pública.

La emoción de este día, el desahogo, inundó las calles de una Capital Federal que muchas veces queda muy lejana del vasto país que somos, de ese interior al cual, muchas veces, estás conquistas tardan un poco más en llegar. Pero en los carteles y los discursos siempre estuvo presenta esa piba de Vera, «la chica que me mataron en el Hospital Iturraspe», como suele decir su mamá Norma Cuevas. Ana María Acevedo se convirtió en bandera y no solo en Santa Fe. El ejemplo de la crueldad, del abandono, la misoginia. Ana María tenía en ese momento derecho a un aborto legal, un derecho que ya estaba consagrado en nuestra legislación, pero el egoísmo y la violencia de un grupo de médicos santafesinos, la terminó matando.

Por Ana María, por todas las que murieron en el más absoluto dolor y terror, por las que abortaron en la oscuridad y el frío, por las que no pudieron abortar y vieron truncados sus proyectos de vida, por las generaciones futuras que verán todo eso como una vieja foto en blanco y negro, ahora si, ya es ley.

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