Nada sobre nosotros, sin nosotros

Elegido por voto el 19 de agosto, Javier Zweifel (centro) es el representante de la comunidad de personas con discapacidad en la Comisión Asesora.

En la Municipalidad, la Comisión Asesora de Discapacidad ya tiene representación propia.

Pensar en que se pueden llevar adelante políticas, implementar ciertas medidas y planear acciones destinadas a un grupo determinado de personas, sin tener en cuenta sus vivencias y opiniones al respecto resulta, como mínimo, incomprensible.

Por ese camino han transcurrido, y transcurren, las decisiones que en materia de políticas públicas se toman cuando hablamos de la inclusión de las personas con discapacidad, donde la voz de este colectivo ha estado históricamente “representada” por personas sin discapacidad.

Un avance para torcer ese rumbo, es el que se dio el pasado 19 de agosto, cuando se llevó a cabo un acto eleccionario mediante el cual la Comisión Asesora de Discapacidad del municipio local incorporó a dos representantes de la comunidad, Javier Zweifel (titular) y Pablo Cabrera (suplente).

“La Comisión viene funcionando como un espacio de consulta, tanto del Ejecutivo como del Legislativo municipal, en todo lo que tiene que ver con discapacidad”, explica Zweifel. “Cuando se quiere hacer una obra, por ejemplo, y hay algún tema vinculado a la discapacidad, ese proyecto se vuelca a la Comisión y desde allí se emite un dictamen”.

Voz y voto

Hasta la elección de los representantes de la comunidad, la Comisión estaba conformada por representantes del Ejecutivo;  del Concejo Municipal, con un edil oficialista y uno opositor; organizaciones gubernamentales (UNL  Accesible y Escuela Manzitti) y no gubernamentales (Movimiento Mirame Bien y UPCN). “Hubo todo un movimiento y una lucha desde las bases de algunas organizaciones para que nuestra voz pueda ser escuchada en un espacio como este”, comenta Zweifel, y agrega Cabrera: “Esta movida también viene a partir de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Desde ese momento se empezó a visibilizar un poco más la importancia de leyes y ordenanzas en este sentido. Todavía hay muchos tabúes, por eso es importante que tengamos voz, para asesorar e informar”.

El proceso eleccionario tuvo diversas etapas. La primera semana de julio se abrió el registro de electores para la conformación del padrón, donde se inscribieron más de 150 personas con discapacidad de la ciudad, mayores de 16 años. Luego comenzó el proceso de postulación de candidatos, a los cuales se les exigió ser mayores de 18 años; tener algún grado de discapacidad; acreditar residencia en la ciudad y contar con el aval, por parte de alguna institución con reconocida labor en la comunidad, de haber trabajado al menos dos años en la temática.

El día de la elección, en la Estación Belgrano.
El día de la elección, en la Estación Belgrano.

El 19 de agosto, día de la elección que se realizó en la Estación Belgrano, concurrieron 51 personas a emitir su voto. “Más allá del número, creo que la experiencia fue buenísima, sobretodo porque para varias personas esa fue la primera vez que pudieron emitir un voto, con lo significativo que es eso”, dice Zweifel. “Muchas de esas personas no están habilitadas a votar en elecciones generales porque el Sistema Electoral Nacional establece eso para ciertas discapacidades. Las personas con discapacidad tenemos que empezar a cambiar la visión que hay sobre nosotros, que se nos deje de ver como personas a las cuales se necesita asistir, proteger, porque esas medidas de protección y asistencia terminan siendo discriminatorias, no han funcionado. Para cambiarlas tenemos que comenzar a cumplir el rol de ciudadanos del espacio que habitamos, y hay poca cosa más relevante que el derecho al voto para empezar a hacerse cargo, a hacer carne esto de la ciudadanía”.

Información y control

En este caso, como en muchos otros, las leyes están, lo que falta es su cumplimiento y el control sobre las mismas. Al respecto, Pablo Cabrera comenta sobre un relevamiento que está realizando en bares, comedores, restaurantes y hoteles, para verificar si las ordenanzas municipales, que rigen para estos espacios en cuanto accesibilidad de las personas con discapacidad, se aplican.

[quote_box_right]Un cambio de mirada

“Nada sobre nosotros, sin nosotros” fue el lema de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, en clara alusión a la importancia de que la voz del colectivo sea escuchada y tenida en cuenta a la hora de la toma de decisiones que los afecten.

La Convención establece un cambio de paradigma total, al pasar de la percepción de la persona con discapacidad como objeto de asistencia a sujeto de derecho. “Tenemos una historia como colectivo de que, al haber sido siempre asistidos por el Estado, se nos liberó de la toma de decisiones y de recorrer lugares con responsabilidad; bueno esto no va a ser así acá”, comenta Zweifel. “Nosotros tenemos que apostar a que haya una igualdad de mirada sobre las personas, y si logramos igualar nuestras miradas, nuestras voces, esto se va a ver reflejado sí o sí en las medidas que se tomen. Lo que viene pasando desde hace muchos años, en el tema de la accesibilidad por ejemplo, es que todas las medidas que se toman en este sentido tienen poco en cuenta la mirada de la persona con discapacidad. Me parece que la posición, por lo menos política, que hay que tener dentro de este espacio que hoy comenzamos a ocupar, no es la de mirame distinto, sino la de mirémonos distinto”.[/quote_box_right]

“La mayoría nos ha comentado que no conocen las ordenanzas, que no tienen la información, pero muestran muy buena predisposición para trabajar el tema. Por eso creo que es muy importante el espacio que tenemos ahora en esta Comisión, para ser nosotros quienes podamos asesorar e informar, ya que somos quienes vemos y experimentamos lo que pasa día a día en la calle y en estos espacios”.

“Hay un montón de cuestiones, ordenanzas, que rondan la temática de la discapacidad, que están diseminadas, hay que ordenarlas y establecer alguna línea clara de funcionamiento y de control”, aporta Zweifel.

Santa Fe y la accesibilidad

La ciudad es una de las pocas en el país que cuenta con un Plan de Accesibilidad. “Es una visión macro, como un espacio contenedor, que ahora hay que darle forma con medidas concretas”, explica Zweifel. “No alcanza con decir que todos los lugares tienen que ser accesibles, hay que decir cómo, establecer un plan, fijar un cronograma. Estas cosas el plan no lo dice, pero que exista ya es bueno y da una base desde la cual trabajar”.

Espacios con rampas y ascensores, con información disponible en diversos formatos, baños adaptados, podemos encontrar muchos en la ciudad. Pero que algunos de estos elementos estén presentes, no garantiza ni accesibilidad ni inclusión. “Algunas medidas que se han tomado últimamente, que se muestran como inclusivas y accesibles, en realidad no lo son. Como por ejemplo la plazoleta de San Jerónimo y Mariano Comas, donde  se pusieron juegos accesibles, pero que están en un sector de la plaza diferente a los otros juegos… Los niños con discapacidad juegan por un lado y el resto por otro. Estas cosas no pueden seguir sucediendo”.

Al ejemplo que menciona Zweifel, se le pude sumar el del puente peatonal sobre Avenida Alem, que cuenta con ascensor y escalera mecánica de un lado y con una rampa que resulta imposible de subir o bajar para una persona en silla de ruedas, del otro. “En estos últimos años también se han incorporado muchas rampas, algunas están bien pero la mayoría son inutilizables porque el ángulo de inclinación que tienen no permite que una persona en silla de ruedas la pueda subir por sus propios medios. Y para que un espacio sea accesible, tiene que posibilitar que una persona con discapacidad pueda acceder, transitar y circular por ese espacio por sus propios medios. No se puede poner una rampa pensando que esta persona la va a subir con la asistencia de otro, eso no es accesible, estas dependiendo de alguien”.

Pero ejemplos que van en el sentido correcto también hay. Según comentan los nuevos representantes de la comunidad en la Comisión, la obra que se hizo en la peatonal y plazoleta frente al Teatro Municipal es totalmente accesible, así como gran parte de la Estación Belgrano y se espera que la remodelación que se está realizando del bulevar vaya en el mismo sentido.

Pero así como la mirada inclusiva y la decisión política tienen que estar presentes a la hora de pensar  en ciudades efectivamente accesibles, dentro de los cambios culturales necesarios para que esto se dé, está el de la formación en las carreras de arquitectura. “Este es un tema que sale del ámbito de esta Comisión, pero es algo en lo que hay que comenzar a trabajar. No sólo no existe el tema en las currículas, sino que no interesa, que es mucho peor”, comenta Zweifel. “Empieza a haber algunas acciones, ahora en la Facultad de Arquitectura de la UNL hay una materia optativa que habla del tema y es específica, pero es eso solo, no termina de ser una decisión transversal a toda la carrera”.

 

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