«Vivir en 2020»: un concurso fotográfico sobre imágenes de la pandemia

Ríos de Fuego, el ensayo fotográfico de Mauricio Centurión, fue uno de los trabajos galardonados en el concurso.

La Fundación María Elena Walsh lanzó el concurso de fotografía Vivir en 2020, del cual resultó ganadora María de la Paz Gutiérrez. Además, hubo una mención especial para Mauricio Centurión, fotógrafo que publica en periódico Pausa, sobre un trabajo visual que narra la resistencia de los vecinos de la costa santafesina ante los incendios que se registraron el año pasado.

La fotógrafa María de la Paz Gutiérrez resultó ganadora del premio “Vivir en 2020”, un concurso organizado por la Fundación María Elena Walsh. En la selección, se adjudicó una mención especial para el fotógrafo Mauricio Centurión -quien publica en este medio- sobre un ensayo visual acerca de las acciones que emprendieron los vecinos de Rincón para apagar el fuego en las islas. También resultaron premiados Mariano Manikis y Martín Bonetto. En total, participaron 267 personas de todo el país, que presentaron 15 mil imágenes.

En la convocatoria realizada desde la Fundación, se invitaba a fotógrafas y fotógrafos de Argentina a presentar un proyecto de entre 40 y 80 imágenes, que reflejara los momentos vivenciados durante todo el año pasado, bajo el tema Vivir en 2020. Cada participante debía enviar una secuencia visual que contuviera al menos cuarenta imágenes que contaran cómo transcurrieron la cuarentena establecida por el Covid 19.

Entre cuarentenas y resistencias

En su trabajo Un eterno domingo, María de la Paz Gutiérrez refleja su entorno familiar, privado, con sus cuatro hijos, en el departamento donde pasaron toda la cuarentena. La fotógrafa contó que la sesión junto a ellos «sirvió para divertirnos». La ganadora recibirá el equivalente en pesos a mil dólares, además de la posibilidad de exhibir su obra y de publicar un catálogo con el emblema de la FMEW.

«La fotógrafa siente que cada día es un eterno domingo, que la vida está entre paréntesis. Que el mundo es un mundo interior y ‘lo que queda es compartir y querernos hasta el hartazgo’. Y lo dice con imágenes potentes, estudios de luces, climas sugerentes, mirada de fotógrafa», dice la curaduría del trabajo.

Para Sara Facio, quien integró el jurado, estas fotografías son «muy interesantes desde el punto de vista fotográfico», a la vez que destacó el contenido: «esos niños que deambulan perdidos son la representación de la desgracia que estamos viviendo», y a su vez mencionó que este «es otro hallazgo de la fotografía, que es como el borrador de la historia».

Foto: María de la Paz Gutiérrez.

Por su parte, el fotógrafo radicado en Santa Fe, Mauricio Centurión, ganó una mención por su ensayo Río de Fuego sobre los incendios de San José del Rincón en agosto pasado. «Una Asamblea de Vecinos con precarios elementos lucha contra incendios provocados. Dramatismo e impotencia se unen por medio de imágenes dolorosas y creíbles, fuera de todo sensacionalismo o simple documento», describe la fundación.

En la mención a Martín Bonetto, fotógrafo de la banda Babasónicos, por la Serie familiar, se muestra una «cuarentena de siete meses donde se siente que cada día se pone más denso, más irrespirable. Los espacios se achican y recurre a una fototerapia para sobrepasar esta nueva normalidad. Así crea barbijos surrealista y también su propia burbuja de nylon», según el texto curatorial.

Por su parte, en El silencio, Mariano Manikis da un paseo nostálgico por la ciudad de Buenos Aires, «adormecida, casi sin vida», según las curadoras. «Hablar sobre mi trabajo es hablar acerca de cómo impactó la primera etapa de tremenda soledad, silencio, incertidumbre; salir y ver las calles vacías, la poquísima gente que había o nadie», indicó el artista plástico y arquitecto. Además se refirió a la capacidad de resiliencia de la gente, «esa maravillosa virtud que tenemos los humanos de resistir para después salir al encuentro de la vida».

La documentalista y editora fotográfica Graciela García Romero aseguró que esas imágenes «nos ayudan a entender lo que estamos viviendo», mientras que la curadora y periodista Mangialardi destacó las distintas miradas de los autores sobre lo que está sucediendo con la pandemia. Los proyectos fotográficos estarán disponible en la página.

Premiación virtual

Durante el evento de premiación virtual, las jurados Sara Facio, Graciela García Romero y Silvia Mangialardi presentaron los proyectos ganadores, con la participación de Paz Gutiérrez, Centurión y Manikis. «Gracias a los 267 fotógrafos profesionales y aficionados que contestaron a la convocatoria, que contestaron porque la entendieron, porque no es un concurso donde haya que hacer una buena foto técnicamente perfecta o una foto hermosa, sino que es un relato de cómo se vivió esta pandemia interminable», señaló Facio.

Acerca de las más de 15 mil imágenes presentadas, la fotógrafa describió: «Por un lado fue doloroso por lo que mostraban algunas, pero por otro fue muy gratificante por ver cómo entendieron el llamado y cómo lo desarrollaron”.

En esa instancia, Centurión expresó: «Más que hablar de mi trabajo quiero hablar de la tarea que se dieron estos vecinos, aun en pandemia, organizarse, armar sus propios instrumentos y salir a luchar contra algo tan desigual como es el fuego, ante una desidia, un abandono estatal».

También indicó que tuvo que tomar la decisión de sacar fotos para documentar, en vez de sumarse a apagar el fuego y que utilizó su cámara como «herramienta para sumar a esta la lucha». El fotógrafo caracterizó a la pandemia como «una consecuencia de la relación que tenemos con la naturaleza» y sostuvo que su trabajo «es un intento de reflexionar sobre lo que se necesita cambiar, entre nosotros y la naturaleza, para poder vivir».

«Sabemos los fotógrafos que la fotografía no está hecha solamente para mirarla como algo placentero sino para ayudar a la gente a ver los problemas de la gente», sostuvo Facio, a propósito de las palabras de Centurión.

Vivir en 2020

«Las circunstancias excepcionales que vivimos a partir del año 2020 nos obligaron a cambiar nuestros hábitos y nuestra vida en su casi totalidad. Era entonces el momento de convocar a los fotógrafos y aficionados a ilustrar con imágenes cómo vieron ese cambio», señalaron desde la Fundación María Elena Walsh.

«Históricamente las convocatorias a premios, concursos, salones o todo evento fotográfico se basaron en premiar una obra. La FMEW decidió premiar una idea desarrollada en un mínimo de 40 imágenes. Podemos llamarlo un ensayo visual», puntualizaron.

El resultado fue considerado «emocionante» por varios motivos. «Primero por la respuesta: 260 participantes argentinos. Que hacen un total de unas 15.000 fotografías. Un Jurado experimentado pudo mirar ese desacostumbrado volumen de imágenes, otorgar el Premio y destacar tres Menciones», ampliaron.

«Lo nuevo y apasionante fue advertir los intereses de los participantes. En su mayoría se dedicaron a los interiores de sus viviendas, en especial, observar a los niños, registrar sus reacciones. Luego mirar la calle en dos vertientes: tomas desde sus hogares, balcones, ventanas o paseos por los barrios y finalmente, hechos sociales concretos», analizaron.

«La experiencia dejó registrada –fotografía al fin- ese infinito, interminable fin de semana largo que nos toca vivir. Una especie de fototerapia. Y lo fundamental: que solo necesitamos un llamado para dar vuelo a nuestros innatos deseos de crear y de expresar y compartir nuestros sentimientos», concluyeron.

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