En el país de la «gripezinha» suspendieron el partido Argentina-Brasil

Autoridades sanitarias de Brasil, la sede del negacionismo del Covid en Sudamérica, irrumpieron en el campo de juego para impedir que se concrete el encuentro con el seleccionado argentino. 

El partido previsto para hoy entre Brasil y Argentina fue interrumpido a los siete minutos del primer tiempo, por una supuesta falsificación de datos de cuatro jugadores argentinos que debían hacer cuarentena. El partido por las Eliminatorias Sudamericanas se suspendió tras el ingreso de las autoridades sanitarias brasileñas. Acusaron a Emiliano «Dibu» Martínez, Emiliano Buendía, Giovani Lo Celso y Cristian Romero de falsear sus documentaciones para ingresar a San Pablo y les solicitaron una cuarentena obligatoria. Conmebol señaló que «las Eliminatorias para la Copa del Mundo es una competición de la FIFA». «Todas las decisiones que atañen a su organización y desarrollo son potestad exclusiva de esa institución», manifestó.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) publicó un comunicado en el que asegura que los cuatro deportistas argentinos «ingresaron a Brasil incumpliendo las normas sanitarias del país, al declarar supuestamente información falsa en un formulario oficial de la autoridad sanitaria brasileña». Luego de conocer esta información, Anvisa se reunió ayer con representantes del Ministerio de Salud y la Coordinación de Control de Enfermedades del Departamento de Salud del Estado de São Paulo.

«Los atletas incumplieron con la norma para el ingreso de viajeros en suelo brasileño, prevista en la Ordenanza Interministerial No. 655, de 2021, que establece que los viajeros extranjeros que hayan pasado por Reino Unido, Sudáfrica, Irlanda del Norte e India en los últimos 14 días, no pueden ingresar a Brasil», dice el comunicado de la entidad nacional.

Sin embargo, según informa Página/12, este sábado hubo una reunión entre las autoridades sanitarias, la Conmebol y la AFA, donde se revisó la situación y se acordó que los cuatro convocados por Lionel Scaloni podrían presentarse a jugar.

El argumento esgrimido para la solución fue que los jugadores estaban incluidos dentro del modelo de burbuja sanitaria de Conmebol aprobado por Brasil para todas las competiciones internacionales. Pero esa situación fue desconocida por Anvisa, órgano del gobierno de Jair Bolsonaro, el mismo que en pleno pico de la pandemia de coronavirus propuso a Brasil como sede de la Copa América.

Tras el papelón de las autoridades de Brasil, Chiqui Tapia se manifestó en las redes sociales: «Lamento mucho la suspensión de lo que debía ser una fiesta para el fútbol sudamericano. Siempre nos hemos guiado por la legislación sanitaria vigente en
Conmebol. Quedamos a la espera de la resolución del Tribunal de Disciplina de la FIFA».

Por su parte, Florencia Carignano, directora nacional de Migraciones aseguró que «todas las personas que ingresan a un país, también los jugadores de fútbol, al presentar su pasaporte a las autoridades migratorias, estas tienen las herramientas para trazar su procedencia».

Desde Brasil, el hijo del presidente Bolsonaro dijo que Argentina «sabía que estaba violando leyes brasileñas» y que debía ser «severamente castigada».

Podría pensarse que, de repente, el bolsonarismo se puso la camiseta del cuidado de la salud pública y del respeto a la ley. Pero minutos después, el primogénito del presidente abanderado de la ivermectina remató desde la tribuna:

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