Mientras los medios se desgañitan perdiendo el tiempo en tirar postas reflexivas –tarde y muchas veces mal–, el contexto demanda análisis más prácticos: ¿quién consigue los votos de los que no fueron a votar? Aquí, una propuesta en base a los datos del escrutinio.

Primero los medios tradicionales instalan, después las redes sociales machacan y dan la letra, sobre la recta final la cartelería y los volantes presionan, pero el voto se discute, se cambia y se decide en la conversación cuerpo a cuerpo. Nadie elige una boleta sin antes conversar con la familia, las amistades, la vecindad, las compañías del estudio, el trabajo, el club. Una verdulera convencida y sagaz para la oreja y la palabra puede ser electoralmente más potente que cientos de miles de pesos derrochados en Facebook.

Si los partidos políticos perdieron el cuerpo a cuerpo, no hay nada de qué hablar. A veces, ese cuerpo a cuerpo lo hacen solitos los adherentes, el círculo más lejano e inorgánico de la dirigencia política, por lo tanto el más grande. Otras veces los adherentes no están o claudican (sobre todo si se hace difícil defender una candidatura) y ahí es cuando tiene que aparecer la militancia.

El cuerpo a cuerpo también tiene sus reglas. Convence mucho más alguien cercano –de tu propio barrio, por ejemplo– que un visitante que cae en paracaídas, caminando en tacos por el ripio poceado en la última lluvia. Aun así, eso es mejor que nada.

El resultado de las primarias nacionales del 13 de agosto viene suscitando todo tipo de reflexiones –muy tardías, muy porteñas– sobre temas que eran bastante evidentes desde 2021 y más todavía después. Los expertos en la combinación de formas y niveles de campaña son los estadounidenses, porque enfrentan en todas las elecciones una dificultad que recién en los últimos años se está instalando en Argentina: el ausentismo electoral. Afectos a las siglas, los yanquis llaman a esto GOTV, “get out the vote” o “conseguí los votos”.

Ante el abismo, las preguntas tienen que ser prácticas. Por ejemplo ¿quién consigue los votos de los que no fueron a votar? O, más directamente: ¿adónde hay que ir a caminar los votos para ganarle al neofascismo?

Metodología

Cuando los adherentes no están –que es lo que le estaría pasando tanto a Juntos por el Cambio como a Unión por la Patria– caminar el voto toma muchísimo tiempo y es caro. Se debe elegir en dónde poner el esfuerzo.

La elección nacional 2023 tiene tres claves: los votos de Milei, la participación electoral, el resultado en la provincia de Buenos Aires. Los resultados de las primarias 2023 muestran que esas fueron las tres variables principales. Ha de sumarse el trasvasamiento de votos de Juntos por el Cambio a La Libertad Avanza en la zona núcleo rural de Santa Fe y Córdoba.

Apenas el 69% del electorado fue a las urnas. Pero hay lugares donde votó el 80% del padró y otros donde fue a las urnas el 40%. Hay muchísimos votantes para ir buscar, sobre todo considerando una participación posible que supere el 75%.

La clave es, entonces, encontrar en qué lugares fue a votar poca gente, menos gente todavía que ese 69% y cómo le fue a cada partido en esos lugares. ¿Por qué? Porque justamente en esos lugares que tiran abajo el porcentaje de participación es en donde hay que ir a conseguir los votos.

Una variable es, entonces, el porcentaje de votos de cada partido, en un lugar, y la otra variable es la participación, en el mismo lugar. A menos participación en la elección y mayor cantidad de votos para un partido, más chance tiene ese partido de conseguir más votos de quienes nos fueron a las urnas en ese lugar.

A la inversa, si mucha gente fue a votar, por encima del porcentaje del 69%, y la cantidad de votos a un partido es muy baja, ese lugar debe descartarse. No hay nada que hacer ahí, ya no te quieren. No hay gente para ir a buscar y la que encuentres probablemente no te quiera.

Luego, hay dos opciones más, que son las dificultosas, pero no imposibles. La primera: buscar votos donde te votaron poco y a la vez hubo poca participación: ese lugar es una incógnita. La segunda, buscar votos donde te votaron en alto porcentaje y hubo mucha participación: ahí vas a exprimirle la última gota a la naranja, estás al toque de tu techo.

En resumen:

Mucho porcentaje de votos a favor, poca participación: es ahí donde están los tuyos que faltaron

Mucho porcentaje de votos a favor, mucha participación: está difícil (hay que exprimir)

Poco porcentaje de votos a favor, poca participación: está difícil (es una incógnita)

Poco porcentaje de votos a favor, mucha participación: ni lo intentes (nadie te quiere).

En el país

A partir de este esquema, así se distribuyen el voto y la participación electoral en todo el país y en cada provincia, por departamento. Se puede hacer click y seleccionar las provincias.

A grandes trazos, el frente que tiene mayores chances de captar votantes que no fueron a las primarias es Unión por la Patria. En 165 departamentos marca mucho porcentaje de votos a favor y baja participación. Hay mucha gente que ya votó y puede movilizar al resto que no votó. A la inversa, Juntos por el Cambio tiene menos de la mitad de departamentos en ese cuadrante: 78. La Libertad Avanza registra 135.

En 131 departamentos, JXC alcanzó su techo y en 122 no tiene nada que ir a hacer. UXP parece haber tocado tu tope en 129 departamentos, mientras que en 124 hubo buena participación y pocos votos a favor. Debe remarcarse que La Libertad Avanza saturó en 98 departamentos y, a la inversa, recibe el rechazo de 155 departamentos.

Mucho más significativo es el resultado si se selecciona a Buenos Aires como distrito principal. Como hemos señalado, el resultado de Buenos Aires es decisivo para comprender el resultado nacional. Más allá de la gobernación intermedia de Antonio Cafiero, en 1987, sólo en 1999 no coincidieron gobernador y presidente en un mismo partido. Por arrastre o por empuje, se da la coincidencia.

En el distrito con el padrón más grande del país, Unión por la Patria es la fuerza que más votos por buscar tiene y la que más lejos de su techo está. Hasta en La Matanza tiene para crecer. Juntos por el Cambio también tiene dónde crecer, aunque no tanto. Y La Libertad Avanza directamente no tiene donde crecer y satura en el cuadrante de mucha participación y mucho rechazo.

La sobreactuación mediática sobre las características del votante de La Libertad Avanza es un nuevo error conducido por el liderazgo porteño de la opinión pública. Vale más observar cómo se desplazó al violeta el voto ruralista provinciano de Juntos por el Cambio que imaginar hordas de criptobros repartidores de Rappi votando al libertario.

Es, justamente, al revés de lo que los porteños imaginan: el voto mazorquero parece ser lo que nos va a salvar del panelista con ínfulas de Bolsonaro.

En Santa Fe, nuestra ciudad

En Santa Fe, Unión por la Patria es el espacio que más votos puede captar de quienes no fueron a las urnas y Juntos por el Cambio está muy cerca de su techo. La Libertad Avanza también está en condiciones de crecer. En la dispersión de puntos por escuela –el nivel más microscópico de la vida social electoral– se observa muy claramente.

Cuando esos puntos se traducen a territorios, este es el resultado.

Así, a nivel local es muy claro que Juntos por el Cambio está en un techo, al menos en lo que refiere a captar nuevos votantes. Es exactamente el opuesto de Unión por la Patria y La Libertad Avanza.

Y sin embargo

Este análisis es sobre el votante que no fue a las urnas en las primarias, no sobre las migraciones de los votantes que se quedaron sin candidato. Puede suceder que parte del voto de Rodríguez Larreta migre a Massa o Milei. Puede suceder que parte del voto de Bullrich migre a Milei y viceversa. Hasta puede pasar que parte del voto de Massa o Grabois migre a Bullrich o Milei.

Está también el lote de votos de Guillermo Moreno, unos nada despreciables 183.000. O los casi 90.000 votos que sumaron dos marginales como Santiago Cúneo y Raúl Castells. Sólo con esos votos le alcanza a Unión por la Patria para alcanzar a Juntos por el Cambio. Está la pila enorme de votos de Juan Schiaretti, casi todos concentrados en la Córdoba reactiva al peronismo nacional.

Más allá de lo cuantitativo, hay otra serie de preguntas sustanciosas, más cualitattivas. ¿Qué tipo de campaña su puede hacer? ¿Qué le digo a alguien que quiero convencer?

El voto se decide cuerpo a cuerpo. La campaña es la que mejor le caiga a tu interlocutor. Una campaña es la modelación de las esperanzas y los miedos del otro, cualquiera de los dos caminos sirve. Las circunstancias hacen lícito manipular las emociones de parientes o afines que te obedezcan ciegamente, como esa abuela a la que le iluminás la vida. Todo vale, menos quedarse sentado o en rebuznando delante de la pantalla.

 

 

 

 

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