El diputado socialista Esteban Paulón presentó un proyecto que propone regular la eutanasia y la muerte asistida como prestación del sistema de salud, con cobertura obligatoria y controles estrictos. La iniciativa abre un debate que ya tiene respuesta legislativa en más de una docena de países, incluyendo tres de América Latina.
El diputado nacional Esteban Paulón presentó un proyecto de ley para legalizar la "muerte voluntaria médicamente asistida" en Argentina y establecer un marco regulatorio integral para su acceso dentro del sistema de salud público y privado.
La iniciativa, encuadrada en los derechos a la autonomía y a la dignidad personal, reconoce el derecho de las personas a solicitar asistencia médica para morir de manera voluntaria y regula las condiciones, procedimientos, garantías, derechos y obligaciones vinculados a su aplicación.
El texto plantea que esta práctica se incorpore como una prestación sanitaria, con cobertura obligatoria en hospitales públicos, obras sociales y prepagas, y bajo estándares de calidad y supervisión estatal. Con este enfoque, el proyecto apunta a garantizar el acceso igualitario y evitar que el ejercicio de un derecho fundamental quede condicionado a la posición económica del paciente.
El proyecto contempla dos modalidades: la eutanasia, en la que un profesional de la salud administra una sustancia letal a pedido del paciente, y la muerte asistida, donde el paciente se autoadministra el fármaco prescripto.
Requisitos y controles estrictos
Para acceder, se establecen requisitos estrictos: padecer una enfermedad grave e incurable o un cuadro crónico que genere un sufrimiento considerado intolerable, haber manifestado la voluntad de manera reiterada y contar con pleno consentimiento informado.
El procedimiento previsto incluye múltiples instancias de control: una evaluación del médico tratante, un equipo interdisciplinario que acompaña al paciente y verifica su capacidad de decisión, luego un médico independiente y, finalmente, una comisión evaluadora que debe emitir un dictamen previo obligatorio. La persona debe realizar al menos dos solicitudes separadas en el tiempo y puede revocar su decisión en cualquier momento sin ningún requisito formal.
Porque morir con dignidad también es un derecho. pic.twitter.com/Z3oaA7A6oZ
— Esteban Paulón (@EstebanPaulon) May 27, 2026
El proyecto también reconoce el derecho a dejar directivas anticipadas, que podrán incluir la solicitud de muerte asistida para el caso de pérdida de la capacidad de decidir.
En cuanto a los profesionales de la salud, se habilita la objeción de conciencia individual, pero se prohíbe expresamente que instituciones médicas la invoquen para impedir el acceso al procedimiento, garantizando así la disponibilidad efectiva del servicio.
En los fundamentos del proyecto, Paulón plantea que la falta de regulación genera desigualdad: solo quienes cuentan con recursos pueden acceder a prácticas no formalizadas o viajar al exterior, mientras otros deben atravesar situaciones de sufrimiento sin alternativas legales.
Posibles mayorías eutanasia
Consultado sobre las conversaciones con otro bloques en vistas a construir las mayorías necesarias para que el proyecto avance en el Congreso, en diálogo con Pausa, Esteban Paulón señaló: "El proyecto que presentamos de muerte voluntaria médicamente asistida no es el primero, hay antecedentes e incluso proyectos con Estado parlamentario de diferentes bloques. Otros bloques han expresado que van a presentar sus proyectos en las próximas semanas y esto hace que, por ejemplo, solo la Libertad Avanza no tenga iniciativas".
El diputado explicó que hoy hay proyectos en el mismo sentido del PRO, la Unión Cívica Radical, de Provincias Unidas, del Partido Socialista y de Unión por la Patria, y también indicó que "bloques como la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda, si bien no tienen proyecto, han expresado su apoyo a darle tratamiento. Así que entiendo que hay una chance muy importante de abrir una convocatoria y un diálogo bien amplio que permita generar una mayoría para la discusión de este proyecto en la Cámara".
Respecto del consenso social sobre la eutanasia, el legislador señala: "La reacción social que vimos en las primeras horas posteriores a la presentación del proyecto hablan de que este es un tema que la sociedad argentina viene debatiendo hace mucho tiempo y te diría casi que ha resuelto ese debate en términos de acompañar este tipo de ley. Así que estamos optimistas en lograr un acuerdo transversal para que se pueda empezar a tratar en breve en el Congreso la iniciativa".
Eutanasia: antecedentes internacionales
La propuesta argentina se suma a una tendencia global en expansión. Los Países Bajos fueron pioneros en despenalizar la eutanasia en 2002, seguidos de Bélgica y Luxemburgo. En España, la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia entró en vigor en 2021. Nueva Zelanda aprobó su legislación por referéndum en 2020, vigente desde 2021.
En el continente, el proceso avanzó en los últimos años con pasos concretos. El primer país de la región en aprobar la eutanasia fue Colombia, por sentencia de la Corte Constitucional en 1997 y reglamentada en 2015. En 2023, Cuba se convirtió en el segundo país de América Latina y el Caribe en autorizar la eutanasia. En 2024, Ecuador despenalizó la práctica, y en 2025 hizo lo propio Uruguay.
Ecuador permite el procedimiento a pacientes con enfermedades graves e irreversibles, mientras que Colombia amplió en 2021 el derecho a pacientes con sufrimiento físico o psíquico severo, incluso si no están en fase terminal.
La eutanasia y el suicidio asistido en Canadá existen legalmente desde junio de 2016. En Estados Unidos, el suicidio asistido se legalizó primero en Oregón en 1994 y se ha extendido a más de diez estados, incluyendo California, Colorado y Nuevo México.
Austria modificó su legislación en 2022 tras una sentencia judicial que determinó que prohibir el suicidio asistido violaba el derecho a la autodeterminación. Francia, por su parte, continuó en 2025 debatiendo una legislación sobre muerte asistida que incluya mayor apoyo en cuidados paliativos.
Suiza, aunque sin una ley específica de eutanasia activa, permite desde hace décadas el suicidio asistido bajo la premisa de que el paciente debe autoadministrarse la sustancia, lo que convirtió al país en referencia para quienes viajan desde el exterior buscando una opción legal.
Consultado sobre estos antecendentes, Paulón comentó que para redactar su proyecto "tomamos todos los modelos e incorporamos los aportes de cada uno de ellos, porque si bien es un tema relativamente nuevo en la legislación, hay una experiencia ya y una práctica que nos permite haber encontrado algunos mecanismos, sobre todo los que tienen que ver con garantizar los reaseguros de que la decisión personal sea tomada sin ningún tipo de presión, sin ningún tipo de coacción y que sea la real expresión de la voluntad de ese paciente o de esa paciente que decide finalizar con su vida ante el diagnóstico médico que recibe. Y eso lo hemos visto muy cuidado en varios de los proyectos de los países y hemos ido incorporando de cada uno de ellos varias de las cuestiones puntuales de las propuestas".
Este proyecto, en esta Argentina
- En un momento de fuerte desfinanciamiento de todo el sistema de salud público por parte del gobierno nacional, ¿qué viabilidad le ves a este proyecto para que salga y se cumpla efectivamente?
- Yo creo que este es un tema que no tiene un componente o un condicionante vinculado a la cuestión económica. Entiendo que el proyecto, primero, no requiere costos excesivos porque son prácticas farmacológicas que hoy incluso se realizan en el marco de otras leyes vigentes como la muerte digna o los cuidados paliativos. desde ya al incorporarlo al plan médico obligatorio esto implica una erogación para las obras sociales, medicina prepaga y por los sistemas de salud pública, pero no vemos en el tema económico un impedimento, sí creo que van a terciar y van a aparecer muy fuerte cuestiones vinculadas a las consideraciones filosóficas, morales y religiosas que son temas donde obviamente hay que respetar. Nosotros estamos convencidos de que hay que respetar eso, por eso hemos incorporado la objeción de conciencia en el marco del proyecto para que los profesionales que deseen no realizar este procedimiento puedan no hacerlo. También incorporamos una garantía de que donde no haya equipos que los quieran realizar, otros equipos puedan ocuparse y llevarlo adelante, y en ese sentido es importante plantear un debate amplio, profundo, que claramente tiene todas esas consideraciones y respetando todas las opiniones, lo que debe primar en definitiva es el deseo o la voluntad de la persona. Incluso en contextos en los cuales personas que son de fe o que tienen dudas sobre este tema deciden acceder a la muerte médicamente asistida.









