El consumo de vino volvió a crecer impulsado por el formato tetra brick

Tras varios años de caída, el mercado interno mostró señales de recuperación durante el primer semestre de 2026. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por los vinos en envases de cartón, mientras que las botellas tradicionales continúan perdiendo participación.

Después de un largo período de retracción, el consumo de vino en Argentina comenzó a mostrar signos de recuperación. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las ventas en el mercado interno crecieron durante el primer semestre de 2026, aunque el repunte no estuvo liderado por los productos premium sino por un formato históricamente asociado al consumo masivo: el vino en envase de cartón.

Entre enero y junio se comercializaron más de 335 millones de litros en el mercado local, lo que representó un incremento interanual cercano al 3%. El dato marca un cambio de tendencia luego de varios años de retroceso en el consumo de esta bebida.

El envase económico, protagonista del repunte

El principal motor de la recuperación fue el vino comercializado en envases multilaminados, conocidos popularmente como "tetra brik". Este segmento registró un crecimiento superior al promedio del mercado y concentró buena parte del aumento del consumo.

En contrapartida, las ventas de vino fraccionado en botella continuaron mostrando un desempeño más débil. Si bien siguen representando la mayor parte del mercado, su evolución estuvo condicionada por la pérdida del poder adquisitivo y por consumidores que priorizan opciones más económicas.

Especialistas del sector sostienen que el comportamiento responde a un contexto de consumo más austero, donde el precio volvió a convertirse en el principal factor de decisión. En ese escenario, el vino en cartón logró recuperar terreno gracias a su menor costo por litro y a su presencia en los canales de venta de cercanía.

Un consumo que todavía busca consolidar la recuperación

A pesar de la mejora registrada en los primeros seis meses del año, desde la industria advierten que el consumo aún se encuentra lejos de los niveles históricos alcanzados por la vitivinicultura argentina.

El sector continúa enfrentando desafíos vinculados a la caída del consumo de bebidas alcohólicas, la competencia de otras opciones y la pérdida de hábitos entre los públicos más jóvenes. Sin embargo, el repunte del primer semestre abre una expectativa moderadamente positiva para lo que resta del año.

Los datos también reflejan un cambio en las preferencias de compra: mientras el segmento premium sigue mostrando dificultades para expandirse en el mercado interno, las alternativas de menor precio aparecen como las principales beneficiadas en un contexto económico marcado por la búsqueda de ahorro y un consumo cada vez más selectivo.

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