Xenofobia, odio a la diversidad, homeschooling, negacionismo del holocausto: Alternativa para Alemania ganó este domingo en las elecciones de Sajonia-Anhalt, duplicando los votos que obtuvo en 2021. El resto de los partidos promete no realizar alianzas y mantener el “cordón sanitario” contra los neonazis.
Alternativa para Alemania (AfD) logró el domingo 6 de septiembre una gran victoria en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, en el este del país, con el 43,8% de los votos según los resultados oficiales, más del doble que en los comicios de 2021. Es la primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial que un partido de ultraderecha se impone con semejante margen en una elección estatal alemana, aunque el resultado no le alcanzó para lograr la mayoría absoluta necesaria para gobernar sin coaliciones.
El candidato de la AfD, Ulrich Siegmund, de 35 años, se impuso ampliamente frente a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller federal Friedrich Merz, que se desplomó al 17,2% de los votos y perdió la mitad de su respaldo respecto de la elección anterior. El Partido Socialdemócrata (SPD) obtuvo 9,3%, los Verdes 8,9%, La Izquierda 8,6% y la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) ingresó por primera vez al parlamento regional con 5,3%.
Según el recuento final, la AfD obtuvo 39 de las 83 bancas del Landtag de Sajonia-Anhalt, apenas tres escaños por debajo de los 42 necesarios para la mayoría absoluta. La participación electoral fue récord, con un 76,9% de los votantes habilitados, muy por encima del 60,3% registrado en 2021.
"Hemos logrado exactamente lo que nos propusimos. Hemos hecho historia en este estado", celebró Siegmund apenas se conocieron los primeros resultados, en referencia a que ningún partido de ultraderecha había gobernado un estado alemán desde 1945.
La filial de la AfD en Sajonia-Anhalt está clasificada desde 2023 por la Oficina para la Protección de la Constitución –el servicio de inteligencia doméstica alemán– como una organización "de extrema derecha confirmada" (gesichert rechtsextremistisch), una calificación que la AfD rechaza.
Son neonazis
El eje central de la campaña de Siegmund fue la migración. El candidato prometió lanzar desde “el primer día” una “ofensiva de deportación” y eliminar los incentivos para quienes, según sus palabras, llegan a Alemania a “explotar nuestro sistema social”.
En declaraciones a la cadena pública ARD la noche del domingo, Siegmund profundizó el concepto de “remigración” –el término que la ultraderecha alemana usa para referirse a las deportaciones masivas– al sostener que “la remigración es mucho más que una simple deportación” y que “se aplica a cualquiera que no contribuya a la sociedad”.
Entre las propuestas más resistidas por organismos de Derechos Humanos figuran la segregación en las escuelas de los hijos de refugiados y solicitantes de asilo, y el fin del estatus de refugiado de guerra para los ciudadanos ucranianos que huyeron de la invasión rusa.
El programa de la AfD en Sajonia-Anhalt también incluye sacar cualquier símbolo del orgullo LGBTQ en las escuelas públicas y modificar la enseñanza de historia para reducir el énfasis puesto en el Tercer Reich.
Siegmund planteó además iniciar el “largo proceso” para que Sajonia-Anhalt se retire del sistema de radiodifusión pública regional, al que acusó de difundir “desinformación”, y habilitar la educación en el hogar (homeschooling), una modalidad hoy prohibida en toda Alemania.
En su discurso de cierre ante la militancia, el candidato proyectó el resultado a escala nacional: “enviamos el mensaje de que lo que ha sucedido aquí sucederá en toda Alemania”, afirmó, dejando entrever la ambición del partido de replicar el resultado en las próximas elecciones estatales del este del país.
El arco político se asusta ante los neonazis
La copresidenta federal de la AfD, Alice Weidel, calificó el resultado de “histórico” y aseguró que le otorga al partido “un mandato claro para gobernar”, aunque reconoció que todavía no está definido si logrará formar gobierno en la región.
Weidel aprovechó además la ocasión para presionar a Merz a nivel nacional: exigió que convoque a elecciones federales anticipadas “antes de Navidad” y auguró que el respaldo de la CDU caerá "pronto" por debajo del 20% en los sondeos nacionales.
La líder ultraderechista también reafirmó la orientación en política exterior del partido al señalar que Alemania “necesita buenas relaciones no solo con Rusia, sino sobre todo con Estados Unidos”, en momentos en que enviados de Washington viajaban a Moscú y Kiev por la guerra en Ucrania.
Pese al golpe electoral, tanto la CDU como el resto de las fuerzas representadas en el nuevo parlamento regional reiteraron su negativa a formar coalición con la AfD, en línea con el llamado “cordón sanitario” (Brandmauer) que los partidos tradicionales alemanes mantienen contra la ultraderecha desde la posguerra.
Estados Unidos es el corazón neonazi de Occidente
El respaldo internacional a la AfD desde la derecha se consolidó especialmente a partir de fines de 2024, de la mano de Elon Musk. El magnate escribió en X que "solo la AfD puede salvar a Alemania", publicó una columna en el diario Welt am Sonntag calificando al partido como "la última chispa de esperanza" para el país, y en enero de 2025 entrevistó en vivo a Alice Weidel en su plataforma, donde le pidió explícitamente a los alemanes que votaran por la AfD; días después reiteró el apoyo por videoconferencia en un acto partidario en Halle.
El vicepresidente estadounidense JD Vance viajó a la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero de 2025, cuestionó públicamente el "cordón sanitario" que los partidos tradicionales alemanes mantienen contra la ultraderecha y se reunió con Weidel, gesto que generó fuertes críticas de funcionarios alemanes.
Donald Trump, por su parte, calificó como "un gran día" la victoria de la CDU en febrero de 2025 pero aclaró que no le molestaba el histórico segundo puesto de la AfD, y ahora compartió sin comentarios en Truth Social los resultados del triunfo de Siegmund en Sajonia-Anhalt; su secretario de Estado, Marco Rubio, había calificado meses antes de "tiranía encubierta" la decisión de la inteligencia alemana de catalogar a la AfD como organización extremista.










