El triunfo de Lula Da Silva, que avanza a un cuarto mandato constitucional, le da una estatura incomparable al líder brasileño en la historia democrática del continente. Enfrentó a Estados Unidos y su complejo informático militar, le torció la mano a su contendiente y lo obligó a votar en favor de un sábado de descanso y, finalmente, arrasó en las urnas.
Contra todo pronóstico, Luiz Inácio Lula da Silva fue reelecto ayer presidente de Brasil y se encamina a gobernar por cuarta vez al mayor país del continente. El segundo tramo de su campaña, tras la derrota en la primera vuelta, conjugó lo mejor de la política y la movilización popular en la calles, en la TV y en la virtualidad.
Lula defendió a su país de una descarada intromisión de Estados Unidos, frenando la avanzada del conglomerado tecnológico militar en el continente. Meta, la empresa que contiene a Facebook e Instagram, jugó groseramente en favor de Flávio Bolsonaro a través de la reducción en la visibilidad de las piezas de campaña de Lula.
Sin embargo, el líder del PT supo aprovechar las escasas tres semanas que separan a la primera y la segunda vuelta electoral en Brasil. Su mayor éxito fue doblarle la mano a Bolsonaro, quien en un acto de contradicción supremo terminó votando en favor de los dos días de descanso semanal para los trabajadores.
En lo específico de la campaña, la movilización popular fue inédita, tanto en las calles como en las redes sociales. En Río de Janeiro como en San Pablo se vieron marchas de la Lista 13 con una concurrencia nunca antes lograda. En las redes, el diputado André Janones coordinó un canal de WhatsApp con 10 millones de seguidores, una herramienta muy eficaz para la militancia digital. Y en los debates por TV, los dos momentos más viralizados fueron en favor de Lula: el chiste sobre la cárcel de papá Jair y la historia sobre el accidente laboral en el que perdió un dedo.
Las cifras de una elección histórica
Con el escrutinio prácticamente completo, Lula obtuvo 64.256.000 votos (51,79%) contra 59.826.000 (48,21%) de Flávio Bolsonaro: 4.430.000 de diferencia, el doble que en 2022. Es la primera vez que gana el balotaje quien terminó segundo en la primera vuelta. Flávio anunció que no reconocerá el resultado y pedirá anularlo, porque el juez de la Suprema Corte de Brasil, Cristiano Zanin, prorrogó hasta las 19:00 el cierre de los comicios. La extensión la habían pedido ambas campañas y rigió solo para mesas abiertas.
Apenas tres semanas atrás, el 4 de octubre, Flávio había sumado 56.104.268 votos (47,03% de los válidos) y Lula 53.876.617 (45,16%), una ventaja de 2.227.651 para el senador. Entre las dos rondas Lula agregó más de 10 millones de votos y Flávio sólo 3.700.000. La participación subió de 79,1% a 81%.
Lula mejoró en los 27 estados y en 5410 de los 5570 municipios. El mayor recorte fue en el Sudeste, donde la ventaja de Flávio cayó de 5.700.000 a 2.800.000de votos; en São Paulo bajó de 3.400.000 a 2 millones. Minas Gerais cambió de ganador: Flávio había vencido 5.777.548 a 5.188.936 y Lula lo superó con alrededor de 50,4%.
En el Nordeste, la ventaja de Lula pasó de 11,1 a 13,7 millones de votos, más que los 12,6 millones de 2022, con la participación más alta del país (83,5%). Sumó allí 2,96 millones contra 398 mil de Flávio (820 mil solo en Bahía).
Hacer política para ganar
Dos medidas sociales marcaron la recta final. El 14 de octubre, once días antes del balotaje, el Senado aprobó por 75 votos contra 1 la reforma constitucional que baja la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales y termina con la escala 6x1: dos días de descanso por semana, uno preferentemente el domingo, sin reducción salarial. Según el Ministerio de Trabajo, la medida beneficia a unos 14,8 millones de trabajadores registrados.
Flávio había rechazado la medida tras la primera vuelta, bajo la consigna “El trabajador tiene que tener la libertad de trabajar las horas que quiera”, pero cambió de postura el 13 de octubre y votó a favor de manera remota.
En paralelo, el gobierno anunció el 17 de septiembre un fuerte reajuste del Bolsa Família, con una suba media estimado de 675 a 777 reales, que se hizo efectiva en pagos desde el 19 de octubre. Flávio prometió mantener el programa. Ambas medidas fueron parte de la campaña de Lula, pero ninguna fuente consultada mide cuánto influyeron en el voto.
Lula enfrenta a Trump y al complejo informático militar
Tras la victoria, Lula habló desde San Pablo. Sobre las redes sociales dijo que esta elección obligó a vencer la intromisión extranjera y que hay que regularlas, que el delito en el mundo digital debe tratarse como en la vida real y que las corporaciones informático militares deben responder por lo que ocurre en sus redes. También apuntó a que las empresas del sector no pagan impuestos en el país. La segunda idea fue la soberanía tecnológica. Lula anunció que avanzará en la creación de una inteligencia artificial brasileña para no depender de las chinas o las estadounidenses.
En toda la campaña Lula repitió que Brasil “no acepta ser el patio trasero de nadie”, frase que ya había usado en la ONU contra la injerencia externa en elecciones. La campaña estuvo atravesada por el choque con Washington. Estados Unidos anunció el 15 de julio una sobretasa de 25% a productos brasileños, vigente desde el 22 con exenciones como café, carne y mineral de hierro.
Flávio había pedido el 1 de julio a la oficina comercial estadounidense postergar el arancel 180 días y Lula lo llamó al día siguiente “traidor de la patria”. En el debate de Globo del 23 de octubre, Lula dijo que no se preocupó cuando Flávio “se arrastraba ante Trump para que se gravara a Brasil”.
Meta admitió que el 23 de septiembre desactivó “por error”, durante poco más de una hora, la cuenta publicitaria de Lula, y que el 9 de octubre su perfil quedó casi 24 horas sin poder impulsar posteos de Instagram con publicidad paga. El 15 de octubre, la Justicia ordenó igualdad de trato a ambas candidaturas, con multa de 500.000 reales diarios. El 16, Folha de Sao Paulo publicó mensajes internos donde empleados de Meta reconocían restricciones a cuentas de Lula mientras el perfil y el canal de WhatsApp de Flávio se recomendaban.
Mientras tanto, sobre todo en X, medios y ciudadanos mostraban capturas de cómo la IA integrada a WhatsApp rechazaba generar imágenes con el número 13 de Lula por tratarse de propaganda electoral, pero aceptaba pedidos equivalentes con el 22 de Flávio. Meta reconoció una falla de filtros que permitía crear ciertas imágenes electorales si se combinaban nombres de pila y números de candidato, dijo haberla corregido y negó el sesgo.
En las calles, en la tele y en las redes
Lula hizo mejor campaña en todos los frentes. En detalle:
La calle: copada por la 13
- La “Marcha por la Democracia” se replicó en más de 70 ciudades. El acto mayor fue en la avenida Paulista, donde los organizadores hablaron de un millón de personas. Folha contó 12 cuadras ocupadas. Ese mismo día, 11 de octubre, hubo actos en más de 70 ciudades. El 18, hubo actos en casi todas las capitales.
- El 24 de octubre, en Copacabana, Río de Janeiro, se calcula que congregaron a un millón y medio de personas. En la Paulista, en San Pablo, el PT habló de más de 2 millones de presentes. Para Lula fue la mayor marcha de la historia de la avenida.
La televisión: los momentazos en los debates
- Band, 18 de octubre. Flávio preguntó por qué, según una cifra suya sin verificar, 73% de los presos votaba a Lula. Lula respondió que quería el 100%, “hasta tu papá”, en alusión a Jair Bolsonaro, hoy cumpliendo condena por su intento de Golpe de Estado en 2022.
- Globo, 23 de octubre. Al discutir el salario mínimo, Flávio dijo que de nada servía si Lula daba con una mano y quitaba con los otros nueve dedos, por el dedo que Lula perdió a los 17 años como metalúrgico. Lula exigió disculpas, dijo que Flávio nunca trabajó y Flávio terminó pidiendo perdón.
Las redes sociales: el grupo de WhatsApp de Janones
- “Exército do Lula”, canal del diputado André Janones, superó los 10 millones de integrantes en la segunda vuelta. Desde el canal se coordinaron acciones en otras plataformas (hashtags en X, búsquedas simultáneas en Google) para crear tendencias. Además, se generaron innumebrales piezas para la militancia de base.










