Cientos de miles de personas acompañan a Lula en una caminata por el centro de Río de Janeiro, a dos días de la primera vuelta en Brasil. Lula alzó una remera que decía “Las Malvinas son argentinas” ante la multitud.
Por Eduarda Rocha da Silva, desde Río de Janeiro.

El viernes 2 de octubre, miles de personas se reunieron en la Candelaria, en el centro de Río de Janeiro, para la marcha llamada “Caminata de la victoria con Lula y Benedita”. El actual presidente se movilizó junto a Benedita da Silva, candidata del PT al Senado por el estado de Río de Janeiro. La organización del acto estimó una participación de 200 mil personas, masiva concurrencia para el estado que es la cuna política del bolsonarismo, donde Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y actual adversario de Lula, hizo su carrera política como diputado y senador.
En las calles se veían personas de todas las edades, mujeres con niñes y una bandera gigante que decía “Mães com Lula” (Madres con Lula). Me llamó la atención la presencia significativa de personas mayores de 70 años, un sector del electorado que vota mayoritariamente por Lula y que no está obligado a votar. Por eso, el actual presidente viene convocándolos a salir de sus casas y participar en las elecciones del domingo 4 de octubre, cuando se celebrará la primera vuelta.
Lula sonreía ante la multitud, intervenía de tanto en tanto, saludaba y parecía contento y confiado de cara a la primera vuelta. Uno de los momentos más emocionantes fue cuando levantó una camiseta que decía “Las Malvinas son argentinas”, en un claro gesto de apoyo a la soberanía del pueblo argentino. Toda América Latina tiene los ojos puestos en las elecciones de Brasil, ya que Lula representa una importante esperanza para la izquierda del continente, después de una sucesión de victorias de gobiernos de extrema derecha en distintos países.
En Río de Janeiro, durante la "Caminata de la Victoria" que marca el cierre de su campaña, Lula muestra una remera con la consigna "Las Malvinas son argentinas".
📸 Luis Damian. pic.twitter.com/OyfKMFY1am
— Periódico Pausa (@PeriodicoPausa) October 2, 2026
Las consignas por la soberanía nacional son, de hecho, uno de los principales ejes de su campaña, especialmente debido a los vínculos de la familia Bolsonaro con Trump y el interés estadounidense en las llamadas tierras raras de Brasil, un conjunto de 17 elementos químicos esenciales para tecnologías como vehículos eléctricos, celulares y sistemas de defensa. Brasil posee una de las mayores reservas del mundo, mientras China domina buena parte de su procesamiento. Trump busca reducir su dependencia de China y Flávio Bolsonaro ha defendido que Brasil puede ser una solución para Estados Unidos. Lula, en cambio, sostiene que estos recursos deben ser explotados y procesados en Brasil, como parte del fortalecimiento de la soberanía económica del país. Más allá de esto, Trump ha intentado intervenir reiteradamente en los asuntos políticos brasileños, ya sea mediante las tarifas y sanciones impuestas al gobierno de Lula, ya sea cuestionando la legitimidad del proceso electoral y de las urnas electrónicas. El viernes 2, la Embajada de Estados Unidos cerró sus sedes en Brasil hasta el domingo 4 de octubre, sin ofrecer ninguna explicación previa.
Yo, una chica de Maceió, en el Nordeste de Brasil, de donde también viene Lula, otra Da Silva como él, que me mudé a Río de Janeiro para hacer un posdoctorado, me emociono profundamente al poder votarlo. En la manifestación, pensaba lo hermoso que es ver a un hombre de 80 años con el vigor de Lula, saltando sobre el camión que lo llevaba frente a la multitud. Un hombre con una historia de lucha y defensa de la población más pobre, de los derechos humanos, que asumió el compromiso de no permitir que la extrema derecha vuelva a gobernar el país. Ojalá el domingo podamos llenar a Latinoamérica de esperanza y ser parte de la resistencia de la izquierda del continente. Sin miedo a ser felices, como dice su consigna.
Lula y el tramo final de la campaña
Esta última semana de campaña estuvo marcada por varios acontecimientos importantes. Merece destaque la decisión de Lula de prohibir las bets, plataformas de apuestas en línea que se popularizaron rápidamente en Brasil y que el gobierno relaciona con el endeudamiento y la adicción. Aunque los principales clubes de fútbol, muchos patrocinados por estas empresas, se opusieron, la medida cuenta con un fuerte apoyo popular: según el instituto Datafolha, el 78% de los brasileños está a favor de la prohibición, porcentaje que llega al 82% entre las mujeres. Los casinos y bingos presenciales también están prohibidos en Brasil.
Otro suceso importante de los últimos días fue el fortalecimiento de una de las principales banderas de Lula que es el fin de la escala 6x1, un régimen en el que los trabajadores trabajan seis días consecutivos y tienen solo un día de descanso. La propuesta busca reducir la jornada laboral y garantizar dos días de descanso semanal. La discusión avanzará en el Congreso el martes 6 de octubre, dos días después de la primera vuelta electoral.
Flávio Bolsonaro, por otro lado, llegó a las últimas semanas de campaña marcado por dos polémicas que tuvieron gran repercusión. La primera fue un rumor difundido en redes según el cual, si fuera elegido presidente, quitaría a Nuestra Señora Aparecida el título de Patrona de Brasil, una afirmación que el candidato negó, pero que provocó indignación entre sectores católicos y se convirtió en una de las polémicas más comentadas de la campaña. La segunda está relacionada con su vínculo con Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master, actualmente investigado por la Policía Federal. Mensajes y audios obtenidos durante esta investigación muestran que Flávio negoció directamente con Vorcaro el financiamiento de "Dark Horse", una película sobre su padre, Jair Bolsonaro. El acuerdo habría alcanzado los R$ 134 millones, de los cuales R$ 61 millones fueron efectivamente transferidos, y los mensajes muestran que Flávio presionaba al banquero para destrabar los pagos. Actualmente, el vínculo es objeto de una investigación en el Supremo Tribunal Federal.
Gracias a las banderas sostenidas por el gobierno Lula y las polémicas asociadas a Flávio, la distancia entre ellos aumentó. El Nordeste brasileño es el principal bastión electoral de Lula, donde históricamente obtiene sus mejores resultados. Sin embargo, según la última encuesta de Datafolha, en vísperas de las elecciones el candidato redujo la diferencia con Flávio Bolsonaro en el Sudeste: pasó del 35% al 40% en la región. En Minas Gerais, un estado considerado un importante termómetro electoral, ya que desde 1989, el candidato que gana allí también ha ganado la elección presidencial, Lula alcanza el 42% (+3), frente al 36% de Flávio (-1). En São Paulo, el mayor colegio electoral del país, hay un empate técnico: Flávio registra el 39% y Lula el 38%, tras subir cinco puntos respecto de la encuesta anterior. Por lo tanto, el escenario parece favorable para Lula y aumenta la expectativa de un triunfo en la primera vuelta.









