Ni con una bola de cristal alcanza

Las especulaciones sobre los que todavía no votaron y los
que quedaron sin candidato.
Las cifras son conocidas: el PRO y el Frente Progresista están casi empatados, 3 mil votos arriba el PRO, pero la diferencia entre
Miguel Del Sel y Miguel Lifschtiz es significativa. Representa un 6% de todo el
padrón y un 8% de quienes efectivamente votaron. Son 159.853 personas de
distancia. Sin embargo, el impactante resultado de Del Sel está apenas 32 mil
votos arriba respecto de 2013 y unos 79 mil por debajo de la cifra que alcanzó
en 2011, cuando demostró todo su poderío. Tercero en la lid está Omar Perotti,
que no cuenta con un segundo apoyo tan voluminoso como el que representa el
voto radical para Lifschitz.
Un saque de merca o una patada en la vértebra más crocante
de la columna: la lectura de los resultados de las primarias excitan el
análisis político hasta el furor o el abatimiento. Así lo viven los candidatos,
que tienen delante de sí el máximo de los desafíos. La campaña para una
elección con un final completamente abierto es como una larga partida insomne
de un extraño ajedrez, cuya lógica no depende tanto de la razón, sino de la
astucia, la tenacidad, Eduardo Buzzi, la izquierda y ese inclasificable pero
muy organizado colectivo que votó por Omar Palma.
Poné más platos
En 2011 votó casi el 75% del electorado, en 2013 el 77% y en
las últimas primarias el 72%. Es decir, hay un cúmulo de votantes (64 mil
respecto de 2011, 115 mil si la referencia es 2013), que todavía no demostró su
voluntad. Sobre este electorado faltante cabe imaginar dos jugadas. Por un
lado, el oficialismo movilizando con mayor fuerza el aparato estatal para
impulsar el voto. Por otro lado, el PRO apuntalando el “voto éxito”, ese
sufragio que sigue la corriente de quien se presenta como el cantado ganador.
¿Dónde se encuentra la mayor porción de estos electores que
se sumarían en junio? En el departamento La Capital y en Rosario. De los 19 departamentos, 11
están por encima del porcentaje general de votantes. En Belgrano y Las Colonias
votó el 77%, en Caseros, Constitución, Iriondo, San Lorenzo y San Jerónimo, el
76%. Ya dieron todo lo que podían dar. Sin embargo, en las dos urbes mayores
votó el 69% y menos del 72%: Santa Fe y Rosario decidirán para dónde van los
que faltan. En las dos ganó el Frente Progresista (lo hizo también en General
Obligado y San Cristóbal), en Castellanos ganó Perotti y en los 14
departamentos restantes triunfó Del Sel. En Santa Fe, quien puso la mayor cuota
de votos para el Frente fue Mario Barletta. Y en Rosario se sintió fuertísimo
el voto castigo al socialismo.
Un tercio de los 156 mil votos de Barletta vienen de nuestro
departamento, donde Lifschitz sumó apenas 29 mil sufragios. En Rosario, el
candidato socialista bajó de los 356 mil apoyos de 2011 a los 174 mil de ahora.
Los signos son claros: hay una demanda de reconocimiento a la capital y una fuerte
exigencia de seguridad. Rica papa para Del Sel: santafesinísimo y presto a
blandir su mano dura.
El efecto nacional
Cuando Antonio Bonfatti comenzó a caminar la provincia para
candidatearse a la Casa Gris,
Hermes Binner recorría la televisión nacional mostrándose como futuro candidato
a presidente, allá por 2011. Hoy, ese binomio está pintado de amarillo: Del Sel
en Santa Fe, Mauricio Macri en la Nación. Lifschitz no cuenta con un eco en la tele
por cable, ni en los noticieros grandes.
Mientras tanto, los coqueteos de Bonfatti para capturar el
voto kirchnerista no peronista (algo así como el televidente de 678 que, en
otra era, votaba Frepaso) son cacheteados públicamente por Barletta, quien
tiene todo el derecho al hoy peligroso juego de la niña bonita. ¿Cuántos
votantes de Perotti se volcarán hacia Lifschitz en función de parar al PRO? Es
difícil saberlo. Supongamos, un 5%. Son 18 mil preciadas voluntades para el
Frente. Perotti, por su parte, hará todo lo posible para frenar la polarización
entre el PRO y el oficialismo, tratando de crecer hincando el diente en las
fuerzas que perdieron representación por no llegar al mínimo y de retener votos
homologando los déficits del oficialismo y el neoconservadurismo PRO.
Se espera que en las elecciones generales del mes próximo concurran a las urnas entre 64 y 115 mil personas más. Foto: Pablo Bertoldi.
La pregunta es obvia: ¿cuántos votantes de la UCR se inclinarán por el PRO?
El acuerdo cupular entre Macri y Ernesto Sanz da para el cotilleo respecto del
alcance en el cambio de color. En concreto, lo que hay que medir es cuánto
cuerpo y kilómetros va a poner Barletta para que sus votos queden en el redil
del Frente, siendo que las segundas líneas (intendentes y senadores) ya
cosieron sus acuerdos al interior de oficialismo.
Pero la pregunta persiste. Supongamos, el 5% de los votantes
de Barletta se va al PRO. Son unos 7000 votos más para Del Sel. Estira así la
diferencia a 10 mil votos. No, una corrección: también son 7000 votos menos
para el Frente. Serían 17 mil votos de diferencia entonces. Así de picante está
la cosa.
La frutilla
Sin contar a los votantes de Barletta, unos 112 mil
santafesinos eligieron en las primarias a un candidato que no va a llegar a las
generales. Todas las especulaciones apuntan a esta torta. Y, también, a los 39
mil votos del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), que llegó a la
general de la mano de Octavio Crivaro.
Casi 63 mil votos aunó la izquierda: allí está Crivaro y los
casi 24 mil votos del Frente Social y Popular (FSP). Es lógico suponer que una
porción del voto al FSP irá al FIT, pero también están quienes se ubicarán en
un eje anti-PRO. Supongamos un 5%, otra vez, de toda la suma de la izquierda:
poco más de 3 mil votos para quien polarice con Del Sel.
¿Adónde dispararán los casi 59 mil votos de Buzzi? Su
bastión es Rosario: de allí sacó 26 mil sufragios. Esos 26 mil rosarinos, ¿votarían
a Cachi Martínez, ganador en la interna y protagonista de un nuevo fiasco?
¿Irían con Del Sel, el pollo del farmer Carlos Reutemann? ¿Por qué se volcarían
hacia Lifschitz o Perotti?
Había una lista llamada Frente de la Cultura, la Educación y el Trabajo
(FCET). Su candidato era Omar Palma, otrora 10 de Rosario Central y Colón. De
vice, Silvia Monzón, hija de Carlos Monzón. Y en diputados, Miguel Zalazar,
titular de Utrapol (Unión de Trabajadores Policiales) en una lista y, en la
otra, el titular del Sindicato de Recolección y Barrido de Santa Fe, Marcelo
“Pipi” Andrada, alineado con Hugo Moyano.
El FCET sumó 29 mil votos. Tremendo pedazo y mayor incógnita
depende de una estructura cuyos intereses trascienden lo local. ¿Qué tipo de
filiación podrán tener con el PRO o el socialismo? Acaso el moyanismo, tal vez,
se reparta entre estructuras más claramente justicialistas, como las de Perotti
y Cachi Martínez.
Voluntades
Del Sel es quien ha polarizado la elección con Lifschitz: al ganar la primera vuelta plantea los términos y genera los efectos, y obviamente
su foco es desplazar al oficialismo. El escenario se dibuja a favor o en contra
del Miguel triunfante, algo que quizá no le convenga a sus propias
aspiraciones. ¿Comenzará entonces a mostrar un perfil nuevo, buscado disipar el
eje planteado? ¿Logrará el socialismo aglutinar el rechazo al candidato de
Macri y fortalecer a su candidato? Y eso, ¿le alcanzará para retener el
gobierno? ¿Cuánta fuerza tendrá Perotti para terciar?
Las cifras abruman en este escenario y un mes es un largo
trecho. Se ha dicho que las primarias funcionan como encuesta, es evidente que
no. El resultado final sigue dependiendo del mismo factor de siempre. Es tu
decisión.
Voto cruzado
Delicias de la boleta única. El Frente Progresista obtuvo
712 mil votos en la categoría de diputados. Casi 180 mil personas que votaron
por los diputados del Frente y eligieron otro signo político para gobernador.
Más fino: en diputados, Bonfatti y Rubén Giustiniani sumaron 620 mil votos, 87
mil más que los que juntaron Lifschitz y Barletta. Hay allí una enorme fuga
de votos.
A Del Sel le sucedió lo mismo, pero al revés: es el
principal elector del PRO y más que duplica a su candidato a diputado, Roy López
Molina. En el justicialismo, la diferencia es muy menor: 20 mil votos más
obtuvo Perotti sobre la suma de sus seis listas a diputados.
Publicada en Pausa #154, miércoles 20 de mayo de 2015
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