El Indec publicó los datos de uso de la maquinaria industrial a diciembre de 2018. Apenas el 56,6% de las máquinas están en uso. Es el peor diciembre desde diciembre de 2001. En los textiles la parálisis llega al 67,7%, en la automotriz al 74,4%.

El modelo Cambiemos pulverizó a los empresarios nacionales. La utilización de la capacidad instalada industrial así lo demuestra. Cayó de manera vertical desde que asumió el nuevo gobierno, nunca siquiera llegó al 70% (en su mejor mes, noviembre de 2017 alcanzó el 69,2%) y para diciembre de 2018 se redujo apenas al 56,6%. Para que se note la dimensión de la crisis, en diciembre de 2002 se utilizaba el 60% de maquinaria industrial. Hay que estirarse hasta julio de 2002 para encontrar un número equivalente al del último diciembre y a junio de 2002 –y los meses más trágicos de la crisis– para encontrar uno peor (55,4%).

En diciembre de 2017 se utiliza el 64% de las maquinarias industriales. La caída interanual es de 7,4 puntos. Todos los bloque industriales relevados están peor que el año pasado.

A tres años, ganadores y perdedores

Sólo en tres años las políticas económicas de Cambiemos generaron un derrumbe industrial equivalente al de la crisis de 2001. La utilización de capacidad instalada es una pintura de lo que sucede en el sector realmente productivo, no en los rentistas agropecuarios, inmobiliarios o financieros, ni en los prestadores monopólicos de servicios públicos, grande beneficiados por el gobierno de Mauricio Macri.

Los industriales nunca apagan sus máquinas porque sí, un fierro parado es un fierro arruinado. Tampoco hunden ninguna inversión en el suelo si pueden volver a prender las máquinas, por más anquilosadas que estén. El dato de diciembre –el de enero será mucho peor, tanto por la crisis como por razones estacionales– es un fuerte llamado de atención respecto de la crisis, cuya profundidad se está tornando insoportable.

Los tres bloques industriales con mayores problemas son grandes movilizadores de empleo en el sector. Dos de ellos, además, dinamizan la cadena industrial y tienen fuerte presencia en nuestra provincia. Según el Indec, los niveles más bajos de utilización de la capacidad instalada se registran en Industria automotriz (25,6%, era de 38,3% en diciembre de 2017), Productos textiles (32,3%, era de 55,7% en 2017) y Metalmecánica excepto automotores (42,8%, en diciembre de 2017 era de 55,6%).

El Indec señala que la merma en los textiles «se explica por la menor elaboración de hilados de algodón y de tejidos, tanto tejidos planos como de punto». En las automotrices, es «consecuencia de la disminución de la cantidad de unidades fabricadas por las terminales automotrices a partir de la menor demanda local y de la realización de paradas técnicas en algunas plantas productivas». En la metalmecánica –que va de heladeras a tractores y cosechadoras– el bajón «se origina principalmente en las caídas de los niveles de producción de aparatos de uso doméstico y maquinaria agropecuaria».

 

 

 

 

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