El presente absoluto de Javiera Mena

La cantante chilena, que vuelve a girar por latinoamérica después de dos años y llega por primera vez a la ciudad, se entrevistó con Pausa. 

“Soy la Javi”, dice la música de 38 años, desde el estudio de la casa de sus papás en Santiago de Chile. “Como estoy viviendo en Madrid pero también vengo todo el tiempo a Latinoamérica a veces me siento como un poquito esquizofrénica, ¿cachai’? Pero tengo mi cable a tierra que es la meditación”. Aunque no es ningún secreto, la afición de Javiera por la exploración de la conciencia viene de hace tiempo y empezó experimentando en fiestas, por ejemplo, tomando LSD, al que fue sustituyendo con la meditación Samatha tan lentamente que casi ni se dio cuenta. Hasta llegó a pensar que le habían colado algo en la bebida: “Algo muy loco que me pasó fue que una vez mientras meditaba, sin esperar nada, llego a un momento en el que abrí los ojos y me sentía en un estado de presente pleno. ¡Yo pensé que me habían puesto droga en el té! Pero no, era el poder de la mente -dice ya entre carcajadas-. Pero en serio, fue algo que yo no busqué y un estado al que nunca pude volver, son esas cosas a las que uno solo puede llegar cuando no tiene la idea fijada”.

La Javi tenía apenas 23 años cuando sacó su primer disco, Esquemas juveniles (2006), que incluía su interpretación de “Yo no te pido la luna”, una canción cuya versión original («Non voglio mica la luna», por la italiana Marina Fiordaliso) expresa en su traducción un sentido muy distinto: mientras que la canción de Fiordaliso es un manifiesto en primera persona sobre la decisión de terminar con una relación, en su pasaje al castellano (hecho en 1984 por la mexicana Daniela Romo) la intención es justamente opuesta y la motivación principal es la de tener una conexión plena entre amantes. La contradicción forma parte de la vida, ¿cómo no va a formar parte de la música? Javiera no le esquiva al asunto: “A ver, todos la cagamos en algún momento y tenemos contradicciones, por eso a veces me cuido de opinar sobre determinados temas, soy lenta en ese sentido porque, salvo hacia la derecha, mi pensamiento sobre alguna cosa puede cambiar de cualquier forma casi. Con lo que sí estoy conforme y más segura es con mi obra, siento que mis discos van envejeciendo bien y eso es de lo más importante para mí”, le dice a Pausa unos días antes de pisar por primera vez la ciudad.

Cuando le preguntamos por Santa Fe, la primera a la que nombra es a Marilina Bertoldi (nativa de Sunchales), también conoce Sig Ragga y nos cuenta de otros músicos argentinos tiene en el radar: “Me gustan Lara91k, Zoe Gottuso, Cazzu, Miranda! y sin dudas que mi banda favorita de allá es Virus”. Ante la sugerencia de que le eche un ojo a la cumbia santafesina con guitarra, contesta: “¡Wow! No la conocía pero voy a investigar”. El romance y el estímulo al baile, característicos de nuestra cumbia, son condimentos que también Javiera busca imprimir en su obra, aunque en clave tecno pop.

Durante la charla, Javi tiene un remerón blanco con un Gokú y un Vegeta abrazados, en bolas y a los besos, cuenta que le fascinan los dibujos de Dragon Ball y que de chica fue fanática de otros animés clásicos como Sailor MoonSupercampeones y Caballeros del zodiaco. También nombra Lost Dark como dos series un poco más contemporáneas de las que se sirvió para construir una estética y un universo imaginario más allá de los sonidos («en Dark hay muchas citas y situaciones con dilemas filosóficos y tal que me gustaron mucho»). Su último single, “Culpa”, estrenó videoclip hace pocas semanas y tiene un onda un poco samurai y otro poco k-pop, “más allá de todo esto, lo del video fue algo que surgió más en el estudio, nos divertimos mucho ahí y siempre se dan ideas nuevas cuando estamos ahí. Con el tiempo fui aprendiendo y entendiendo el valor de componer con alguien más, hacerlo colectivamente”.

—En la letra de la canción ponés el acento en el sentimiento culpa y también hay una crítica al status quo cuando hablás de ir “lejos del bien”, lejos de lo que debiera ser, ¿cómo surgió eso?

Bueno, muchas veces las voy pensando a partir de lecturas. Soy de leer muchos libros, que no termino ninguno de una vez, pero sí que los aprovecho en ese sentido. Esta en particular se me vino en una lectura de Nietzsche, que dice que la culpa es un deuda y es algo que nos complica durante toda la vida porque nunca estamos totalmente liberados de alguna carga. Está bueno eso que decís de crítica al orden establecido porque en definitiva es eso, digo, no nos dejemos limitar por lo que los otros dicen y seamos en presente pleno. ¿Qué es “el bien” y que es “el mal”? ¿Qué es lo que está más allá del bien y del mal? Pos’ yo.

La fecha

Javiera viene con un show cargado de nueva música tras el más reciente lanzamiento de su trabajo I. Entusiasmo. Un show totalmente renovado, el cual alternará momentos íntimos con otros festivos para cantar la sensual Corazón astral, la bohemia Diva, así como las baladas Pasión AKA ilusión y Dos, entre otros sencillos. Además repasará hits de sus cuatro discos de estudio lanzados hasta la fecha: Esquemas juvenilesEspejoOtra era y el clásico Mena. 

También se espera que la artista chilena entregue un show lleno de energía y emociones, el cual se espera venga también acompañado de sencillos de su segundo EP.

El viernes 26 de noviembreJaviera Mena se presentará en Tribus Club de Arte (República de Siria 3572). Tras casi dos años sin llevar a cabo un show presencial en Latinoamérica, la célebre cantante e icono del electro pop queer visitará Argentina con varios shows sin precedentes, incluyendo un espectáculo único en Santa Fe.
Las entradas están a la venta en la boletería de Tribus, de miércoles a domingo desde las 18, y a través de Ticketway. La capacidad es limitada.

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