En la previa del partido decisivo, el museo español publicó una selección de diez obras para explicar por qué su país llegó a la final. El MALBA respondió con su propio “equipo” de artistas y una mirada atravesada por el aguante, la pasión, la amistad y el pueblo.
La final del Mundial 2026 comenzó a jugarse antes de que la pelota ruede. Y esta vez, la previa no tuvo como escenario una cancha, sino dos de los museos más importantes del mundo: el Museo del Prado, de Madrid, y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA).
El primer movimiento lo hizo el Prado, que publicó en sus redes sociales una selección de diez obras de su colección para explicar, a través del arte, por qué España llegó a la final. La propuesta reunió conceptos como humildad, ilusión, motivación, armonía, estrategia, esfuerzo, camaradería, lucha, superación y prudencia, acompañados por obras de grandes maestros de la pintura europea.
Entre las piezas elegidas aparecen obras de El Greco, Tintoretto, Rubens y Tiziano, entre otros artistas. Para representar la humildad, el museo español recurrió a El lavatorio, de Tintoretto; para la motivación, a Vulcano forjando los rayos de Júpiter, de Rubens; mientras que Las tres Gracias, también de Rubens, fue seleccionada para representar la armonía.
La estrategia quedó asociada al retrato ecuestre de Carlos V, de Tiziano, mientras que la lucha fue representada a través de Prometeo robando el fuego de los dioses, de Rubens. Para cerrar la selección, el Prado eligió nuevamente a El Greco y su célebre El caballero de la mano en el pecho para representar la prudencia.
La respuesta del MALBA: aguante, mística y pueblo
El MALBA no tardó en responder. “Acá van las nuestras”, publicó el museo argentino, que presentó su propia selección de diez palabras para explicar por qué Argentina llegó a la final del Mundial.
La propuesta cambió por completo el tono del relato. Frente a la tradición pictórica europea y los grandes héroes de la historia española, el MALBA eligió conceptos como aguante, mística, corazón, amistad, pueblo, memoria, coraje, ritmo, locura y Messi.
La primera palabra fue “aguante”, acompañada por Exclusión, de Pablo Suárez. Para la “mística”, el museo recurrió a una obra de Xul Solar, mientras que “amistad” fue representada por una de las imágenes más reconocibles de Marcos López, su particular recreación de La última cena convertida en un asado.
Uno de los momentos más potentes de la selección fue la elección de Manifestación, de Antonio Berni, para representar al “pueblo”. La obra, realizada en 1934, muestra a una multitud que reclama pan y trabajo y se convirtió en una de las imágenes más emblemáticas del arte social argentino.
El cruce entre ambos museos terminó construyendo dos relatos diferentes sobre sus respectivas selecciones. El Prado apeló a siglos de tradición artística, mitología, liderazgo, esfuerzo y simbología europea. El MALBA respondió desde una identidad latinoamericana atravesada por la comunidad, la calle, la pasión, la memoria y la cultura popular.
Así, la final del Mundial entre Argentina y España sumó una disputa inesperada: mientras los futbolistas se preparan para enfrentarse en la cancha, los museos eligieron sus propias obras para defender a cada selección. Una batalla cultural, con El Greco, Rubens, Berni, Marcos López y muchos más como protagonistas.










