La fábrica, que comenzó a funcionar en 1939, dejará de operar definitivamente este 30 de septiembre. La empresa trasladó la elaboración de margarinas a plantas de terceros y concentrará su producción propia en otros alimentos.
Dánica cerrará definitivamente este 30 de septiembre su histórica planta de Llavallol, en el sur del Gran Buenos Aires, donde la empresa producía margarinas desde hace más de seis décadas. La operación industrial ya se encuentra detenida desde el 18 de septiembre y, hasta el cierre definitivo, la fábrica mantiene únicamente una actividad reducida de envasado en el marco de un acuerdo con el sindicato.
A partir de octubre, Dánica dejará de contar con producción propia de margarinas en Llavallol y recurrirá a plantas de terceros para elaborar esos productos bajo las especificaciones de la marca. La compañía concentrará su capacidad industrial propia en la producción de aderezos, premezclas y mejoradores.
La decisión alcanza a los últimos trabajadores que permanecían en la planta. Según informó la empresa, eran alrededor de 35 personas, que fueron notificadas y se encuentran en proceso de cobro de las indemnizaciones correspondientes.
Una fábrica con casi 90 años de historia
La planta de Llavallol fue inaugurada en 1939 por un inmigrante danés y se convirtió en uno de los principales establecimientos de la compañía. En 1963 comenzó allí la producción de la primera margarina comercializada bajo la marca Dánica, un producto que terminaría convirtiéndose en uno de los principales identificadores de la empresa.
Pero la fábrica atravesaba desde hacía años problemas operativos y de obsolescencia. La actividad había sido interrumpida en distintas oportunidades y, en agosto de 2024, volvió a detenerse. En enero de 2025 reabrió parcialmente a partir de un acuerdo con el sindicato, aunque quedó limitada al envasado.
El cierre actual marca así el final de la producción industrial de margarinas de Dánica en Llavallol.
De fabricar margarinas a tercerizar su producción
El cierre forma parte de una transformación más amplia de la estructura productiva de la compañía. Dánica, que históricamente construyó buena parte de su identidad alrededor de las margarinas, decidió dejar de fabricar ese producto en una planta propia y pasar a un esquema de producción tercerizada.
La empresa sostiene que la decisión está vinculada a las dificultades que atravesaba la fábrica, entre ellas problemas operativos y de obsolescencia, además del impacto de la caída del consumo. En los últimos años, la compañía también había señalado dificultades relacionadas con costos, logística, comercialización y niveles de venta.
La transformación llega después de varios cambios en la historia reciente de la empresa. En 2011, Dánica fue adquirida por el grupo brasileño BRF y, años después, pasó a manos de Dorada, compañía perteneciente al cordobés Grupo Beltrán.









