Tras las restricciones a las plataformas de apuestas digitales, la Asociación Brasileña de Supermercados registró un aumento superior al 6% en la venta de alimentos esenciales como arroz, aceite, fideos y café. La baja en las transferencias por Pix confirma la reorientación del ingreso familiar.
El 25 de septiembre, el hoy reelecto presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, prohibió temporalmente las apuestas deportivas en línea (bets) en Brasil, en un contexto donde la proliferación masiva de estas plataformas había encendido todas las alarmas socioeconómicas en Brasil.
La decisión de bloquear directamente cientos de plataformas que operaban sin licencias ni controles fiscales buscaba atender una crisis silenciosa pero alarmante: sectores de ingresos medios e ingresos bajos destinaban de forma recurrente gran parte de sus ingresos de programas sociales a las plataformas virtuales, provocando un severo sobreendeudamiento y resintiendo la capacidad de compra del presupuesto doméstico diario.
A poco más de un mes de su implementación, el impacto de la medida no tardó en trasladarse al sector comercial: de acuerdo con los últimos reportes emitidos por la Asociación Brasileña de Superreprcados (Abras), las ventas en el sector supermercadista registraron un crecimiento interanual superior al 6% tras la aplicación de las restricciones a las bets.
Lejos de tratarse de un consumo suntuario, los datos mostraron que la reorientación del gasto familiar se canalizó de manera directa hacia la cobertura de necesidades alimentarias básicas. Los rubros que lideraron el incremento de la demanda en comercios de cercanía y grandes cadenas fueron: arroz y fideos, aceite comestible y café.
El indicador del Pix
Un factor determinante para medir con exactitud este desplazamiento de capitales fue el comportamiento de Pix, el popular sistema de transferencias e intermediación financiera instantánea de Brasil.
Durante el momento de mayor auge del juego en línea, Pix era la principal arteria financiera por la que circulaba el dinero desde las cuentas personales hacia las aplicaciones de apuestas. Luego del apagón e inhabilitación de los sitios no autorizados, las transacciones vinculadas a este tipo de plataformas sufrieron una contracción cercana al 10%.










