El dato se difundió en función del Foro Económico Mundial de Davos, en donde se nuclea el poder del 1% más rico del mundo. La advertencia: aliarse con los poderosos sólo hace que ellos se lleven tus vaquitas.

De acuerdo a un informe difundido por Oxfam, en base a información provista por el Banco Credit Suisse y la revista Forbes, 3.600 millones de personas acumulan la misma cantidad de riqueza que apenas 62 individuos. Lógicamente, estos últimos están dentro de los más ricos del planeta, mientras que la primera mitad de la población mundial comprende a los más pobres. Dicho de otro modo: cada uno de estos 62 super archi millonarios podrían pagarse un asadito para unos 50 millones de personas, y todavía les sobraría plata para sumar unos choris para 8 millones de pobres más.

El tema es pegar un buen salón. Porque en el Foro Económico Mundial de Davos, al que Argentina volvió a asistir, después de 12 años, sólo entra el 1% más rico. Y afuera hace mucho frío para esos choris.

El dinero derrama para arriba

El 26 de enero Oxfam –una ONG internacional con sede en 17 países y tarea humanitaria de lucha contra el hambre en 90 naciones– publicó un reporte en paralelo al Foro Económico Mundial de Davos. El objetivo: indicar cómo las políticas ultraliberales mundiales de las últimas décadas han profundizado la desigualdad a niveles de ciencia ficción. Y cómo la desigualdad se incrementa de forma cada vez más acelerada: en 2010, 388 superricos eran necesarios para equiparar la riqueza del 50% más pobre de la población mundial. En 2011, 177; en 2012, 159; en 2013, 92; en 2014, 80; en 2015, 62. El otro dato sobresaliente es que, en 2015, finalmente el 1% de la población consiguió acumular más riqueza que el 99% restante. ¡Bravo! Seguramente ahora vendrán las inversiones y el derrame. Aunque los datos dicen lo contrario: entre 2010 y 2015 la riqueza de los 62 en la punta creció un 45%, mientras que la mitad más pobre de la población mundial tuvo una merma del 38% en el mismo período. En dinero: los 62 superricos ganaron 542 mil millones de dólares desde 2010; la mitad más pobre perdió un millón de millones de dólares ($1.000.000.000.000, en cifras). El director ejecutivo de Oxfam Internacional, Winnie Byanyima, estuvo en este 2016 en Davos, repitiendo su presencia de 2015.  Byanyima declaró: “es inaceptable que la mitad más pobre del mundo posea menos que algunas docenas de superricos que entrarían en un solo bus”.

El informe de Oxfam reseña que “Los cambios económicos y políticos de los últimos 30 años –incluyendo desregulación, privatizaciones, secreto y globalización de las finanzas– potenciaron la habilidad de los ricos y poderosos para usar su posición en función de concentrar aún más riqueza. Esta agenda política ha sido conducida, en lo esencial, por lo que George Soros llamó ‘fundamentalismo de mercado’.”. Byanyima lo dice de modo más simple: “Los más ricos no pueden pretender más que su propia riqueza beneficia a todos los demás”.

Gente buena usa camisa pastel y paga impuestos

Cerca de 7,6 millones de millones de dólares (más que la suma del PBI del Reino Unido y Alemania) se encuentra en paraísos fiscales. Entre 2000 y 2014 las inversiones en estos paraísos se cuadriplicaron. Con el ojo puesto en Davos, Oxfam analizó 200 compañías, las asociadas estratégicamente al Foro Económico Mundial. Según la ONG, 9 de cada 10 de estas empresas tiene presencia en –al menos– un paraíso fiscal.

“Desafío a los gobiernos, compañías y elites en Davos a tomar partido en terminar con la era de los paraísos fiscales”, lanzó Byanyima. “Alimentan la inequidad económica y detienen a cientos de millones de personas de salir de la pobreza. Multinacionales y elites ricas juegan con diferentes reglas que todos los demás, rehusándose a pagar los impuestos que las sociedades necesitan para funcionar”, caracterizó.

A su vuelta de Davos, el 27 de enero, un día después de la publicación del informe de Oxfam, el presidente Mauricio Macri reseñó en su cuenta de Facebook sus impresiones sobre el viaje: «En Davos confirmé que hay un destino que nos aguarda como nación. Es un destino que se parece al que siempre soñamos. Ahora dejamos de esperarlo y fuimos por él». Será cuestión de encontrar un buen salón para los distinguidos señores de camisa.

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