La comunidad trans llevó adelante una convocatoria en la Legislatura. Entre otros reclamos, le piden al Senado el tratamiento del Cupo Laboral Trans. Se recordaron los nombres de todas las víctimas de la violencia y el odio a les trans.

Todas muertas. Se leyeron sus nombres: Sol Gómez, Chiche Castañeda, Valeria Merlo, Mariela Basaga, Belén, Pily, Chochi, Fernanda Coty Olmos, La Petete, La René, Vanesa Zavala, Pamela Tavares, Romina González, Rubencha Castaldi, Fernanda Ramírez, Gaby Villalobo, Adrianita, Marcelita, Sandra Rusello, Carla Suárez, La Pity, Gorda Tamara, Amanda Leroyer, Marisol, Lin Oliva, La Rafa, Olga Murillo, Marisel Cicarrelli, Kuky Boneto, Valeria Rodríguez, Fernanda Olmos, Andrea Grandoli, Marilú Molinari, Valeria Britos.

La comunidad trans es una de las más discriminadas, en una profundidad que afecta hasta sus expectativas de vida. Ser trans y llegar a los 50 años es una excepcional victoria, ese el indicador de una tragedia social.

Organizadas y de pie por sus derechos les trans rememoraron su historia local y llevaron sus demandas a la Legislatura. Repasaron las estigmatizaciones en el sistema público de salud, su acercamiento a distintas referentes del feminismo, su admiración por las Madres de Plaza de Mayo. «Hace 26 años la comunidad trans nos encontrábamos en el Hospital ITURRASPE, luchando para poder ingresar a los sistemas de salud publica, reunidas todas en la Dirección del Hospital, más de 40 compañeras», comenzó su documento.

Las luchas enhebran la historia de esa comunidad y des esos cuerpos. El recuerdo tenebroso del Código de Faltas policial y del asesinato de Fernanda Coty Olmos sirvió para observar que «esa ilegalidad se convertía en legalidad como en el tiempo de las dictaduras nazis», el camino de «no volver al calabozo nunca mas las personas trans».

Celebraron también las «ampliaciones de derechos en el 2011 y 2012». «Santa Fe se convierte en pionera hacia la identidad de genero, se crean espacios y se busca la posibilidad de que este colectivo empiece a formar parte de las políticas publicas», señalaron, para luego indicar que «Surge una vez mas la necesidad de reclamar al Estado políticas publicas reales, aquellas en las cuales no estamos visibilizadas y que además niegan la existencia de nuestras identidades en sus bases de las normativas, debido a que una identidad y el acceso a la salud no son el total de garantías de las personas trans».

Les trans apuntaron también al feminismo, sobre todo a un sector en particular. Se plantean si «con la aparición de las Radfem nuestra participación colectiva y nuestros reclamos y derechos están garantizados en las marchas del feminismo o no. Nos lleva a preguntarnos cuales son las muertas que lloramos, aquellas que hoy no están entre nosotras, aquellas que al darnos vuelta no están mas, aquellas que la vida, la salud, o los travesticidios nos arrebataron de las manos».

«Por todas ellas hoy marchamos una vez más», dijeron. «Por aquellas leyes que yacen en una ataúd, yacen en la Legislatura santafesina porque no hay voluntad política para que salgan como leyes que garanticen derechos de ciudadanas y ciudadanos de primera y no de segunda».

Y como mujeres y varones trans, demandaron por políticas públicas reales, cupo laboral trans, educación sexual integral, basta de travesticidios, inclusión de los varones trans, ley de antidiscriminación, ley integral trans, de protección de adultas mayores trans y de personas trans con discapacidad, derechos a las prestaciones de obras sociales e integración a las funciones políticas públicas.

 

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