La FIFA le levantó la sanción al estadounidense Folarin Balogun tras ser expulsado ante Bosnia y Herzegovina. La decisión, que lo habilita a jugar este lunes ante Bélgica por los octavos de final del Mundial 2026, se conoció después de que Donald Trump llamara Infantino para pedirle que revisara el caso. La federación belga y la UEFA cuestionaron la medida por violar las propias normas del organismo.
A un día de que Estados Unidos enfrente a Bélgica por los octavos de final del Mundial 2026, la FIFA anunció este domingo una decisión sin precedentes: suspendió por un año, a modo de "período de prueba", la sanción automática de un partido que le correspondía cumplir al delantero estadounidense Folarin Balogun tras ser expulsado el miércoles pasado ante Bosnia y Herzegovina.
El organismo justificó la medida invocando el artículo 27 de su Código Disciplinario, que habilita a los órganos judiciales de FIFA a suspender la ejecución de una sanción. Sin embargo, la decisión ignora que la suspensión automática por tarjeta roja no admite excepciones ni requiere el fallo de un cuerpo colegiado para entrar en vigencia: opera de forma directa, tal como había sucedido con todos los demás jugadores expulsados en lo que va del torneo.
La maniobra le permite a Balogun, goleador de la selección norteamericana, estar disponible para el cruce de este lunes en Seattle, en el que Estados Unidos buscará meterse por primera vez desde 2002 en cuartos de final.
La mano de Trump
Detrás de la resolución de FIFA aparece, una vez más, la figura de Donald Trump. Según reveló The New York Times —con confirmación posterior de otros medios estadounidenses—, el presidente llamó personalmente al titular de FIFA, Gianni Infantino, el mismo miércoles de la expulsión para pedirle que revisara el caso. Un funcionario estadounidense detalló que Trump quería entender por qué se había expulsado al jugador y por qué eso derivaba en una sanción.
Apenas se conoció el fallo, Trump lo celebró públicamente en su red social, agradeciendo a FIFA por "hacer lo correcto" y "revertir una gran injusticia".
El episodio no es aislado. Trump viene desplegando una relación cada vez más estrecha con Infantino a lo largo de la organización del Mundial, que Estados Unidos coorganiza junto a México y Canadá. FIFA le entregó el año pasado su primer "Premio a la paz", después de que el mandatario buscara sin éxito el Nobel.

Bélgica, indignada
La Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) calificó de "asombrosa" la decisión de FIFA y salió a marcar las contradicciones internas del propio organismo: mientras el fallo se ampara en el artículo 27 del Código Disciplinario, el artículo 66.4 de ese mismo código establece que toda expulsión conlleva automáticamente la suspensión para el partido siguiente.
La federación remarcó además que la medida choca de lleno con el artículo 10.5 del Reglamento de Competición del propio Mundial 2026. Bélgica confirmó que analiza "todas las opciones posibles", en referencia a una eventual apelación antes del partido.
UEFA: "Se cruzó una línea roja"
El organismo que nuclea al fútbol europeo no se quedó callado. En un comunicado difundido este lunes, UEFA sostuvo que la resolución de FIFA "cruzó una línea roja" y expresó su "incredulidad" ante una decisión que definió como "sin precedentes, incomprensible e injustificable".
El texto advierte que la certeza de las reglas es la base de la competencia leal y transparente, y que cuando quienes deben garantizarlas dejan de hacerlo, se pone en juego la integridad del juego. UEFA remarcó también que el antecedente sienta un precedente peligroso para lo que resta del torneo, donde situaciones similares exigirán ahora un trato equivalente.
Del otro lado, la Federación de Fútbol de Estados Unidos se limitó a "aceptar la decisión" del Comité Disciplinario y aseguró que su atención está puesta en el partido de este lunes.










